Memoria de la Bienaventurada Virgen María.
Difundiendo La Palabra es un lugar creado para orar y meditar la Palabra de Dios. Hoy, Memoria de la Bienaventurada Virgen María encontrará el Evangelio según San Juan 19, 25-34 acompañado de una reflexión pastoral que lo ayudará a comprenderlo y vivirlo con fidelidad. También incluimos las lecturas del día y el Salmo Responsorial.
Homilía y reflexión del Evangelio de hoy 25 de Mayo de 2026.
Permanecer junto a la cruz cuando todo duele
El Evangelio de hoy nos muestra una escena de una hondura inmensa: María está de pie junto a la cruz de Jesús. No corre, no se esconde, no se deja vencer por el espanto. Permanece. Ese gesto silencioso ya es una enseñanza para nuestra vida. Hay dolores que no se pueden evitar, heridas que no se pueden explicar fácilmente, situaciones que nos dejan sin palabras. En esos momentos, muchas veces quisiéramos huir o encerrarnos. María, en cambio, enseña otro camino: el de la fidelidad en medio del sufrimiento.
Estar junto a la cruz no significa entenderlo todo. Significa amar aun cuando el corazón está atravesado por la tristeza. Cuántas veces también nosotros estamos llamados a eso: a permanecer al lado de un enfermo, a sostener a alguien que sufre, a no abandonar cuando una situación familiar se vuelve pesada. No siempre podremos resolver el dolor del otro, pero sí podemos estar. Y a veces, esa presencia fiel vale más que muchas explicaciones.
Un amor que se abre y se vuelve hogar
Desde la cruz, Jesús no queda encerrado en su propio sufrimiento. Incluso en ese momento extremo, sigue amando y entregando. Al mirar a su madre y al discípulo amado, crea un vínculo nuevo. María recibe una misión nueva; ya no solo acompaña al Hijo, sino que también acoge a un nuevo hijo. Y el discípulo, a su vez, recibe a María en su casa.
Este gesto nos revela algo muy hermoso: el dolor, en las manos de Dios, no tiene por qué cerrarnos; puede abrirnos más al amor. Cuando sufrimos, existe la tentación de endurecernos, de pensar solo en nosotros, de levantar murallas interiores. Pero Jesús transforma la cruz en lugar de comunión. Allí donde parecía reinar solo la pérdida, nace una familia nueva.
También nosotros necesitamos aprender esto. En nuestras heridas, en nuestras pruebas, el Señor puede ensanchar el corazón. Puede enseñarnos a mirar más allá de nosotros mismos, a descubrir que todavía podemos amar, servir, acompañar. Hay personas que, después de haber pasado por una gran tristeza, se vuelven más comprensivas, más humanas, más capaces de consolar. Esa es una forma concreta de resurrección que empieza ya en esta vida.
El costado abierto y la fuente de una vida nueva
El Evangelio culmina con una imagen muy fuerte: del costado abierto de Cristo brotan sangre y agua. No es un detalle menor. Allí se nos muestra que Jesús se entrega por completo, hasta el final. No retiene nada para sí. Su amor no es parcial, no es calculado, no es tibio. Es una entrega total.
Ese costado abierto también habla a nuestra vida espiritual. De Cristo brota la gracia que sana, que limpia, que devuelve esperanza. Cuando sentimos que el alma está cansada, herida o vacía, no tenemos que buscar vida en cualquier parte. La fuente verdadera sigue siendo Él. Su amor crucificado no es una derrota, sino el lugar desde donde Dios sigue derramando misericordia sobre el mundo.
Cuántas veces buscamos alivio en cosas que no alcanzan, en distracciones, en palabras vacías, en seguridades frágiles. El Evangelio de hoy nos invita a volver a esa fuente. El corazón traspasado de Jesús sigue abierto. Sigue ofreciendo consuelo al que sufre, perdón al que se arrepiente y fuerza al que ya no sabe cómo seguir.
Aprender de María a vivir con fe en la hora difícil
En esta memoria de la Bienaventurada Virgen María, la Palabra nos deja una enseñanza concreta y profunda: la fe verdadera no desaparece en la hora dura. Tal vez se vuelve más callada, más despojada, más herida, pero no desaparece. María no pronuncia discursos. Su fe se expresa en su permanencia, en su fortaleza, en su amor fiel.
