Martes de la XVII semana del Tiempo ordinario.
Difundiendo La Palabra es un lugar creado para orar y meditar la Palabra de Dios. Hoy, Martes de la XVII semana del Tiempo ordinario encontrará el Evangelio según San Mateo 13, 36-43 acompañado de una reflexión pastoral que lo ayudará a comprenderlo y vivirlo con fidelidad. También incluimos las lecturas del día y el Salmo Responsorial.
Homilía y reflexión del Evangelio de hoy Martes 28 de Julio de 2026.
Jesús explica lo que estaba escondido
Después de hablar a la multitud en parábolas, Jesús entra en la casa y sus discípulos le piden que les explique la parábola de la cizaña. Este detalle es importante: ellos no se conforman con haber escuchado. Quieren comprender más, acercarse más, dejar que la palabra recibida se vuelva luz para la vida.
También nosotros necesitamos esa actitud. No basta oír algo de Dios de manera rápida o superficial. Hace falta entrar en la casa, es decir, buscar un espacio más profundo de encuentro, oración y silencio. Hay palabras del Señor que solo empiezan a iluminar cuando las llevamos al corazón con paciencia.
Los discípulos preguntan porque reconocen que no entienden todo. Esa humildad abre camino. Quien cree saberlo todo se queda fuera del misterio. Quien se anima a preguntar, a buscar y a dejarse enseñar, empieza a crecer como discípulo.
El campo es el mundo, pero también el corazón
Jesús dice que el campo es el mundo. Allí crecen juntos los hijos del Reino y los hijos del mal. Esta explicación nos ayuda a mirar la realidad con sobriedad. El mal existe. No todo lo que sucede viene de Dios. Hay injusticias, mentiras, heridas, egoísmos y decisiones que destruyen.
Pero ese campo no está abandonado. El Hijo del hombre ha sembrado buena semilla. La historia no está solo en manos de la oscuridad. Dios sigue sembrando vida, verdad, misericordia y esperanza en medio de un mundo herido.
Ese campo también puede ser nuestro propio corazón. Allí conviven deseos santos y resistencias, generosidad y orgullo, confianza y miedo. Reconocerlo no debe llevarnos a la desesperación, sino a la vigilancia humilde. No somos dueños absolutos de la cosecha, pero sí responsables de cuidar lo que Dios siembra en nosotros.
La paciencia de Dios no es indiferencia
La parábola recuerda que la cizaña no será confundida para siempre con el trigo. Llegará el momento de la cosecha. Esto nos habla de la justicia de Dios. El mal no tendrá la última palabra. Las lágrimas, las injusticias y los daños causados no quedan olvidados ante el Señor.
A veces nos inquieta ver que el mal parece avanzar, que la mentira triunfa, que personas injustas prosperan o que los buenos sufren. También podemos desanimarnos al ver nuestras propias debilidades repetidas. Pero Jesús nos enseña que Dios actúa con paciencia y con justicia.
La paciencia de Dios no significa que todo dé lo mismo. Significa que Él da tiempo para la conversión, cuida el trigo que está creciendo y no se deja llevar por la impaciencia destructiva. Esa paciencia también nos ha salvado a nosotros muchas veces. El Señor nos esperó, nos corrigió, nos volvió a llamar cuando todavía había mucho por sanar.
Los justos brillarán como el sol
El final de la explicación es luminoso: los justos brillarán como el sol en el Reino del Padre. Después de hablar del mal, del juicio y de la cosecha, Jesús no termina en el miedo, sino en la esperanza. La meta no es la destrucción, sino la plenitud de la vida en Dios.
Brillar como el sol no significa haber vivido sin fragilidad. Significa haber dejado que la gracia de Dios purifique, madure y transforme el corazón. Los justos son quienes, en medio de la mezcla del campo, eligieron cuidar la semilla buena: la fe, la misericordia, la verdad, la paciencia, la fidelidad.
