Viernes de la VIII semana del Tiempo ordinario.
Difundiendo La Palabra es un lugar creado para orar y meditar la Palabra de Dios. Hoy, Viernes de la VIII semana del Tiempo ordinario encontrará el Evangelio según San Marcos 11, 11-26 acompañado de una reflexión pastoral que lo ayudará a comprenderlo y a vivirlo con fidelidad. También incluimos las lecturas del día y el Salmo Responsorial.
Homilía y reflexión del Evangelio de hoy 29 de Mayo de 2026.
Cuando Jesús busca fruto y no solo apariencia
La escena de hoy une dos imágenes que se iluminan mutuamente: la higuera llena de hojas, pero sin fruto, y el templo convertido en un lugar que ya no expresa lo que está llamado a ser. Jesús no se queda en la superficie. Mira más hondo. No le alcanza con lo que parece vivo por fuera si por dentro no hay verdad, ni fecundidad, ni apertura a Dios.
Esa palabra toca una zona sensible de nuestra vida. También nosotros podemos tener muchas “hojas”: costumbres religiosas, palabras correctas, gestos exteriores, una imagen de fe bien presentada. Pero el Señor sigue buscando fruto. Busca un corazón sincero, una vida que dé señales concretas de conversión, una fe que no sea solo apariencia. No se trata de hacer cosas para ser vistos, sino de dejar que Dios transforme de verdad nuestra manera de vivir.
Una casa de oración, no un refugio vacío
Cuando Jesús entra en el templo, no actúa con indiferencia. Su reacción es fuerte porque ama. Le duele ver que el lugar del encuentro con Dios se haya deformado. Allí donde debía haber apertura, recogimiento y verdad, encontró ruido, intereses y desorden. No está defendiendo solo un espacio físico; está recordando el sentido profundo de la relación con el Padre.
Esa escena también puede leerse hacia adentro. Cada uno lleva un templo interior. Y vale la pena preguntarse qué está ocupando ese espacio. A veces el corazón se llena de preocupaciones, de enojos, de búsquedas desordenadas, y ya casi no queda lugar para la oración verdadera. No porque hayamos dejado de creer, sino porque hemos perdido el centro. Por eso la palabra de hoy no solo corrige: también purifica. Jesús quiere limpiar lo que en nosotros impide un encuentro más auténtico con Dios. Y aunque esa purificación incomode, es una gracia.
La fe que se apoya en Dios de verdad
La higuera seca llama la atención de los discípulos, y Jesús aprovecha ese momento para hablar de la fe. Pero no habla de una fe mágica, ni de una manera de conseguir lo que uno quiera. Habla de una confianza honda, de un corazón que se apoya en Dios sin dividirse por dentro. La fe verdadera no es repetir fórmulas con ansiedad; es abandonarse en las manos del Padre con una certeza humilde y firme.
Cuántas veces rezamos, pero por dentro seguimos atrapados por la desconfianza, la impaciencia o el miedo. Queremos que todo cambie rápido, que Dios responda a nuestro modo, que las cosas se acomoden sin demora. Sin embargo, la oración madura no nace del apuro, sino de la confianza. Rezar es poner la vida delante del Señor y creer que Él actúa, aun cuando no lo haga de la manera ni en el tiempo que nosotros imaginamos. La fe no elimina toda lucha interior, pero sí nos ayuda a no vivir dominados por ella.
El perdón abre lo que el resentimiento cierra
Jesús termina uniendo la oración con el perdón. No es un detalle secundario. Un corazón lleno de rencor difícilmente pueda abrirse del todo a Dios. Podemos rezar mucho y, sin embargo, seguir cerrados por dentro. El resentimiento endurece, nos encierra en nuestra herida, y poco a poco va secando el alma.
Perdonar no significa negar el dolor ni fingir que nada pasó. Significa no querer vivir atados a lo que nos hirió. A veces ese camino será lento, pero siempre empieza con una decisión interior: no alimentar más lo que nos roba la paz. La palabra de hoy nos deja una llamada muy concreta. Tal vez el Señor no nos está pidiendo algo espectacular, sino algo más profundo: dar fruto, limpiar el corazón, rezar con más verdad y soltar un resentimiento que ya pesa demasiado.
Puede ser un buen día para pedirle eso con sencillez: que quite de nosotros lo que solo hace ruido, y haga crecer lo que verdaderamente da vida.
Un momento de oración para aquietar el corazón.
