Evangelio De Hoy 21 de Octubre


Difundiendo La Palabra es un lugar creado para orar y meditar la Palabra de Dios. Hoy, Miércoles de la XXIX semana del Tiempo ordinario, encontrará el Evangelio según San Lucas 12, 39-48 acompañado de una reflexión pastoral que lo ayudará a comprenderlo y a vivirlo con fidelidad. También incluimos las lecturas del día y el Salmo Responsorial.


Lecturas Bíblicas del día de Hoy


Primera Lectura de Hoy Miércoles 21 de Octubre

Carta de San Pablo a los Efesios 3, 2-12.

Hermanos: Han oído hablar de la distribución de la gracia de Dios, que se me ha confiado en favor de ustedes. Por revelación se me dio a conocer este designio secreto que acabo de exponerles brevemente. Y al leer esto, podrán darse cuenta del conocimiento que tengo del designio secreto de Dios realizado en Cristo.

Éste es un designio que no había sido manifestado a los hombres en otros tiempos, pero que ha sido revelado ahora por el Espíritu a sus santos apóstoles y profetas: es decir, que por el Evangelio, también los paganos son coherederos de la misma herencia, miembros del mismo cuerpo y partícipes de la misma promesa en Jesucristo. Y yo he sido constituido servidor de este Evangelio por un don gratuito de Dios, que me ha sido concedido con toda la eficacia de su poder.

A mí, el más insignificante de todos los fieles, se me ha dado la gracia de anunciar a los paganos la incalculable riqueza que hay en Cristo, y dar a conocer a todos cómo va cumpliéndose este designio de salvación, oculto desde el principio de los siglos en Dios, creador de todo.

Él lo dispuso así, para que la multiforme sabiduría, sea dada a conocer ahora, por medio de la Iglesia, a los espíritus celestiales, según el designio eterno realizado en Cristo Jesús, nuestro Señor, por quien podemos acercarnos libre y confiadamente a Dios, por medio de la fe en Cristo.


Salmo Responsorial de Hoy Isaίas 12, 2-3, 4bcd. 5-6.

El Señor es mi Dios y salvador,
con él estoy seguro y nada temo.
El Señor es mi protección y mi fuerza
y ha sido mi salvación. 
El Señor es mi Dios y salvador.

Den gracias al Señor,
e invoquen su nombre,
cuenten a los pueblos sus hazañas,
proclamen que su nombre es sublime. 
El Señor es mi Dios y salvador.

Alaben al Señor por sus proezas,
anúncienlas a toda la tierra.
Griten jubilosos, habitantes de Sión,
porque el Dios de Israel
ha sido grande con ustedes.  
El Señor es mi Dios y salvador.


Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Estén preparados, porque no saben
a qué hora va a venir el Hijo del hombre.
Aleluya.


Evangelio de Hoy Miércoles de 21 de Octubre de 2026

Evangelio según San Lucas 12, 39-48.

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Fíjense en esto: Si un padre de familia supiera a qué hora va a venir el ladrón, estaría vigilando y no dejaría que se le metiera por un boquete en su casa. Pues también ustedes estén preparados, porque a la hora en que menos lo piensen, vendrá el Hijo del hombre”.

Entonces Pedro le preguntó a Jesús: “¿Dices esta parábola sólo por nosotros o por todos?”

El Señor le respondió: “Supongan que un administrador, puesto por su amo al frente de la servidumbre con el encargo de repartirles a su tiempo los alimentos, se porta con fidelidad y prudencia. Dichoso ese siervo, si el amo, a su llegada, lo encuentra cumpliendo con su deber. Yo les aseguro que lo pondrá al frente de todo lo que tiene.

Pero si ese siervo piensa: ‘Mi amo tardará en llegar’ y empieza a maltratar a los otros siervos y siervas, a comer, a beber y a embriagarse, el día menos pensado y a la hora más inesperada llegará su amo y lo castigará severamente y le hará correr la misma suerte de los desleales.

El siervo que conociendo la voluntad de su amo, no haya preparado ni hecho lo que debía, recibirá muchos azotes; pero el que, sin conocerla, haya hecho algo digno de castigo, recibirá pocos.

