Evangelio De Hoy 12 de Otubre


Difundiendo La Palabra es un lugar creado para orar y meditar la Palabra de Dios. Hoy, Lunes de la XXVIII semana del Tiempo ordinario encontrará el Evangelio según San Lucas 11, 29-32 acompañado de una reflexión pastoral que lo ayudará a comprenderlo y vivirlo con fidelidad. También incluimos las lecturas del día y el Salmo Responsorial.


Homilía y reflexión del Evangelio de hoy 12 de Otubre de 2026

Una generación que pide señales

Jesús se encuentra ante una multitud que busca señales. Quieren una prueba visible, algo extraordinario que confirme quién es Él. Pero Jesús responde con firmeza: no se le dará otra señal que la de Jonás.

La dificultad no está en pedir luz a Dios. Todos necesitamos señales de su presencia, sobre todo cuando atravesamos dudas, cansancios o momentos difíciles. El problema aparece cuando la búsqueda de señales se convierte en excusa para no creer, para no cambiar, para no comprometernos.

A veces también nosotros le pedimos a Dios pruebas: “Si me das esto, voy a confiar”; “si cambiás esta situación, voy a volver”; “si me respondés como espero, entonces voy a creer”. Pero el corazón puede acostumbrarse a poner condiciones. Y cuando una señal llega, pide otra. Porque el problema no siempre es la falta de señales, sino la falta de apertura interior.

Jonás y la llamada a convertirse

Jesús menciona a Jonás porque su predicación llevó a los habitantes de Nínive a la conversión. Aquella ciudad, considerada lejana y pecadora, escuchó una palabra fuerte y respondió. No necesitó grandes explicaciones. Reconoció que debía cambiar.

Esta comparación es exigente. Quienes tenían a Jesús delante pedían señales, mientras otros, con menos luz, supieron convertirse. Esto nos invita a mirar nuestra responsabilidad. Hemos recibido mucho: la Palabra, la fe, oportunidades, perdones, llamados de Dios, personas que nos ayudaron a volver al camino. Y sin embargo, a veces seguimos postergando cambios concretos.

Convertirse no es solo sentir culpa. Es dejar que la Palabra mueva la vida. Puede empezar por algo pequeño, pero real: pedir perdón, abandonar una mentira, soltar un resentimiento, volver a la oración, corregir una actitud, ordenar una prioridad, acercarse a quien necesita ayuda.

Una sabiduría mayor que Salomón

Jesús recuerda también a la reina del Sur, que viajó desde lejos para escuchar la sabiduría de Salomón. Ella buscó con esfuerzo una palabra capaz de iluminar. Y Jesús afirma que allí hay alguien más grande que Salomón.

Esta frase nos coloca ante una pregunta: ¿buscamos de verdad la sabiduría de Cristo? Muchas veces buscamos orientación en muchas voces, consejos, opiniones, noticias, experiencias ajenas. Algunas pueden ayudar, pero ninguna tiene la profundidad de la palabra del Señor.

Cristo no ofrece una sabiduría para lucirse, sino para vivir. Nos enseña qué vale, qué permanece, qué libera, qué conduce al Padre. Su sabiduría nos ayuda a no confundir éxito con plenitud, placer con alegría, comodidad con paz, apariencia con verdad.

La reina del Sur se movió desde lejos para escuchar. Nosotros, que tenemos a Jesús tan cerca, podemos caer en la costumbre de no escucharlo con atención. La cercanía mal vivida puede volverse indiferencia.

La señal ya está delante de nosotros

Jesús no acepta entrar en una fe basada solo en pruebas exteriores. La gran señal es Él mismo: su vida entregada, su Palabra, su misericordia, su muerte y resurrección. Quien no abre el corazón ante Cristo, difícilmente quedará convencido por otro signo.

Hoy el Señor nos invita a dejar de pedir señales para postergar la conversión. Tal vez ya nos habló muchas veces. Tal vez ya puso delante de nosotros una luz, una advertencia, una oportunidad, una llamada interior. Tal vez la señal no es espectacular, pero es clara: una Palabra que vuelve, una conciencia que no descansa, una gracia que nos llama a empezar de nuevo.

Pidamos un corazón humilde, capaz de escuchar como Nínive y de buscar como la reina del Sur. Que no vivamos esperando pruebas mientras dejamos pasar la presencia de Jesús. Porque la señal más grande no está lejos: Cristo está en medio de nosotros, llamándonos a una vida nueva.


Un momento de oración para aquietar el corazón.

Después de meditar el Evangelio, te invitamos a hacer una pausa y presentarte ante Dios con un corazón sencillo y confiado.


Lecturas Bíblicas del día de Hoy


Primera Lectura de Hoy Lunes 12 de Otubre

Carta de San Pablo a los Gálatas 4, 22-24. 26-27. 31–5, 1.

Hermanos: Dice la Escritura que Abraham tuvo dos hijos: uno de la mujer que era esclava y el otro de la que era libre. El hijo de la esclava fue engendrado según las leyes naturales; el de la libre, en cambio, en virtud de la promesa de Dios.

Esto tiene un sentido simbólico. En efecto, las dos mujeres representan las dos alianzas: Agar representa la del monte Sinaí, que engendra esclavos y es figura de la Jerusalén de aquí abajo. Por el contrario, la Jerusalén de arriba es libre y ésa es nuestra madre. A este respecto dice la Escritura: Regocíjate tú, la estéril, la que no das a luz; rompe a cantar de júbilo, tú, la que no has sentido los dolores del parto; porque la mujer abandonada tendrá más hijos que aquella que tiene marido.

Así pues, hermanos, no somos hijos de la esclava, sino de la mujer libre. Cristo nos ha liberado para que seamos libres. Conserven, pues, la libertad y no se sometan de nuevo al yugo de la esclavitud.


Salmo Responsorial de Hoy Salmo 112, 1-2. 3-4. 5a y 6- 7.

Bendito sea el Señor,
alábenlo sus siervos.
Bendito sea el Señor,
desde ahora y para siempre.
Bendito sea el Señor, ahora y para siempre.

Desde que sale el sol hasta su ocaso
alabado sea el nombre del Señor.
Dios está sobre todas las naciones,
su gloria, por encima de los cielos.
Bendito sea el Señor, ahora y para siempre.

¿Quién hay como el Señor?
¿Quién iguala al Dios nuestro,
que tiene en las alturas su morada,
y sin embargo de esto,
bajar se digna su mirada
para ver tierra y cielo?
Bendito sea el Señor, ahora y para siempre.

El levanta del polvo al desvalido
y saca al indigente del estiércol,
para hacerlo sentar entre los grandes,
los jefes de su pueblo.
Bendito sea el Señor, ahora y para siempre.


Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Hagámosle caso al Señor, que nos dice:
“No endurezcan su corazón”.
Aleluya.


Evangelio de Hoy Lunes 12 de Otubre de 2026

Evangelio según San Lucas 11, 29-32.

En aquel tiempo, la multitud se apiñaba alrededor de Jesús y éste comenzó a decirles: “La gente de este tiempo es una gente perversa. Pide una señal, pero no se le dará más señal que la de Jonás. Pues así como Jonás fue una señal para los habitantes de Nínive, lo mismo será el Hijo del hombre para la gente de este tiempo.

Cuando sean juzgados los hombres de este tiempo, la reina del sur se levantará el día del juicio para condenarlos, porque ella vino desde los últimos rincones de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón.

Cuando sea juzgada la gente de este tiempo, los hombres de Nínive se levantarán el día del juicio para condenarla, porque ellos se convirtieron con la predicación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás’’.


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Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.

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