Hoy puede ser un buen día para preguntarnos cómo estamos atravesando nuestras cruces. Si nos estamos aislando, si nos estamos endureciendo, o si todavía dejamos espacio para amar. Y también puede ser un buen momento para acercarnos a María y pedirle su compañía. Que ella nos enseñe a permanecer junto a Jesús, a no huir del dolor, y a descubrir que incluso al pie de la cruz Dios sigue obrando, sigue amando y sigue abriendo caminos de vida nueva.
Un momento de oración para aquietar el corazón.
Después de meditar el Evangelio, te invitamos a hacer una pausa y presentarte ante Dios con un corazón sencillo y confiado.
Lecturas Bíblicas del día de Hoy
Primera Lectura de Hoy Lunes 25 de Mayo.
Libro del Génesis 3, 9-15. 20.
Después de que el hombre y la mujer comieron del fruto del árbol prohibido, el Señor Dios llamó al hombre y le preguntó, “¿Dónde estás?” Éste le respondió, “Oí tus pasos en el jardín; y tuve miedo, porque estoy desnudo, y me escondí”. Entonces le dijo Dios, “¿Y quién te ha dicho que estabas desnudo? ¿Has comido acaso del árbol del que te prohibí comer?”
Respondió Adán: “La mujer que me diste por compañera me ofreció del fruto del árbol y comí”. El Señor Dios dijo a la mujer: “¿Por qué has hecho esto?” Repuso la mujer: “La serpiente me engañó y comí.” Entonces dijo el Señor Dios a la serpiente:
“Porque has hecho esto,
serás maldita entre todos los animales
y entre todas las bestias salvajes.
Te arrastrarás sobre tu vientre y comerás polvo
todos los días de tu vida.
Pondré enemistad entre ti y la mujer,
entre tu descendencia y la suya;
y su descendencia te aplastará la cabeza,
mientras tú tratarás de morder su talón”.
El hombre le puso a su mujer el nombre de “Eva”, porque ella fue la madre de todos los vivientes.
Salmo Responsorial de Hoy – Salmo 87 (86), 1-2. 3 y 5. 6-7.
Él la ha cimentado sobre el monte santo;
y el Señor prefiere las puertas de Sión
a todas las moradas de Jacob.
¡Qué pregón tan glorioso para ti, ciudad de Dios!
¡Qué pregón tan glorioso para ti,
ciudad de Dios!
Se dirá de Sión: “Uno por uno,
todos han nacido en ella;
el Altísimo en persona la ha fundado”.
¡Qué pregón tan glorioso para ti, ciudad de Dios!
El Señor escribirá en el registro de los pueblos:
“Éste ha nacido allí”.
Y cantarán mientras danzan:
“Todas mis fuentes están en ti”.
¡Qué pregón tan glorioso para ti, ciudad de Dios!
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
¡Oh, dichosa Virgen, que diste a luz al Señor,
oh, dichosa Madre de la Iglesia,
que avivas en nosotros
el Espíritu de tu Hijo Jesucristo!
Aleluya.
Evangelio de Hoy Lunes 25 de Mayo de 2026.
Evangelio según San Juan 19, 25-34.
En aquel tiempo, junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María la de Cleofás, y María Magdalena. Al ver a su madre y junto a ella al discípulo que tanto quería, Jesús dijo a su madre: “Mujer, ahí está tu hijo”.
Luego dijo al discípulo: “Ahí está tu madre”. Y desde entonces el discípulo se la llevó a vivir con él. Después de esto, sabiendo Jesús que todo había llegado a su término, para que se cumpliera la Escritura, dijo: “Tengo sed”. Había allí un jarro lleno de vinagre. Los soldados sujetaron una esponja empapada en vinagre a una caña de hisopo y se la acercaron a la boca. Jesús probó el vinagre y dijo: “Todo está cumplido”, e inclinando la cabeza, entregó el espíritu.
Entonces, los judíos, como era el día de la preparación de la Pascua, para que los cuerpos de los ajusticiados no se quedaran en la cruz el sábado, porque aquel sábado era un día muy solemne, pidieron a Pilato que les quebraran las piernas y los quitaran de la cruz. Fueron los soldados, le quebraron las piernas a uno y luego al otro de los que habían sido crucificados con Jesús.
Pero al llegar a él, viendo que ya había muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados le traspasó el costado con una lanza e inmediatamente salió sangre y agua.
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Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.
