Evangelio De Hoy 24 de Mayo


Difundiendo La Palabra es un lugar creado para orar y meditar la Palabra de Dios. Hoy, Domingo de Pentecostés encontrará el Evangelio según San Juan 20, 19-23 acompañado de una reflexión pastoral que lo ayudará a comprenderlo y a vivirlo con fidelidad. También incluimos las lecturas del día y el Salmo Responsorial.


Homilía y reflexión del Evangelio de hoy 24 de Mayo.

Puertas cerradas, corazones abiertos

Los discípulos están encerrados. No solo por seguridad, sino por miedo. Han vivido días intensos, confusos, y ahora no saben cómo seguir. Las puertas están cerradas, pero lo más cerrado parece ser el ánimo.

Esa escena no es lejana. Hay momentos en los que también nosotros nos cerramos: por temor, por incertidumbre, por cansancio. Nos protegemos, evitamos exponernos, tratamos de controlar lo que podemos.

Sin embargo, Jesús se hace presente justamente allí. No espera a que todo esté en orden. Entra en medio de ese encierro y cambia el clima. Su presencia abre lo que estaba cerrado, no desde afuera, sino desde dentro.

Una paz que desarma el miedo

Lo primero que ofrece no es una explicación ni un reproche. Es paz. No una paz superficial, sino una que toca lo profundo.

El miedo paraliza, hace dudar, encierra. La paz, en cambio, devuelve claridad, permite respirar, abre un camino. No elimina las dificultades, pero cambia la manera de enfrentarlas.

Esa paz sigue siendo necesaria hoy. No llega cuando todo se resuelve, sino cuando uno se anima a confiar, incluso en medio de lo que no entiende.

El Espíritu que pone en movimiento

Jesús no solo calma, también envía. Sopla sobre ellos y les comunica su Espíritu. Ese gesto es muy concreto: una vida nueva comienza a circular.

El Espíritu no es algo abstracto. Es impulso, es fuerza interior, es capacidad de salir de uno mismo. Donde antes había encierro, ahora hay movimiento. Donde había miedo, aparece una misión.

En la vida diaria, esto se traduce en pequeños cambios: animarse a dar un paso, decir una palabra, retomar algo que parecía detenido. No hace falta algo extraordinario. A veces el primer paso ya es una señal de que algo nuevo está empezando.

Una vida que se vuelve canal de bien

Jesús confía en ellos. Les entrega una responsabilidad que tiene que ver con sanar, con reconciliar, con acercar vida a otros.

Esto también nos toca. Cada uno, desde su lugar, puede ser puente. A veces con una palabra, otras con una actitud, otras simplemente estando.

No se trata de hacer mucho, sino de dejar que algo bueno pase a través nuestro.

Tal vez hoy la invitación sea simple: abrir alguna puerta que quedó cerrada y dejar espacio a una paz que no viene de afuera, sino de una presencia que sigue actuando.


Un momento de oración para aquietar el corazón.

Después de meditar el Evangelio, te invitamos a hacer una pausa y presentarte ante Dios con un corazón sencillo y confiado.


Lecturas Bíblicas del día de Hoy


Primera Lectura de Hoy Domingo 24 de Mayo.

Libro de los Hechos de los Apóstoles  2, 1-11.

El día de Pentecostés, todos los discípulos estaban reunidos en un mismo lugar. De repente se oyó un gran ruido que venía del cielo, como cuando sopla un viento fuerte, que resonó por toda la casa donde se encontraban. Entonces aparecieron lenguas de fuego, que se distribuyeron y se posaron sobre ellos; se llenaron todos del Espíritu Santo y empezaron a hablar en otros idiomas, según el Espíritu los inducía a expresarse.

En esos días había en Jerusalén judíos devotos, venidos de todas partes del mundo. Al oír el ruido, acudieron en masa y quedaron desconcertados, porque cada uno los oía hablar en su propio idioma.

Atónitos y llenos de admiración, preguntaban: “¿No son galileos, todos estos que están hablando? ¿Cómo, pues, los oímos hablar en nuestra lengua nativa? Entre nosotros hay medos, partos y elamitas; otros vivimos en Mesopotamia, Judea, Capadocia, en el Ponto y en Asia, en Frigia y en Panfilia, en Egipto o en la zona de Libia que limita con Cirene.

Algunos somos visitantes, venidos de Roma, judíos y prosélitos; también hay cretenses y árabes. Y sin embargo, cada quien los oye hablar de las maravillas de Dios en su propia lengua”.


Salmo Responsorial de Hoy Salmo 103, 1ab y 24ac. 29bc-30. 31 y 34.

Bendice, al Señor, alma mía;
Señor y Dios mío, inmensa es su grandeza.
¡Qué numerosas son tus obras, Señor!
La tierra está llena de tus creaturas.
Envía, Señor, tu Espíritu, a renovar la tierra. Aleluya.

Si retiras tu aliento,
toda creatura muere y vuelve al polvo.
pero envías tu espíritu, que da vida,
y renuevas el aspecto de la tierra.
Envía, Señor, tu Espíritu, a renovar la tierra. Aleluya.

Que Dios sea glorificado para siempre
y se goce en sus creaturas.
Ojalá que le agraden mis palabras
y yo me alegraré en el Señor.
Envía, Señor, tu Espíritu, a renovar la tierra. Aleluya.


Segunda Lectura de Hoy Domingo 24 de Mayo.

Primera Carta de San Pablo a los Corintios 12, 3b-7. 12-13.

Hermanos: Nadie puede llamar a Jesús “Señor”, si no es bajo la acción del Espíritu Santo.

Hay diferentes dones, pero el Espíritu es el mismo. Hay diferentes servicios, pero el Señor es el mismo. Hay diferentes actividades, pero Dios, que hace todo en todos, es el mismo. En cada uno se manifiesta el Espíritu para el bien común.

Porque así como el cuerpo es uno y tiene muchos miembros y todos ellos, a pesar de ser muchos, forman un solo cuerpo, así también es Cristo. Porque todos nosotros, seamos judíos o no judíos, esclavos o libres, hemos sido bautizados en un mismo Espíritu para formar un solo cuerpo, y a todos se nos ha dado a beber del mismo Espíritu.


Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles
y enciende en ellos el fuego de tu amor.
Aleluya.


Evangelio de Hoy Domingo 24 de Mayo de 2026.

Evangelio según San Juan 20, 19-23.

Al anochecer del día de la resurrección, estando cerradas las puertas de la casa donde se hallaban los discípulos, por miedo a los judíos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: “La paz esté con ustedes”. Dicho esto, les mostró las manos y el costado.

Cuando los discípulos vieron al Señor, se llenaron de alegría. De nuevo les dijo Jesús: “La paz esté con ustedes. Como el Padre me ha enviado, así también los envío yo”.

Después de decir esto, sopló sobre ellos y les dijo: “Reciban el Espíritu Santo. A los que les perdonen los pecados, les quedarán perdonados; y a los que no se los perdonen, les quedarán sin perdonar”.


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Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.

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