Fiesta de San Bartolomé, Apóstol
Difundiendo La Palabra es un lugar creado para orar y meditar la Palabra de Dios. Hoy, Fiesta de San Bartolomé, Apóstol encontrará el Evangelio según San Juan 1, 45-51 acompañado de una reflexión pastoral que lo ayudará a comprenderlo y vivirlo con fidelidad. También incluimos las lecturas del día y el Salmo Responsorial.
Homilía y reflexión del Evangelio de hoy 24 de Agosto de 2026.
Felipe anuncia lo que ha encontrado
El Evangelio nos presenta un encuentro sencillo y decisivo. Felipe encuentra a Natanael y le anuncia que ha encontrado a aquel de quien hablaban la Ley y los profetas: Jesús de Nazaret. No empieza con una explicación larga ni con argumentos complicados. Comparte una experiencia: encontró a alguien que cambió su mirada.
Así comienza muchas veces la fe. Una persona se encuentra con Cristo y siente la necesidad de comunicarlo. No porque tenga todas las respuestas, sino porque descubrió una presencia que merece ser conocida. Felipe no se guarda el hallazgo. Sale al encuentro de su amigo y lo invita a acercarse.
Esto nos recuerda que anunciar a Jesús no siempre exige grandes discursos. A veces basta una palabra sincera, una invitación humilde, un testimonio sereno. La fe se transmite muchas veces de persona a persona, en la confianza de un vínculo, en una conversación cotidiana, en una vida que deja entrever que Cristo es real.
Ven y verás
Natanael reacciona con desconfianza: le cuesta creer que de Nazaret pueda venir algo bueno. Tiene un prejuicio, una idea previa, una barrera interior. Felipe no entra en una discusión. No lo presiona ni lo condena por su duda. Simplemente le dice: “Ven y verás”.
Esa respuesta es muy sabia. Hay cosas que solo se comprenden acercándose. La fe no se impone desde afuera. Se propone como un camino de encuentro. Nadie puede conocer verdaderamente a Jesús si permanece siempre a distancia, mirando desde sus sospechas o desde lo que otros dicen.
También nosotros podemos tener nuestros “Nazaret”: lugares, personas o situaciones donde no esperamos que Dios actúe. A veces encasillamos la gracia, pensamos que el Señor solo puede hablar de determinadas maneras, y nos cerramos a sus sorpresas. El Evangelio nos invita a dar un paso: acercarnos, mirar, dejar que Jesús se revele.
Un israelita sin doblez
Cuando Jesús ve venir a Natanael, dice de él que es un hombre sin doblez. Antes de que Natanael lo conozca plenamente, Jesús ya lo conoce. Ve su corazón, su búsqueda, su sinceridad. No se queda en el prejuicio inicial, sino que mira más hondo.
Esta mirada de Jesús es consoladora. Él no nos reduce a nuestras primeras reacciones, a nuestras dudas, a nuestras frases torpes, a nuestros momentos de desconfianza. Ve más allá. Conoce lo que hay detrás: deseos de verdad, heridas, cansancios, búsquedas honestas.
Natanael se sorprende y pregunta cómo lo conoce. Jesús le responde que lo vio antes, debajo de la higuera. No sabemos exactamente qué significaba ese momento, pero para Natanael fue suficiente. Comprendió que Jesús había tocado un lugar íntimo de su historia.
También nosotros tenemos esas “higueras”: espacios secretos, momentos de búsqueda, silencios donde nadie nos vio, lágrimas escondidas, preguntas que solo Dios conoce. Jesús nos ve allí. Su mirada llega a lo que otros no alcanzan.
Ver el cielo abierto
Natanael confiesa a Jesús como Hijo de Dios y Rey de Israel. Su camino va de la duda al reconocimiento, del prejuicio al encuentro. Y Jesús le promete algo mayor: verá el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre.
Esta imagen muestra que en Jesús se abre la comunicación entre Dios y la humanidad. Él es el puente, la presencia viva donde el cielo toca la tierra. Quien se encuentra con Cristo descubre que Dios no está cerrado ni lejano. El cielo se abre en su Palabra, en su misericordia, en su presencia que transforma.
En la fiesta de San Bartolomé, identificado por la tradición con Natanael, podemos pedir una fe sincera y sin doblez. Una fe que se anime a pasar de la sospecha al encuentro, de la distancia a la confianza, de las ideas previas a la experiencia viva de Cristo.
Que el Señor nos conceda un corazón transparente, capaz de buscar la verdad, escuchar la invitación y acercarse sin miedo. Y que, como Felipe, también nosotros sepamos decir a otros con humildad: ven y verás.
Un momento de oración para aquietar el corazón.
Después de meditar el Evangelio, te invitamos a hacer una pausa y presentarte ante Dios con un corazón sencillo y confiado.
Lecturas Bíblicas del día de Hoy
Primera Lectura de Hoy Lunes 24 de Agosto.
Apocalipsis 21, 9-14.
Uno de los ángeles me habló y me dijo: “Ven, que te voy a enseñar a la novia, a la esposa del Cordero”. Entonces me transportó en espíritu a una montaña elevada y me mostró a Jerusalén, la ciudad santa, que descendía del cielo, resplandeciente con la gloria de Dios. Su fulgor era semejante al de una piedra preciosa, como el de un diamante cristalino.
Tenía una muralla ancha y elevada, con doce puertas monumentales, y sobre ellas, doce ángeles y doce nombres escritos, los nombres de las doce tribus de Israel. Tres de estas puertas daban al oriente, tres al norte, tres al sur y tres al poniente. La muralla descansaba sobre doce cimientos, en los que estaban escritos los doce nombres de los apóstoles del Cordero.
Salmo Responsorial de Hoy – Salmo 144, 10-11. 12-13. 17-18.
Que te alaben, Señor, todas tus obras
y que todos tus fieles te bendigan.
Que proclamen la gloria de tu reino
y den a conocer tus maravillas.
Señor, que todos tus fieles te bendigan.
Que muestren a los hombres tus proezas,
el esplendor y la gloria de tu reino.
Tu reino, Señor, es para siempre
y tu imperio, por todas las generaciones.
Señor, que todos tus fieles te bendigan.
Siempre es justo el Señor en sus designios
y están llenas de amor todas sus obras.
No está lejos de aquellos que lo buscan;
muy cerca está el Señor, de quien lo invoca.
Señor, que todos tus fieles te bendigan.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Maestro, tú eres el Hijo de Dios,
tú eres el rey de Israel.
Aleluya.
Evangelio de Hoy Lunes 24 de Agosto de 2026.
Evangelio según San Juan 1, 45-51.
En aquel tiempo, Felipe se encontró con Natanael y le dijo: “Hemos encontrado a aquel de quien escribió Moisés en la ley y también los profetas. Es Jesús de Nazaret, el hijo de José”. Natanael replicó: “¿Acaso puede salir de Nazaret algo bueno?” Felipe le contestó: “Ven y lo verás”.
Cuando Jesús vio que Natanael se acercaba, dijo: “Éste es un verdadero israelita en el que no hay doblez”. Natanael le preguntó: “¿De dónde me conoces?” Jesús le respondió: “Antes de que Felipe te llamara, te vi cuando estabas debajo de la higuera”. Respondió Natanael: “Maestro, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el rey de Israel”.
Jesús le contestó: “Tú crees, porque te he dicho que te vi debajo de la higuera. Mayores cosas has de ver”. Después añadió: “Yo les aseguro que verán el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre”.
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Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.
