Evangelio De Hoy 6 de Abril


Difundiendo La Palabra es un lugar creado para orar y meditar la Palabra de Dios. Hoy, Lunes de la octava de Pascua encontrará el Evangelio según Mateo 28, 8-15 acompañado de una reflexión pastoral que lo ayudará a comprenderlo y vivirlo con fidelidad. También incluimos las lecturas del día y el Salmo Responsorial.


Homilía y reflexión del Evangelio de hoy 6 de Abril.

La alegría que impulsa a anunciar

El Evangelio de hoy nos muestra a las mujeres que, después de encontrar el sepulcro vacío, se alejan con una mezcla de temor y gran alegría. No se quedan paralizadas, sino que corren a anunciar lo que han vivido. La experiencia del encuentro con la vida nueva las pone en movimiento.

La Pascua tiene precisamente esa fuerza: no es una idea que se guarda, sino una experiencia que impulsa. Cuando el corazón se llena de esperanza, nace el deseo de compartirla. En nuestra vida, la fe también está llamada a ser dinámica, a salir de nosotros mismos y a llegar a los demás.

El encuentro que transforma el miedo

En el camino, Jesús mismo sale al encuentro de las mujeres. Su presencia transforma el temor en confianza. Sus palabras invitan a no tener miedo, a abrirse a la alegría de lo nuevo que Dios está realizando.

Este detalle es muy importante. La fe no elimina completamente el miedo, pero lo transforma. Cuando nos encontramos con Cristo, el miedo ya no tiene la última palabra. Aparece una confianza más profunda, una certeza interior que sostiene el corazón.

En la vida cotidiana, también atravesamos situaciones que generan incertidumbre. El Evangelio nos recuerda que Dios sale a nuestro encuentro precisamente en esos momentos, para darnos paz y fortaleza.

La verdad y la mentira frente a frente

El relato presenta también otra reacción muy distinta. Mientras algunos se abren a la fe, otros intentan ocultar lo sucedido. Se construye una versión que niega la verdad, tratando de evitar que el acontecimiento se difunda.

Este contraste es muy claro. Frente a la verdad que da vida, siempre existe la tentación de negarla o de distorsionarla. Esto no ocurre solo en grandes acontecimientos, sino también en nuestra vida diaria. A veces preferimos acomodar la realidad antes que aceptar una verdad que nos compromete.

La Pascua nos invita a elegir la verdad, incluso cuando implica cambiar, reconocer errores o salir de nuestras seguridades.

Vivir como testigos de la resurrección

El mensaje central de este Evangelio es una invitación a ser testigos. No solo con palabras, sino con la vida. Las mujeres anuncian porque han vivido una experiencia real. La fe se transmite cuando se vuelve vida concreta.

En este lunes de la octava de Pascua, somos invitados a preguntarnos: ¿qué lugar tiene la alegría de la resurrección en mi vida? ¿Se nota en mi manera de vivir, en mis actitudes, en mis decisiones?

Ser testigo no significa hacer cosas extraordinarias, sino vivir con esperanza, con confianza, con una mirada nueva sobre la realidad.

Al cerrar esta reflexión, podemos hacer un momento de silencio interior y agradecer al Señor por su presencia viva. Pedirle la gracia de reconocerlo en nuestra vida y de anunciar con sencillez lo que hemos recibido. Que esta Pascua nos transforme en personas que llevan esperanza, que no se quedan en el miedo y que se animan a vivir en la verdad que da vida.


Un momento de oración para aquietar el corazón.

Después de meditar el Evangelio, te invitamos a hacer una pausa y presentarte ante Dios con un corazón sencillo y confiado.


Lecturas Bíblicas del día de Hoy


Primera Lectura de Hoy Lunes 6 de Abril.

Libro de los Hechos de los Apóstoles 2, 14. 22-33.

El día de Pentecostés, se presentó Pedro, junto con los Once, ante la multitud, y levantando la voz, dijo: “Israelitas, escúchenme. Jesús de Nazaret fue un hombre acreditado por Dios ante ustedes, mediante los milagros, prodigios y señales que Dios realizó por medio de él y que ustedes bien conocen.

