Evangelio De Hoy 1 de Junio


Difundiendo La Palabra es un lugar creado para orar y meditar la Palabra de Dios. Hoy, Lunes de la IX semana del Tiempo ordinario encontrará el Evangelio según San Marcos 12, 1-12 acompañado de una reflexión pastoral que lo ayudará a comprenderlo y vivirlo con fidelidad. También incluimos las lecturas del día y el Salmo Responsorial.


Homilía y reflexión del Evangelio de hoy 1 de Junio de 2026.

Una viña confiada con amor y cuidada con paciencia

La imagen con la que Jesús comienza este Evangelio es muy elocuente: un hombre prepara con esmero una viña, la cerca, la cuida y la deja lista para que dé fruto. No improvisa nada. Hay trabajo, esperanza y confianza en ese gesto. Esa viña representa todo lo que Dios nos confía: la vida, la fe, la familia, las personas que pone a nuestro lado, los dones que ha sembrado en nosotros.

Nada de eso es casual ni puramente nuestro. Todo ha sido recibido. Y allí aparece una primera llamada interior muy fuerte: recordar que no somos dueños absolutos de la vida, sino administradores de algo sagrado. Cuando olvidamos esto, empezamos a vivir como si todo nos perteneciera, como si no tuviéramos que dar cuenta de nada. Entonces el corazón se endurece, se vuelve autosuficiente, y poco a poco pierde la capacidad de agradecer.

Tal vez hoy convenga preguntarse con serenidad: ¿qué estoy haciendo con la viña que Dios me confió? ¿La estoy cuidando o simplemente la estoy usando para mí?

El peligro de apropiarse de lo que solo hemos recibido

En la parábola, los viñadores reaccionan de un modo cada vez más violento. No aceptan que haya un dueño. Rechazan a los enviados, los golpean, los humillan y finalmente matan al hijo. Detrás de esa dureza hay una raíz muy humana: querer quedarse con todo, no reconocer autoridad sobre la propia vida, no tolerar que Dios venga a pedir fruto.

Este drama no pertenece solo a la historia bíblica. También puede repetirse en nosotros de formas más silenciosas. Cuando vivimos cerrados a la corrección, cuando rechazamos una llamada a cambiar, cuando nos molestan las exigencias del Evangelio, cuando preferimos una fe cómoda que no cuestione nada, algo de esos viñadores aparece en nuestro interior.

A veces Dios nos envía “mensajeros” concretos: una palabra que nos interpela, una situación que nos obliga a revisar actitudes, una persona que nos habla con verdad, una conciencia que no nos deja en paz. Pero si el corazón está endurecido, en lugar de escuchar, se defiende. En lugar de abrirse, se cierra más.

La conversión muchas veces empieza allí: no en hacer grandes cosas, sino en dejar de resistirse tanto a Dios.

El Hijo rechazado y el amor que no deja de buscar

Lo más conmovedor de la parábola es que el dueño, después de tantos rechazos, todavía envía a su hijo. No actúa desde el cansancio ni desde la venganza. Espera algo distinto. Confía en que al hijo lo respetarán. Y allí se revela el corazón de Dios: un amor que insiste, que vuelve a llamar, que no se resigna fácilmente a perder al hombre.

Jesús está hablando de sí mismo. Él es el Hijo enviado. Y su presencia pone al descubierto lo que hay en cada corazón. Ante Él no se puede permanecer indiferente. O se lo recibe, o se lo rechaza. No hay término medio verdadero.

También hoy Cristo sigue viniendo a nuestra vida. No con violencia, sino con una presencia humilde que pide lugar. Viene en su Palabra, en la Eucaristía, en el pobre, en el que necesita ser escuchado, en la verdad que nos visita cuando menos la esperamos. La pregunta no es si Él viene, sino qué hacemos con su llegada. ¿Le damos lugar? ¿O lo mantenemos afuera para no perder nuestro control?

La piedra descartada puede convertirse en fundamento

El final del Evangelio abre una luz de esperanza. La piedra que los constructores desecharon se convierte en piedra principal. Lo que parecía rechazo definitivo, Dios lo transforma en comienzo nuevo. Esta es una clave preciosa para nuestra vida espiritual. Aun cuando el hombre se cierre, Dios sigue siendo capaz de sacar vida de donde parecía haber fracaso.

Eso vale también para nuestras historias. Hay partes de nosotros que tal vez hemos descartado: heridas, errores, caídas, tiempos perdidos. Pero en las manos de Dios nada queda condenado a ser inútil. Si se lo entregamos, incluso lo más frágil puede convertirse en lugar de gracia.

