Viernes de la XXVII semana del Tiempo ordinario
Difundiendo La Palabra es un lugar creado para orar y meditar la Palabra de Dios. Hoy, Viernes de la XXVII semana del Tiempo ordinario encontrará el Evangelio según San Lucas 11, 15-26 acompañado de una reflexión pastoral que lo ayudará a comprenderlo y a vivirlo con fidelidad. También incluimos las lecturas del día y el Salmo Responsorial.
Homilía y reflexión del Evangelio de hoy 9 de Octubre de 2026
Cuando el bien es mirado con sospecha
Jesús acaba de liberar a una persona del mal, pero algunos, en lugar de alegrarse, lo acusan. Dicen que expulsa demonios por el poder del príncipe de los demonios. Es una reacción muy dura: ven una obra de liberación y la interpretan como algo oscuro.
Esto muestra hasta dónde puede llegar un corazón cerrado. Cuando uno no quiere aceptar la acción de Dios, puede deformar incluso el bien. Lo que debería despertar gratitud se convierte en motivo de sospecha. Lo que debería abrir a la fe termina siendo usado para atacar.
También nosotros necesitamos revisar nuestra mirada. A veces nos cuesta alegrarnos por el bien que Dios hace en otros. Sospechamos, criticamos, buscamos defectos, ponemos en duda intenciones. Pero un corazón humilde sabe reconocer la luz, aunque no venga por el camino que esperaba.
Un reino dividido no puede sostenerse
Jesús responde con claridad: un reino dividido contra sí mismo no puede mantenerse. Si el mal estuviera luchando contra el mal, se destruiría. Con esta imagen revela una verdad profunda: la división debilita, rompe y termina derrumbando lo que parecía fuerte.
Esto vale también para nuestra vida interior. Cuando el corazón vive dividido, pierde paz. Queremos seguir a Dios, pero alimentamos resentimientos, queremos libertad, pero volvemos a esclavitudes conocidas. Queremos luz, pero defendemos zonas de oscuridad. Esa división desgasta el alma.
Cristo viene a unificar el corazón. No para quitarnos humanidad, sino para ordenarnos desde dentro. Su presencia separa lo que da vida de lo que destruye. Por eso, cuando dejamos entrar su palabra, muchas cosas empiezan a ponerse en su lugar: deseos, decisiones, vínculos, prioridades.
El dedo de Dios ya está actuando
Jesús afirma que, si expulsa demonios por el dedo de Dios, entonces el Reino de Dios ha llegado. Es una frase llena de fuerza. Donde Jesús libera, el Reino ya está presente. Donde una persona recupera dignidad, donde el mal pierde dominio, donde una vida comienza a respirar de nuevo, allí Dios está actuando.
A veces esperamos signos enormes y no reconocemos las pequeñas liberaciones que el Señor va realizando. Una culpa que empieza a entregarse, una adicción que comienza a ser enfrentada, una palabra de perdón, una paz que vuelve después de mucho tiempo, una decisión honesta, una oración retomada. Todo eso puede ser signo del dedo de Dios en nuestra historia.
El mal no se vence solo con buenas intenciones. Necesitamos la fuerza de Cristo. Él es más fuerte que el hombre armado que custodia su casa. Solo Jesús puede entrar en zonas donde nosotros no podemos liberarnos por nuestra cuenta y devolvernos una libertad verdadera.
La casa limpia necesita estar habitada
Al final, Jesús habla de un espíritu impuro que sale de una persona y luego vuelve, encontrando la casa barrida y ordenada, pero vacía. Entonces regresa con otros peores. La imagen es seria. No alcanza con sacar lo malo; hace falta llenar la vida de Dios.
A veces queremos cambiar solo por esfuerzo exterior: dejar un hábito, ordenar una conducta, mejorar una apariencia. Todo eso puede ser necesario, pero si el corazón queda vacío, tarde o temprano otras esclavitudes vuelven a ocupar el lugar.
La conversión cristiana no es solo limpiar, sino dejar que Cristo habite. La casa del alma necesita oración, Palabra, sacramentos, comunidad, caridad, silencio, gratitud, servicio. Si Dios no ocupa el centro, el vacío se llena con cualquier cosa: ansiedad, orgullo, rencor, superficialidad, miedo.
