Evangelio De Hoy 8 de Julio


Difundiendo La Palabra es un lugar creado para orar y meditar la Palabra de Dios. Hoy, Miércoles de la XIV semana del Tiempo ordinario, encontrará el Evangelio según Mateo 10, 1-7 acompañado de una reflexión pastoral que lo ayudará a comprenderlo y a vivirlo con fidelidad. También incluimos las lecturas del día y el Salmo Responsorial.


Homilía y reflexión del Evangelio de hoy 8 de Julio de 2026.

Jesús llama por nombre, no en masa

El Evangelio de hoy comienza con un gesto muy significativo: Jesús llama a sus doce discípulos. No los reúne como una multitud anónima. Los llama como personas concretas, con historia, carácter, límites y posibilidades. Cada nombre cuenta. Cada vida es mirada y elegida.

Esto nos recuerda algo esencial: Dios no llama desde lejos ni de manera genérica. Su llamado toca la vida real de cada uno. No espera que seamos perfectos para invitarnos a caminar con Él. Los Doce tampoco eran hombres terminados, sin defectos ni dudas. Eran personas en proceso, como nosotros.

A veces pensamos que Dios solo puede servirse de los más preparados, de los más fuertes o de los más santos. Pero Jesús llama a personas reales y las va formando en el camino. La vocación comienza cuando uno se deja mirar por Él y se anima a responder desde lo que es, no desde una imagen ideal de sí mismo.

Una autoridad para liberar y sanar

Jesús no llama a los discípulos solo para estar cerca de Él, sino también para enviarlos. Les da autoridad sobre los espíritus impuros y poder para sanar enfermedades y dolencias. Esa autoridad no es dominio ni prestigio. Es capacidad de servir, liberar y aliviar el sufrimiento.

Aquí aparece una enseñanza muy importante. La cercanía con Jesús siempre nos orienta hacia los demás. Quien se encuentra de verdad con Cristo no queda encerrado en sí mismo. Recibe una misión. Tal vez no espectacular, tal vez no pública, pero sí concreta: llevar algo de alivio, de luz, de esperanza.

También hoy hay muchas formas de enfermedad y opresión. Personas atadas por el miedo, heridas por la soledad, cansadas por la culpa, debilitadas por la tristeza. No todos podemos resolver grandes problemas, pero todos podemos ser instrumentos de sanación con una palabra buena, una presencia fiel, una oración sincera, una ayuda concreta.

Una comunidad hecha de personas distintas

La lista de los Doce muestra una realidad muy humana: Jesús reúne personas distintas. Algunos serán más conocidos, otros casi no aparecerán. Hay temperamentos fuertes, historias diversas, caminos personales. Incluso aparece Judas, que terminará traicionándolo. La comunidad de Jesús no está formada por personas perfectas, sino por llamados.

Esto puede ayudarnos a mirar con más misericordia a la Iglesia, a nuestras comunidades y a nuestras propias familias. Donde hay personas, hay límites. Hay diferencias, tensiones, fragilidades. Pero también hay gracia, misión y posibilidad de conversión.

Jesús no espera una comunidad ideal para empezar a trabajar. La forma caminando. La purifica en el camino. La sostiene con paciencia. También nosotros necesitamos aprender a convivir con la fragilidad propia y ajena sin perder la esperanza. Dios puede obrar incluso en comunidades imperfectas, cuando hay disponibilidad para dejarse conducir.

Ir primero a los cercanos

Jesús envía a los Doce a anunciar que el Reino de los Cielos está cerca. Les indica comenzar por el pueblo de Israel. Es decir, la misión empieza en lo cercano, en la propia casa, en el ambiente conocido, en aquellos que ya forman parte de la historia de la fe.

A veces soñamos con grandes misiones y descuidamos los espacios donde Dios ya nos puso. El primer anuncio puede estar en la familia, en el trabajo, en el barrio, en una conversación cotidiana. El Reino se anuncia cuando actuamos con verdad, cuando sembramos paz, cuando no devolvemos mal por mal, cuando acercamos a alguien a Dios con humildad.

Hoy puede ser un buen día para escuchar de nuevo el propio nombre llamado por Jesús. No para hacer algo grandioso, sino para responder con fidelidad allí donde estamos. Él sigue llamando, sigue enviando y sigue confiando en personas frágiles para hacer visible su Reino.


Un momento de oración para aquietar el corazón.

Después de meditar el Evangelio, te invitamos a hacer una pausa y presentarte ante Dios con un corazón sencillo y confiado.


Lecturas Bíblicas del día de Hoy


Primera Lectura de Hoy Miércoles 8 de Julio.

Libro de Oseas 10, 1-3. 7-8. 12.

Israel era una viña frondosa
que daba abundante fruto.
Pero cuanto más se multiplicaban sus frutos,
más se multiplicaban sus altares paganos;
cuanto más rico era el país,
más ricos fueron sus monumentos a los ídolos.

Su corazón está dividido
y van a pagar sus culpas.
El Señor derribará sus altares
y demolerá sus monumentos.
Pero ellos dicen: “No tenemos rey”.
Pero si no temen al Señor,
¿qué podrá hacer por ellos el rey?

Samaria y su becerro desaparecerán
como espuma sobre el agua.
Todos los santuarios de los ídolos serán destruidos
y sobre sus altares crecerán espinas y cardos,
porque la idolatría ha sido el pecado de Israel.
Entonces gritarán a los montes: “¡Cúbrannos!”,
y a las colinas: “¡Sepúltennos!”

Siembren justicia y cosecharán misericordia;
preparen sus tierras para la siembra,
pues ya es tiempo de buscar al Señor,
para que venga y llueva la salvación sobre ustedes.


Salmo Responsorial de Hoy Salmo 104, 2-3. 4-5. 6-7..

Entonen en su honor himnos y cantos
celebren los portentos del Señor. 
Del nombre del Señor enorgullézcanse
y siéntase feliz el que lo busca.
Recurramos al Señor y a su poder.

Recurran al Señor y a su poder,
y a su presencia acudan. 
Recuerden los prodigios que él ha hecho,
sus portentos y oráculos.
Recurramos al Señor y a su poder.

Descendientes de Abrahán, su servidor,
estirpe de Jacob, su predilecto,
escuchen: El Señor es nuestro Dios
y gobiernan la tierra sus decretos.
Recurramos al Señor y a su poder.


Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
El Reino de Dios está cerca, dice el Señor;
arrepiéntanse y crean en el Evangelio.
Aleluya.


Evangelio de Hoy Miércoles de 8 de Julio de 2026.

Evangelio según San Mateo 10, 1-7.

En aquel tiempo, llamando Jesús a sus doce discípulos, les dio poder para expulsar a los espíritus impuros y curar toda clase de enfermedades y dolencias.

Estos son los nombres de los doce apóstoles: el primero de todos, Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés; Santiago y su hermano Juan, hijos del Zebedeo; Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo, el publicano; Santiago, hijo de Alfeo, y Tadeo; Simón, el cananeo, y Judas Iscariote, que fue el traidor.

A estos doce los envió Jesús con estas instrucciones: “No vayan a tierra de paganos, ni entren en ciudades de samaritanos. Vayan más bien en busca de las ovejas perdidas de la casa de Israel. Vayan y proclamen por el camino que ya se acerca el Reino de los cielos”.


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Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.

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