Hoy puede ser un buen día para volver a poner la vida delante del Señor con más verdad. No como dueños, sino como hijos. No defendiendo lo nuestro, sino ofreciendo fruto. Porque cuando Cristo deja de ser rechazado y empieza a ser el centro, todo encuentra su lugar.


Un momento de oración para aquietar el corazón.

Después de meditar el Evangelio, te invitamos a hacer una pausa y presentarte ante Dios con un corazón sencillo y confiado.


Lecturas Bíblicas del día de Hoy


Primera Lectura de Hoy Lunes 1 de Junio.

Segunda Carta de San Pedro 1, 1-7.

Yo, Simón Pedro, siervo y apóstol de Jesucristo, les escribo a ustedes, los que han obtenido una fe tan preciosa como la nuestra, gracias a la justicia de Jesucristo, nuestro Dios y Salvador. Que abunden entre ustedes la gracia y la paz, por el conocimiento de Jesucristo, nuestro Señor.

Su acción divina nos ha otorgado todo lo necesario para llevar una vida de santidad, mediante el conocimiento profundo del que nos ha llamado con su propia gloria y poder. Por medio de los cuales nos han sido otorgados también los grandes y maravillosos bienes prometidos, para que por ellos puedan ustedes escapar de la corrupción que las pasiones desordenadas provocan en el mundo, y lleguen a participar de la naturaleza divina.

Por eso, esfuércense en añadir a su fe, buena conducta; a la buena conducta, el conocimiento; al conocimiento, el dominio propio; al dominio propio, la paciencia; a la paciencia, la piedad; a la piedad, el amor fraterno, y al amor fraterno, la caridad.


Salmo Responsorial de Hoy Salmo 90, 1-2. 14-15ab. 15c-16.

Tú, que vivas al amparo del Altísimo,
y descansas a la sombra del todopoderoso,
dile al Señor: “Tú eres mi refugio y fortaleza; 
tú eres mi Dios y en ti confío”. 
Tú eres mi Dios y en ti confío.

“Puesto que tú me conoces y me amas, dice el Señor, 
yo te libraré y te pondré a salvo. 
Cuando tú me invoques, yo te escucharé
y en tus angustias estaré contigo”. 
Tú eres mi Dios y en ti confío.

“A quien se acoge a mí, dice el Señor, 
yo lo defenderé y colmaré de honores; 
lo haré disfrutar de larga vida
y haré que pueda ver mi salvación”. 
Tú eres mi Dios y en ti confío.


Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Señor Jesús, testigo fiel, primogénito de entre los muertos,
tu amor por nosotros es tan grande,
que has lavado nuestras culpas con tu sangre.
Aleluya.


Evangelio de Hoy Lunes 1 de Junio de 2026.

Evangelio según San Marcos 12, 1-12.

En aquel tiempo, Jesús comenzó a hablar en parábolas a los sumos sacerdotes, a los escribas y a los ancianos y les dijo:

“Un hombre plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó un lagar, construyó una torre para el vigilante, se la alquiló a unos viñadores y se fue de viaje al extranjero.

A su tiempo, les envió a los viñadores un criado para recoger su parte del fruto de la viña. Ellos se apoderaron de él, lo golpearon y lo devolvieron sin nada. Les envió otro criado, pero ellos lo descalabraron y lo insultaron. Volvió a enviarles otro y lo mataron. Les envió otros muchos y los golpearon o los mataron.

Ya sólo le quedaba por enviar a uno, su hijo querido, y finalmente también se lo envió, pensando: ‘A mi hijo sí lo respetarán’. Pero al verlo llegar, aquellos viñadores se dijeron: ‘Éste es el heredero; vamos a matarlo y la herencia será nuestra’. Se apoderaron de él, lo mataron y arrojaron su cuerpo fuera de la viña.

¿Qué hará entonces el dueño de la viña? Vendrá y acabará con esos viñadores y dará la viña a otros. ¿Acaso no han leído en las Escrituras: La piedra que desecharon los constructores es ahora la piedra angular. Esto es obra de la mano del Señor, es un milagro patente?”

Entonces los sumos sacerdotes, los escribas y los ancianos, quisieron apoderarse de Jesús, porque se dieron cuenta de que por ellos había dicho aquella parábola, pero le tuvieron miedo a la multitud, dejaron a Jesús y se fueron de ahí.


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Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.

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