Hoy podemos pedir al Señor una liberación profunda. Que sane nuestra mirada para reconocer el bien, que una nuestro corazón dividido, que venza lo que nos esclaviza y que no deje nuestra casa interior vacía. Que Él habite en nosotros, para que la libertad recibida no sea pasajera, sino camino firme de vida nueva.
Un momento de oración para aquietar el corazón.
Después de meditar el Evangelio, te invitamos a hacer una pausa y presentarte ante Dios con un corazón sencillo y confiado.
Lecturas Bíblicas del día de Hoy
Primera Lectura de Hoy Viernes 9 de Octubre
Carta de San Pablo a los Gálatas 3, 7-14.
Hermanos: Entiendan que los hijos de Abraham son aquellos que viven según la fe. La Escritura, conociendo de antemano que Dios justificaría a los paganos por la fe, le adelantó a Abraham esta buena noticia: Por ti serán bendecidas todas las naciones. Por consiguiente, los que viven según la fe serán bendecidos, junto con Abraham que le creyó a Dios.
En cambio, sobre los partidarios de la observancia de la ley pesa una maldición, pues dice la Escritura: Maldito aquel que no cumpla fielmente todos los preceptos escritos en el libro de la ley. Y es evidente que la ley no justifica a nadie ante Dios, porque el justo vivirá por la fe. Y ciertamente la ley no se basa en la fe, porque, como dice la Escritura: Sólo vivirá quien cumpla los preceptos de la ley.
Además, Cristo nos redimió de la maldición de la ley, haciéndose objeto de maldición por nosotros, puesto que la Escritura dice: Maldito sea aquel que cuelga de un madero. Esto sucedió para que la bendición otorgada por Dios a Abraham llegara también, por Cristo Jesús, a los paganos y para que recibiéramos, por medio de la fe, el Espíritu prometido.
Salmo Responsorial de Hoy – Salmo 110, 1-2. 3-4. 5-6.
Quiero alabar a Dios, de corazón,
en las reuniones de los justos.
Grandiosas son las obras del Señor
y para todo fiel, dignas de estudio.
Alabemos a Dios de todo corazón.
De majestad y gloria hablan sus obras
y su justicia dura para siempre.
Ha hecho inolvidables sus prodigios.
El Señor es piadoso y es clemente.
Alabemos a Dios de todo corazón.
Acordándose siempre de su alianza
él le da de comer al que lo teme.
Al darle por herencia a las naciones,
hizo ver a su pueblo sus poderes.
Alabemos a Dios de todo corazón.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Ya va a ser arrojado el príncipe de este mundo.
Cuando yo sea levantado de la tierra,
atraeré a todos hacia mí, dice el Señor.
Aleluya.
Evangelio de Hoy Viernes 9 de Octubre de 2026
Evangelio según San Lucas 11, 15-26.
En aquel tiempo, cuando Jesús expulsó a un demonio, algunos dijeron: “Éste expulsa a los demonios con el poder de Satanás, el príncipe de los demonios”. Otros, para ponerlo a prueba, le pedían una señal milagrosa.
Pero Jesús, que conocía sus malas intenciones, les dijo: ‘’Todo reino dividido por luchas internas va a la ruina y se derrumba casa por casa. Si Satanás también está dividido contra sí mismo, ¿cómo mantendrá su reino? Ustedes dicen que yo arrojo a los demonios con el poder de Satanás. Entonces, ¿con el poder de quién los arrojan los hijos de ustedes? Por eso, ellos mismos serán sus jueces. Pero si yo arrojo a los demonios por el poder de Dios, eso significa que ha llegado a ustedes el Reino de Dios.
Cuando un hombre fuerte y bien armado guarda su palacio, sus bienes están seguros; pero si otro más fuerte lo asalta y lo vence, entonces le quita las armas en que confiaba y después dispone de sus bienes. El que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo, desparrama.
Cuando el espíritu inmundo sale de un hombre, anda vagando por lugares áridos, en busca de reposo, y al no hallarlo, dice: ‘Volveré a mi casa, de donde salí’. Y al llegar, la encuentra barrida y arreglada. Entonces va por otros siete espíritus peores que él y vienen a instalarse allí, y así la situación final de aquel hombre resulta peor que la de antes”.
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Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.
