Martes de la XXVIII semana del Tiempo ordinario
Difundiendo La Palabra es un lugar creado para orar y meditar la Palabra de Dios. Hoy, Martes de la XXVIII semana del Tiempo ordinario encontrará el Evangelio según Lucas 11, 37-41 acompañado de una reflexión pastoral que lo ayudará a comprenderlo y vivirlo con fidelidad. También incluimos las lecturas del día y el Salmo Responsorial.
Homilía y reflexión del Evangelio de hoy Martes 13 de Octubre de 2026
Una mesa que revela el corazón
Jesús acepta comer en casa de un fariseo. La escena comienza como un gesto de hospitalidad, pero pronto aparece una tensión. El fariseo se sorprende porque Jesús no realiza el lavado ritual antes de la comida. Su mirada queda detenida en lo exterior, en lo que se ve, en lo que según él debía cumplirse.
Jesús aprovecha ese momento para ir más hondo. No rechaza la importancia de los gestos religiosos cuando tienen sentido, pero denuncia una contradicción: limpiar por fuera mientras por dentro hay codicia y maldad. La mesa se convierte entonces en lugar de verdad. Allí queda al descubierto que la preocupación por la apariencia puede esconder un corazón necesitado de conversión.
También nosotros podemos cuidar mucho lo exterior: lo que mostramos, lo que otros piensan, las formas correctas, la imagen de persona buena o religiosa. Pero el Señor mira más adentro. No se conforma con una vida prolija por fuera si el corazón está desordenado por dentro.
El exterior no alcanza
Jesús usa la imagen del vaso y del plato. Pueden estar limpios por fuera, pero su interior puede estar sucio. Es una comparación sencilla y muy directa. Lo exterior puede engañar. Una apariencia correcta no siempre significa un corazón limpio.
Esto no quiere decir que lo visible no importe. Nuestras acciones, palabras y gestos tienen valor. Pero Jesús nos recuerda que todo eso debe nacer de una fuente sana. Cuando el interior está lleno de orgullo, envidia, codicia, resentimiento o dureza, tarde o temprano esa suciedad aparece, aunque intentemos disimularla.
La conversión cristiana no es maquillaje espiritual. No consiste en parecer mejores, sino en dejarnos sanar por Dios. El Señor no viene solo a corregir algunas formas externas; quiere purificar la raíz de nuestras intenciones, deseos y decisiones.
Dios hizo también lo de dentro
Jesús pregunta si Aquel que hizo lo exterior no hizo también lo interior. Esta frase nos recuerda que Dios es Señor de toda nuestra vida. No solo de lo que los demás ven, sino también de lo que llevamos escondido: pensamientos, deseos, heridas, miedos, búsquedas, contradicciones.
A veces preferimos entregar a Dios solo una parte. Le mostramos lo más presentable y guardamos bajo llave lo que nos da vergüenza: una envidia, una ambición, una culpa, una tristeza, un enojo antiguo. Pero justamente allí quiere entrar su misericordia.
Dios no mira el interior para condenarnos sin esperanza. Lo mira porque también quiere salvarlo. Su luz puede incomodar, pero no viene a destruir. Viene a ordenar, limpiar y devolver paz. Lo que se oculta sin Dios se pudre; lo que se abre a su gracia puede ser sanado.
Dar desde dentro
Jesús termina con una indicación concreta: dar limosna desde lo que hay dentro, y todo quedará limpio. No habla solo de entregar cosas materiales, sino de abrir el corazón. La caridad verdadera purifica porque nos saca del encierro, del egoísmo, de la obsesión por nosotros mismos.
Cuando compartimos con amor, algo se limpia en nosotros. Cuando miramos la necesidad del otro, el corazón se ensancha. Cuando damos no para ser vistos, sino porque el hermano importa, la vida interior se ordena. La generosidad rompe la codicia. La misericordia cura la dureza. El amor vuelve verdadero lo que por fuera podría quedar solo en apariencia.
Hoy podemos preguntarnos qué parte de nuestra vida estamos limpiando solo por fuera y qué necesita ser purificado por dentro. Tal vez hay una intención torcida, una preocupación excesiva por la imagen, una falta de generosidad, una dureza escondida.
Pidamos al Señor un corazón limpio y sincero. Que no vivamos para aparentar, sino para amar. Que nuestras prácticas, palabras y gestos nazcan de un interior tocado por la gracia. Porque cuando Dios limpia el corazón, también lo exterior comienza a reflejar una vida más verdadera.
Un momento de oración para aquietar el corazón.
Después de meditar el Evangelio, te invitamos a hacer una pausa y presentarte ante Dios con un corazón sencillo y confiado.
Lecturas Bíblicas del día de Hoy
Primera Lectura de Hoy Martes 13 de Octubre.
Carta de San Pablo a los Gálatas 5, 1-6.
Hermanos: Cristo nos ha liberado para que seamos libres. Conserven, pues, la libertad y no se sometan de nuevo al yugo de la esclavitud.
Yo mismo, Pablo, les aseguro que, si se dejan circuncidar, Cristo no les servirá de nada. Y vuelvo a declarar que todo el que se deja circuncidar, queda obligado a cumplir toda la ley. Ustedes, los que pretenden alcanzar la justificación por medio de la ley, han perdido a Cristo, han rechazado la gracia.
Nosotros, en cambio, movidos por el Espíritu Santo, esperamos ansiosamente la justificación por medio de la fe. Porque para los cristianos no vale nada estar o no estar circuncidado; lo único que vale es la fe, que actúa a través de la caridad.
Salmo Responsorial de Hoy – Salmo 118, 41. 43. 44. 45. 47. 48.
Señor, ten misericordia de mí
y sálvame según tu promesa.
No quites de mi boca las palabras sinceras,
porque yo espero en tus mandamientos.
Señor, ten misericordia de mí.
Cumpliré tu voluntad
sin cesar y para siempre.
Caminaré por un camino ancho,
pues he seguido tus preceptos.
Señor, ten misericordia de mí.
Serán mi delicia tus mandatos,
que tanto amo.
Levantaré mis manos hacia ti
mientras recito tus mandamientos.
Señor, ten misericordia de mí.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
La palabra de Dios es viva y eficaz
y descubre los pensamientos e intenciones del corazón.
Aleluya.
Evangelio de Hoy Martes 13 de Octubre de 2026.
Evangelio según San Lucas 11, 37-41.
En aquel tiempo, un fariseo invitó a Jesús a comer. Jesús fue a la casa del fariseo y se sentó a la mesa. El fariseo se extrañó de que Jesús no hubiera cumplido con la ceremonia de lavarse las manos antes de comer.
Pero el Señor le dijo: “Ustedes, los fariseos, limpian el exterior del vaso y del plato; en cambio, el interior de ustedes está lleno de robos y maldad. ¡Insensatos! ¿Acaso el que hizo lo exterior no hizo también lo interior? Den más bien limosna de lo que tienen y todo lo de ustedes quedará limpio”.
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Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.
