Evangelio De Hoy 18 de Octubre


Difundiendo La Palabra es un lugar creado para orar y meditar la Palabra de Dios. Hoy, XXIX Domingo Ordinario encontrará el Evangelio según San Mateo 22, 15-21 acompañado de una reflexión pastoral que lo ayudará a comprenderlo y a vivirlo con fidelidad. También incluimos las lecturas del día y el Salmo Responsorial.


Lecturas Bíblicas del día de Hoy


Primera Lectura de Hoy Domingo 11 de Octubre

Libro de Isaίas 45, 1. 4-6.

Así habló el Señor a Ciro, su ungido,
a quien ha tomado de la mano
para someter ante él a las naciones
y desbaratar la potencia de los reyes,
para abrir ante él los portones
y que no quede nada cerrado:
“Por amor a Jacob, mi siervo, y a Israel, mi escogido,
te llamé por tu nombre y te di un título de honor,
aunque tú no me conocieras.

Yo soy el Señor y no hay otro;
fuera de mí no hay Dios.
Te hago poderoso, aunque tú no me conoces,
para que todos sepan, de oriente a occidente,
que no hay otro Dios fuera de mí.
Yo soy el Señor y no hay otro”.


Salmo Responsorial de Hoy Salmo 95, 1 y 3. 4-5. 7-8. 9-10a y c.

Cantemos al Señor un canto nuevo,
que le cante al Señor toda la tierra.
Su grandeza anunciemos a los pueblos;
de nación en nación sus maravillas. 
Cantemos la grandeza del Señor.

Cantemos al Señor, porque él es grande, 
más digno de alabanza y más tremendo
que todos los dioses paganos, que ni existen; 
ha sido el Señor quien hizo el cielo. 
Cantemos la grandeza del Señor.

Alaben al Señor, pueblos del orbe,
reconozcan su gloria y su poder
y tribútenle honores a su nombre.
Ofrézcanle en sus atrios sacrificios. 
Cantemos la grandeza del Señor.

Caigamos en su templo de rodillas.
Tiemblen ante el Señor los atrevidos.
“Reina el Señor”, digamos a los pueblos.
El gobierna a las naciones con justicia. 
Cantemos la grandeza del Señor.


Segunda Lectura de Hoy Domingo 18 de Octubre.

Primera Carta de San Pablo a los Tesalonicenses 1, 1-5.

Pablo, Silvano y Timoteo deseamos la gracia y la paz a la comunidad cristiana de los tesalonicenses, congregada por Dios Padre y por Jesucristo, el Señor.

En todo momento damos gracias a Dios por ustedes y los tenemos presentes en nuestras oraciones. Ante Dios, nuestro Padre, recordamos sin cesar las obras que manifiestan la fe de ustedes, los trabajos fatigosos que ha emprendido su amor y la perseverancia que les da su esperanza en Jesucristo, nuestro Señor.

Nunca perdemos de vista, hermanos muy amados de Dios, que él es quien los ha elegido. En efecto, nuestra predicación del Evangelio entre ustedes no se llevó a cabo sólo con palabras, sino también con la fuerza del Espíritu Santo, que produjo en ustedes abundantes frutos.


Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Iluminen al mundo con la luz del Evangelio 
reflejada en su vida.
Aleluya.


Evangelio de Hoy Domingo 11 de Octubre de 2026

Evangelio según San Mateo 22, 15-21.

En aquel tiempo, se reunieron los fariseos para ver la manera de hacer caer a Jesús, con preguntas insidiosas, en algo de que pudieran acusarlo.

Le enviaron, pues, a algunos de sus secuaces, junto con algunos del partido de Herodes, para que le dijeran: “Maestro, sabemos que eres sincero y enseñas con verdad el camino de Dios, y que nada te arredra, porque no buscas el favor de nadie. Dinos, pues, qué piensas: ¿Es lícito o no pagar el tributo al César?”

Conociendo Jesús la malicia de sus intenciones, les contestó: “Hipócritas, ¿por qué tratan de sorprenderme? Enséñenme la moneda del tributo”. Ellos le presentaron una moneda. Jesús les preguntó: “¿De quién es esta imagen y esta inscripción?” Le respondieron: “Del César”. Y Jesús concluyó: “Den, pues, al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios”.