Después de meditar el Evangelio, te invitamos a hacer una pausa y presentarte ante Dios con un corazón sencillo y confiado.
Lecturas Bíblicas del día de Hoy
Primera Lectura de Hoy Viernes 29 de Mayo.
Primera Carta de San Pedro 4, 7-13.
Hermanos: Ya está cerca el final de todo; por lo tanto, vivan con sensatez y en vigilancia para poder orar. Sobre todo, mantengan en continua actividad el amor mutuo, pues el amor sepulta una multitud de pecados. Sean hospitalarios los unos con los otros, sin quejas.
Que cada uno, como buen administrador de la gracia multiforme de Dios, emplee para servir a los demás, los dones recibidos. Quien habla, sea mensajero de las palabras de Dios; quien se dedica a servir a los demás, que los sirva con la fuerza que Dios le comunica. De modo que Dios sea glorificado en todo, por medio de Jesucristo, a quien corresponden la gloria y el poder, por los siglos de los siglos. Amén.
No se sorprendan, queridos hermanos, del fuego de persecución que ha prendido por ahí para ponerlos a prueba, como si les sobreviniera algo nunca visto. Al contrario, alégrense de compartir ahora los padecimientos de Cristo, para que, cuando se manifieste su gloria, el júbilo de ustedes sea desbordante.
Salmo Responsorial de Hoy – Salmo 95, 10. 11-12. 13.
“Reina el Señor”, digamos a los pueblos.
El afianzó con su poder el orbe,
gobierna a las naciones con justicia.
El Señor juzgará a todas las naciones.
Alégrense los cielos y la tierra,
retumbe el mar y el mundo submarino.
Salten de gozo el campo y cuanto encierra,
manifiesten los bosques s regocijo.
El Señor juzgará a todas las naciones.
Regocíjese todo ante el Señor,
porque ya viene a gobernar el orbe.
Justicia y rectitud serán las normas
con las que rija a todas las naciones.
El Señor juzgará a todas las naciones.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Yo los he elegido del mundo, dice el Señor,
para que vayan y den fruto y su fruto permanezca.
Aleluya.
Evangelio de Hoy Viernes 29 de Mayo de 2026.
Evangelio según San Marcos 11, 11-26.
Después de haber sido aclamado por la multitud, Jesús entró en Jerusalén, fue al templo y miró todo lo que en él sucedía; pero como ya era tarde, se marchó a Betania con los Doce.
Al día siguiente, cuando salieron de Betania, sintió hambre. Viendo a lo lejos una higuera con hojas, Jesús se acercó a ver si encontraba higos; pero al llegar, sólo encontró hojas, pues no era tiempo de higos. Entonces le dijo a la higuera: “Que nunca jamás coma nadie frutos de ti”. Y sus discípulos lo estaban oyendo.
Cuando llegaron a Jerusalén, entró en el templo y se puso a arrojar de ahí a los que vendían y compraban; volcó las mesas de los que cambiaban dinero y los puestos de los que vendían palomas; y no dejaba que nadie cruzara por el templo cargando cosas. Luego se puso a enseñar a la gente, diciéndoles: “¿Acaso no está escrito: Mi casa será casa de oración para todos los pueblos? Pero ustedes la han convertido en una cueva de ladrones”.
Los sumos sacerdotes y los escribas se enteraron de esto y buscaban la forma de matarlo; pero le tenían miedo, porque todo el mundo estaba asombrado de sus enseñanzas. Cuando atardeció, Jesús y los suyos salieron de la ciudad.
A la mañana siguiente, cuando pasaban junto a la higuera, vieron que estaba seca hasta la raíz. Pedro cayó en la cuenta y le dijo a Jesús: “Maestro, mira: la higuera que maldijiste se secó”.
Jesús les dijo entonces: “Tengan fe en Dios; les aseguro que si uno le dice a este monte: ‘Quítate de ahí y arrójate al mar’, sin dudar en su corazón y creyendo que va a suceder lo que dice, lo obtendrá. Por eso les digo: Cualquier cosa que pidan en la oración, crean ustedes que ya se la han concedido, y la obtendrán.
Y cuando se pongan a orar, perdonen lo que tengan contra otros, para que también el Padre, que está en el cielo, les perdone a ustedes sus ofensas; porque si ustedes no perdonan, tampoco el Padre, que está en el cielo, les perdonará a ustedes sus ofensas”.
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Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.