Conforme al plan previsto y sancionado por Dios, Jesús fue entregado, y ustedes utilizaron a los paganos para clavarlo en la cruz. Pero Dios lo resucitó, rompiendo las ataduras de la muerte, ya que no era posible que la muerte lo retuviera bajo su dominio.

En efecto, David dice, refiriéndose a él: Yo veía constantemente al Señor delante de mí, puesto que él está a mi lado para que yo no tropiece. Por eso se alegra mi corazón y mi lengua se alboroza; por eso también mi cuerpo vivirá en la esperanza, porque tú, Señor, no me abandonarás a la muerte, ni dejarás que tu santo sufra la corrupción. Me has enseñado el sendero de la vida y me saciarás de gozo en tu presencia.

Hermanos, que me sea permitido hablarles con toda claridad; el patriarca David murió y lo enterraron, y su sepulcro se conserva entre nosotros hasta el día de hoy. Pero como era profeta y sabía que Dios le había prometido con juramento que un descendiente suyo ocuparía su trono, con visión profética habló de la resurrección de Cristo, el cual no fue abandonado a la muerte ni sufrió la corrupción.

Pues bien, a este Jesús Dios lo resucitó, y de ello todos nosotros somos testigos. Llevado a los cielos por el poder de Dios, recibió del Padre el Espíritu Santo prometido a él y lo ha comunicado, como ustedes lo están viendo y oyendo”.


Salmo Responsorial de Hoy Salmo 15, 1-2a y 5. 7-8. 9-10. 11.

Protégeme, Dios mío, pues eres mi refugio.
Yo siempre he dicho que tú eres mi Señor.
El Señor es la parte que me ha tocado en herencia;
mi vida está en sus manos.
Protege, Señor, a los que esperamos en ti. Aleluya.

Bendeciré al Señor, que me aconseja,
hasta de noche me instruye internamente.
Tengo siempre presente al Señor,
y con él a mi lado, jamás tropezaré.
Protege, Señor, a los que esperamos en ti. Aleluya.

Por eso se me alegran el corazón y el alma
y mi cuerpo vivirá tranquilo,
porque tú no me abandonarás a la muerte,
ni dejarás que sufra yo la corrupción.
Protege, Señor, a los que esperamos en ti. Aleluya.

Enséñame el camino de la vida,
sáciame de gozo en tu presencia
y de alegría perpetua junto a ti.
Protege, Señor, a los que esperamos en ti. Aleluya.


Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Éste es el día del triunfo del Señor,
día de júbilo y de gozo.
Aleluya.


Evangelio de Hoy Lunes 6 de Abril de 2026.

Evangelio según San Mateo 28, 8-15.

Después de escuchar las palabras del ángel, las mujeres se alejaron a toda prisa del sepulcro, y llenas de temor y de gran alegría, corrieron a dar la noticia a los discípulos. Pero de repente Jesús les salió al encuentro y las saludó. Ellas se le acercaron, le abrazaron los pies y lo adoraron. Entonces les dijo Jesús: “No tengan miedo. Vayan a decir a mis hermanos que se dirijan a Galilea. Allá me verán”.

Mientras las mujeres iban de camino, algunos soldados de la guardia fueron a la ciudad y dieron parte a los sumos sacerdotes de todo lo ocurrido. Éstos se reunieron con los ancianos, y juntos acordaron dar una fuerte suma de dinero a los soldados, con estas instrucciones: “Digan: ‘Durante la noche, estando nosotros dormidos, llegaron sus discípulos y se robaron el cuerpo’. Y si esto llega a oídos del gobernador, nosotros nos arreglaremos con él y les evitaremos cualquier complicación”.

Ellos tomaron el dinero y actuaron conforme a las instrucciones recibidas. Esta versión de los soldados se ha ido difundiendo entre los judíos hasta el día de hoy.


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Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.

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