Al que mucho se le da, se le exigirá mucho; y al que mucho se le confía, se le exigirá mucho más.


Un momento de oración para aquietar el corazón.

Antes de meditar el Evangelio, te invitamos a hacer una pausa y presentarte ante Dios con un corazón sencillo y confiado.


Homilía y reflexión del Evangelio de hoy 21 de Octubre de 2026

Estar atentos a lo que realmente importa

Jesús habla de un dueño de casa que, si supiera a qué hora llegará el ladrón, no permitiría que entrara. La imagen es fuerte, pero sencilla: hay momentos para los que uno debe estar preparado.

La vigilancia de la que habla Jesús no consiste en vivir con miedo ni obsesionados con el futuro. Consiste en no adormecer el corazón. A veces nos acostumbramos tanto a la rutina que dejamos de revisar cómo estamos viviendo, qué vínculos estamos descuidando, qué decisiones estamos postergando o qué cosas se están alejando lentamente de Dios.

Estar preparados significa vivir de tal manera que no tengamos que ordenar toda la vida a último momento. Significa cuidar hoy lo que sabemos que es importante: la fe, la familia, la conciencia, la caridad, el perdón, la verdad.

Un servidor puesto al cuidado de otros

Jesús cambia después la imagen y habla de un administrador fiel y prudente, encargado de dar a cada uno su alimento a su tiempo. Esta escena pone el acento en la responsabilidad.

Todos hemos recibido algo para cuidar. Puede ser una familia, un trabajo, una comunidad, una amistad, unos talentos, unos bienes, una tarea concreta. Nada de eso nos pertenece de manera absoluta. Somos administradores de dones que un día tendremos que haber usado para el bien.

La fidelidad no siempre se demuestra en cosas extraordinarias. Muchas veces consiste en cumplir bien una tarea pequeña, estar presente, sostener una palabra dada, atender a quien depende de nosotros, administrar con honestidad, no aprovecharse de una posición de autoridad.

Jesús llama bienaventurado al servidor que sigue cumpliendo su tarea aunque el dueño tarde. Ahí aparece una fidelidad verdadera: hacer el bien no solo cuando alguien nos mira, sino también cuando nadie controla.

El peligro de sentirse dueño

El problema comienza cuando el servidor piensa que su señor tardará. Entonces se siente dueño de la situación, maltrata a otros y usa los bienes para sí mismo.

Esta imagen describe una tentación muy humana. Cuando olvidamos que tendremos que dar cuenta, empezamos a vivir como si todo nos perteneciera. El poder se convierte en abuso, el dinero en egoísmo, la autoridad en privilegio, la libertad en capricho.

Esto puede suceder en cualquier ámbito. Un padre, un jefe, un dirigente, un docente, un responsable de comunidad o simplemente alguien con influencia sobre otros puede olvidar que la autoridad siempre debe estar al servicio del bien.

Jesús nos recuerda que ninguna responsabilidad nos coloca por encima de los demás. Cuanto más recibimos, mayor es también el deber de usarlo con justicia y misericordia.

A quien mucho se le dio, mucho se le pedirá

El pasaje termina con una frase exigente: a quien mucho se le dio, mucho se le pedirá. No busca producir angustia, sino despertar responsabilidad. Dios conoce nuestras posibilidades, nuestros dones, nuestra historia y las oportunidades que hemos recibido.

No todos hemos recibido lo mismo. Por eso Dios no compara vidas como nosotros solemos hacerlo. Pero sí espera que cada uno responda con fidelidad a lo que le fue confiado.

Podemos preguntarnos qué estamos haciendo con lo que tenemos: nuestro tiempo, nuestra experiencia, nuestros recursos, nuestra capacidad de escuchar, nuestros conocimientos, nuestra fe. Quizá pensamos que es poco, pero en manos de Dios puede convertirse en alimento para otros.

Pidamos hoy la gracia de vivir despiertos y responsables. Que no nos sintamos dueños de lo que solo administramos. Que sepamos cuidar a quienes Dios ha puesto cerca y usar bien los dones recibidos. Y que, cuando llegue el momento de dar cuenta, el Señor encuentre en nosotros no perfección, sino una fidelidad humilde, perseverante y llena de amor.


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Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.

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