Un momento de oración para aquietar el corazón.

Antes de meditar el Evangelio, te invitamos a hacer una pausa y presentarte ante Dios con un corazón sencillo y confiado.


Homilía y reflexión del Evangelio de hoy 18 de Octubre.

Una pregunta nacida de la trampa

Los fariseos se reúnen para tenderle una trampa a Jesús. No buscan la verdad, sino hacerlo caer con una pregunta difícil: si es lícito o no pagar el impuesto al César. Cualquier respuesta podía ser usada en su contra. Si decía que sí, podían acusarlo de someterse al poder romano. Si decía que no, podían denunciarlo como rebelde.

Jesús ve más allá de las palabras amables con que intentan envolverlo. Descubre la intención del corazón. No se deja manipular por elogios ni arrastrar por una discusión falsa. Su respuesta no nace del miedo, sino de la verdad.

También nosotros podemos encontrarnos con situaciones parecidas: conversaciones cargadas de doble intención, preguntas que no buscan comprender sino atacar, ambientes donde se espera que uno tome partido desde la presión o la conveniencia. Jesús nos enseña a no responder desde la reacción inmediata, sino desde un corazón unido a Dios.

La moneda y la imagen

Jesús pide que le muestren la moneda del impuesto y pregunta de quién son la imagen y la inscripción. Le responden que son del César. Entonces pronuncia una frase que quedó grabada en la memoria cristiana: dar al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios.

La moneda llevaba la imagen del emperador. Pero el ser humano lleva una imagen mucho más profunda: la imagen de Dios. Esta es la clave. Hay realidades de la vida social que tienen su lugar: responsabilidades, leyes justas, deberes ciudadanos, compromisos comunes. Pero nada de eso puede ocupar el lugar que pertenece solo a Dios.

Jesús no invita a escapar del mundo. No nos llama a una fe desconectada de la vida concreta. Pero tampoco permite que el poder, el dinero, la ideología, el prestigio o cualquier autoridad humana reclamen el centro del corazón. Solo Dios es Señor de la conciencia.

Dar a Dios lo que le pertenece

La pregunta más profunda no es solo qué debemos dar al César, sino qué estamos dando a Dios. Porque a veces cumplimos con muchas obligaciones externas, pero dejamos a Dios las sobras: un rato apurado de oración, una fe sin consecuencias, una confianza limitada, una obediencia solo cuando no incomoda.

Dar a Dios lo que es de Dios significa reconocer que toda la vida le pertenece: el corazón, la conciencia, los dones, el tiempo, las decisiones, la familia, el trabajo, el descanso, el modo de tratar a los demás. No se trata de separar la vida en compartimentos, como si Dios tuviera lugar solo en algunos momentos. Él quiere iluminarlo todo.

Esta Palabra nos invita a revisar nuestras prioridades. ¿Qué ocupa el centro de nuestras preocupaciones? ¿A qué le entregamos más energía, más atención, más temor? ¿Quién gobierna realmente nuestras decisiones: Dios, la mirada de los demás, el dinero, el miedo, la comodidad?

Libertad interior para vivir con verdad

Jesús no cae en la trampa porque es verdaderamente libre. No busca agradar a un grupo ni defender intereses humanos. Su libertad nace de pertenecer totalmente al Padre. Esa es también la libertad que quiere regalarnos.

El discípulo de Cristo está llamado a vivir en el mundo con responsabilidad, pero sin idolatrar nada del mundo. Puede cumplir sus deberes, trabajar, participar en la sociedad, respetar lo justo, colaborar con el bien común, pero siempre con una conciencia formada por el Evangelio. Cuando Dios ocupa el primer lugar, todo lo demás encuentra su medida.

Hoy podemos pedir la gracia de un corazón libre y ordenado. Que sepamos dar a cada realidad su lugar, sin entregar a nadie lo que solo pertenece a Dios. Que no vivamos atrapados por presiones, miedos o conveniencias. Y que nuestra vida lleve cada vez con más claridad la imagen de Aquel que nos creó, nos sostiene y nos llama a vivir en la verdad.


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Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.

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