Hoy podemos pedirle al Señor que nos enseñe a mirar la vida con seriedad y esperanza. Seriedad para no acostumbrarnos al mal. Esperanza para no creer que la cizaña es más fuerte que el trigo. Que podamos cuidar la buena semilla en nuestra vida cotidiana, dejando que Dios arranque, a su tiempo y con su gracia, todo lo que impide dar fruto.
Un momento de oración para aquietar el corazón.
Después de meditar el Evangelio, te invitamos a hacer una pausa y presentarte ante Dios con un corazón sencillo y confiado.
Lecturas Bíblicas del día de Hoy
Primera Lectura de Hoy Martes 28 de Julio.
Libro de Jeremίas 14, 17-22.
Que mis ojos lloren sin cesar de día y de noche,
porque la capital de mi pueblo está afligida por un gran desastre,
por una herida gravísima.
Si salgo al campo, encuentro gente muerta por la espada;
si entro en la ciudad, hallo gente que se muere de hambre.
Hasta los profetas y los sacerdotes
andan errantes por el país y no saben qué hacer.
¿Acaso has rechazado, Señor, a Judá?
¿O te has cansado ya de Sión?
¿Por qué nos has herido tan gravemente,
que ya no tenemos remedio?
Esperábamos tranquilidad y sólo hay perturbación;
esperábamos la curación y sólo encontramos miedo.
Reconocemos, Señor, nuestras maldades
y las culpas de nuestros padres;
hemos pecado contra ti.
Por ser tú quien eres, no nos rechaces;
no deshonres el trono de tu gloria.
Acuérdate, Señor, de tu alianza con nosotros
y no la quebrantes.
¿Acaso los ídolos de los paganos pueden hacer llover?
¿Acaso los cielos, por sí solos, pueden darnos la lluvia?
Tú solo, Señor y Dios nuestro, haces todas estas cosas,
por eso en ti tenemos puesta nuestra esperanza.
Salmo Responsorial de Hoy – Salmo 78, 8. 9. 11 y 13.
No recuerdes, Señor, contra nosotros,
las culpas de nuestros padres.
Que tu amor venga pronto a socorrernos,
porque estamos totalmente abatidos.
Socórrenos, Señor, y te alabaremos.
Para que sepan quién eres,
socórrenos, Dios y salvador nuestro.
Por el honor de tu nombre,
sálvanos y perdona nuestros pecados.
Socórrenos, Señor, y te alabaremos.
Que lleguen hasta ti los gemidos del cautivo;
con tu brazo poderoso salva a los condenados a muerte.
Y nosotros, pueblo tuyo y ovejas de tu rebaño,
te daremos gracias siempre
y de generación en generación te alabaremos.
Socórrenos, Señor, y te alabaremos.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
La semilla es la palabra de Dios y el sembrador es Cristo;
todo aquel que lo encuentra vivirá para siempre.
Aleluya.
Evangelio de Hoy Martes 28 de Julio de 2026.
Evangelio según San Mateo 13, 36-43.
En aquel tiempo, Jesús despidió a la multitud y se fue a su casa. Entonces se le acercaron sus discípulos y le dijeron: “Explícanos la parábola de la cizaña sembrada en el campo”.
Jesús les contestó: “El sembrador de la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los ciudadanos del Reino; la cizaña son los partidarios del demonio; el enemigo que la siembra es el demonio; el tiempo de la cosecha es el fin del mundo, y los segadores son los ángeles.
Y así como recogen la cizaña y la queman en el fuego, así sucederá al fin del mundo: el Hijo del hombre enviará a sus ángeles para que arranquen de su Reino a todos los que inducen a otros al pecado y a todos los malvados, y los arrojen en el horno encendido. Allí será el llanto y la desesperación. Entonces los justos brillarán como el sol en el Reino de su Padre. El que tenga oídos, que oiga”.
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Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.
