Jueves de la XXVI semana del Tiempo ordinario
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Difundiendo La Palabra es un lugar creado para orar y meditar la Palabra de Dios. Hoy, Jueves de la XXVI semana del Tiempo ordinario encontrará el Evangelio según San Lucas 10, 1-12 acompañado de una reflexión pastoral que lo ayudará a comprenderlo y a vivirlo con fidelidad. También incluimos las lecturas del día y el Salmo Responsorial.

Homilía y reflexión del Evangelio de hoy 1 de Octubre de 2026
El Señor envía de dos en dos
Jesús designa a otros discípulos y los envía de dos en dos delante de Él. No van solos, ni van en nombre propio. Son enviados para preparar el camino del Señor, para llevar su paz, para anunciar que el Reino de Dios está cerca.
Esta imagen nos recuerda que la fe cristiana siempre tiene una dimensión misionera. Jesús no llama solo para consolar el corazón individual, sino para convertir la vida en signo de su presencia. Cada discípulo, desde su lugar, es enviado: en la familia, en el trabajo, en la comunidad, en una visita, en una conversación sencilla, en el modo de tratar a los demás.
Los envía de dos en dos porque la misión no se vive desde el aislamiento. Necesitamos hermanos, comunidad, apoyo, corrección, compañía. Nadie anuncia bien a Cristo desde la autosuficiencia. La fe crece cuando se comparte y se sostiene junto a otros.
La mies es mucha
Jesús mira la realidad y dice que la mies es abundante, pero los trabajadores son pocos. No habla desde el desánimo, sino desde la urgencia del amor. Hay mucha humanidad esperando una palabra de esperanza, una presencia cercana, un gesto de misericordia, una luz que ayude a volver a Dios.
También hoy la mies es mucha. Hay personas cansadas, familias heridas, jóvenes confundidos, ancianos solos, enfermos necesitados de consuelo, corazones cargados de culpa, hombres y mujeres que tal vez no saben cómo rezar, pero esperan una señal de que Dios no los abandonó.
Ante esa mies, Jesús no invita primero a la queja, sino a la oración: pedir al dueño de la mies que envíe trabajadores. La misión nace de la oración. No se trata de actuar solo por impulso, sino de pedir corazones disponibles, humildes y fieles.
Como corderos en medio de lobos
Jesús no oculta la dificultad. Envía a sus discípulos como corderos en medio de lobos. La misión no siempre será recibida con alegría. Habrá rechazo, indiferencia, incomprensión y ambientes duros. Pero el discípulo no debe convertirse en lobo para sobrevivir.
Esta palabra es exigente. A veces, cuando el mundo se vuelve agresivo, sentimos la tentación de responder con la misma dureza: imponer, atacar, despreciar, discutir con violencia, perder la mansedumbre. Jesús nos pide otra cosa. Nos envía con fragilidad, pero no sin fuerza. La fuerza del discípulo está en la paz de Cristo, no en la agresividad.
Por eso también les pide caminar ligeros, sin llevar demasiadas seguridades. No porque las cosas materiales no importen, sino porque la misión debe apoyarse en Dios. Cuando uno lleva el corazón lleno de apegos, miedos y cálculos, se vuelve menos libre para anunciar.
Paz a esta casa
Jesús les indica que, al entrar en una casa, digan primero: “Paz a esta casa”. Qué hermosa misión: entrar en los lugares llevando paz. No una paz superficial, sino la paz que viene de Dios, la que ordena el corazón, sana vínculos, abre esperanza y permite respirar de nuevo.
Cada cristiano está llamado a ser portador de esa paz. No siempre con discursos. A veces con una presencia serena, una palabra amable, una escucha paciente, una actitud que no agrega más violencia, una oración ofrecida por alguien. En un mundo lleno de tensiones, llevar paz ya es anunciar el Reino.
Jesús también advierte que no todos recibirán el mensaje. Cuando una ciudad no los acepte, deberán sacudir el polvo y seguir. La misión se ofrece, no se impone. El discípulo debe ser fiel, pero no dueño de la respuesta ajena.
Pidamos hoy la gracia de vivir como enviados. Que no nos encerremos en nuestra comodidad ni nos paralice el miedo al rechazo. Que sepamos caminar ligeros, anunciar con humildad y llevar paz a las casas, a los vínculos y a los lugares donde el Señor nos ponga. Porque el Reino de Dios se hace cercano cuando un corazón se deja enviar por Cristo.
Un momento de oración para aquietar el corazón.
Después de meditar el Evangelio, te invitamos a hacer una pausa y presentarte ante Dios con un corazón sencillo y confiado.
Lecturas Bíblicas del día de Hoy
Primera Lectura de Hoy Jueves 1 de Octubre
Libro de Job 19, 21-27.
Job tomó la palabra y dijo:
“Tengan compasión de mí,
amigos míos, tengan compasión de mí,
pues me ha herido la mano del Señor.
¿Por qué se ensañan contra mí, como lo hace Dios,
y no se cansan de escarnecerme?
Ojalá que mis palabras se escribieran;
ojalá que se grabaran en láminas de bronce
o con punzón de hierro se esculpieran
en la roca para siempre.
Yo sé bien que mi defensor está vivo
y que al final se levantará a favor del humillado;
de nuevo me revestiré de mi piel
y con mi carne veré a mi Dios;
yo mismo lo veré y no otro,
mis propios ojos lo contemplarán.
Esta es la firme esperanza que tengo’’.
Salmo Responsorial de Hoy – Del Salmo 26.
Oye, Señor, mi voz y mis clamores
y tenme compasión;
el corazón me dice que te busque
y buscándote estoy.
No me abandones, Dios mío.
No rechaces con cólera a tu siervo
tú eres mi único auxilio;
no me abandones ni me dejes solo,
Dios y salvador mío.
No me abandones, Dios mío.
La bondad del Señor espero ver
en esta misma vida.
Armate de valor y fortaleza
y en el Señor confía.
No me abandones, Dios mío.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
El Reino de Dios está cerca, dice el Señor;
arrepiéntanse y crean en el Evangelio.
Aleluya.

Evangelio de Hoy Jueves 1 de Octubre de 2026
Evangelio según San Lucas 10, 1-12.
En aquel tiempo, designó el Señor a otros setenta y dos discípulos y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares a donde pensaba ir, y les dijo: “La cosecha es mucha y los trabajadores pocos. Rueguen, por lo tanto, al dueño de la mies que envíe trabajadores a sus campos. Pónganse en camino; los envío como corderos en medio de lobos.
No lleven ni dinero, ni morral, ni sandalias y no se detengan a saludar a nadie por el camino. Cuando entren en una casa, digan: ‘Que la paz reine en esta casa’. Y si allí hay gente amante de la paz, el deseo de paz de ustedes se cumplirá; si no, no se cumplirá. Quédense en esa casa.
Coman y beban de lo que tengan, porque el trabajador tiene derecho a su salario. No anden de casa en casa. En cualquier ciudad donde entren y los reciban, coman lo que les den. Curen a los enfermos que haya y díganles: ‘Ya se acerca a ustedes el Reino de Dios’.
Pero si entran en una ciudad y no los reciben, salgan por las calles y digan: ‘Hasta el polvo de esta ciudad que se nos ha pegado a los pies nos lo sacudimos, en señal de protesta contra ustedes. De todos modos, sepan que el Reino de Dios está cerca’. Yo les digo que en el día del juicio, Sodoma será tratada con menos rigor que esa ciudad”.
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Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.
