Evangelio De Hoy 2 de Junio


Difundiendo La Palabra es un lugar creado para orar y meditar la Palabra de Dios. Hoy, Martes de la IX semana del Tiempo ordinario encontrará el Evangelio según San Marcos 12, 13-17 acompañado de una reflexión pastoral que lo ayudará a comprenderlo y vivirlo con fidelidad. También incluimos las lecturas del día y el Salmo Responsorial.


Homilía y reflexión del Evangelio de hoy Martes 2 de Junio de 2026.

Una pregunta malintencionada que termina revelando una verdad profunda

El Evangelio de hoy comienza con una trampa. Se acercan a Jesús no para aprender, sino para ponerlo a prueba. Le presentan una pregunta que parece política, pero en el fondo apunta al corazón: quieren obligarlo a elegir entre dos bandos, hacerlo caer, reducirlo a una respuesta que lo comprometa. Sin embargo, Jesús no entra en esa lógica. No se deja arrastrar por la malicia ni responde desde la reacción.

Eso ya es una enseñanza para nuestra vida. Cuántas veces quedamos atrapados en discusiones que no buscan la verdad, sino la victoria. Cuántas veces respondemos desde el enojo, la presión o la necesidad de tener razón. Jesús muestra otra actitud: serenidad, lucidez y libertad interior. No se deja dominar por la trampa porque no vive atado al miedo ni a la aprobación de nadie. Quien vive unido a Dios no reacciona desde la ansiedad, sino desde una verdad más profunda.

La moneda en la mano y la imagen que llevamos dentro

Jesús pide que le muestren la moneda. La toma, mira la imagen grabada en ella y desde ese gesto tan concreto pronuncia una frase que atraviesa el tiempo. Si la moneda lleva la imagen del César, puede devolverse al César. Pero allí no termina todo. La palabra decisiva viene después: dar a Dios lo que es de Dios.

Y ahí el Evangelio se vuelve personal. Porque si una moneda lleva una imagen, también nosotros la llevamos. El ser humano no lleva grabado el rostro de un poder terrenal, sino la huella de Dios. Nuestra vida le pertenece a Él de un modo mucho más hondo que cualquier obligación externa. No somos una moneda que circula sin destino; somos hijos, marcados por una dignidad que viene del Creador.

Por eso el Evangelio de hoy no se reduce a hablar de impuestos o de deberes civiles. Habla de pertenencia. La pregunta más importante no es qué damos afuera, sino qué lugar ocupa Dios en nuestra vida. Podemos cumplir muchas obligaciones y, sin embargo, guardarnos el corazón para nosotros mismos. Podemos ser correctos hacia afuera y vivir por dentro sin oración, sin gratitud, sin apertura a la voluntad de Dios. Allí se juega lo esencial.

Vivir en el mundo sin entregarle el alma al mundo

Jesús no propone una fe escapista ni enfrentada automáticamente con la vida social. Reconoce que hay responsabilidades concretas, deberes, realidades humanas que no se pueden negar. Pero al mismo tiempo pone un límite muy claro: hay algo que no se le puede entregar al mundo, porque solo pertenece a Dios. El corazón, la conciencia, la adoración, el sentido último de la vida, no pueden quedar sometidos a otros señores.

Esta palabra es muy actual. Vivimos rodeados de exigencias, preocupaciones, sistemas, opiniones, obligaciones laborales y familiares. Todo eso ocupa lugar y pide energía. Pero el riesgo aparece cuando terminamos dándole a todo eso no solo tiempo, sino también el alma. Cuando el trabajo se vuelve nuestro dios, cuando el dinero decide nuestra paz, cuando la imagen ante los demás pesa más que la verdad, cuando vivimos tan absorbidos por lo inmediato que Dios queda relegado a los márgenes.

Dar a Dios lo que es de Dios significa devolverle el centro. Significa reservarle un espacio real en la vida, no solo lo que sobra. Significa dejar que su palabra ilumine nuestras decisiones. Significa no vender la conciencia por conveniencia, ni sacrificar la paz interior por quedar bien.

Recuperar el corazón para Dios

Hay una gran libertad en la respuesta de Jesús. No obliga a huir del mundo, pero sí a vivir en él con el corazón ordenado. Esa es una verdadera llamada a la conversión. Tal vez no se nos pide hoy hacer algo extraordinario, sino algo más profundo: revisar qué cosas están ocupando un lugar que no les corresponde. A qué le estamos dando demasiado poder. Qué nos roba la paz. Qué está recibiendo nuestra atención, nuestro tiempo y nuestra entrega más honda.

El Evangelio de hoy invita a una honestidad serena. A tomar la moneda de la propia vida y mirar qué imagen está dominando el corazón. Y si descubrimos que nos hemos dispersado, volver a poner a Dios en su lugar, que en realidad es el primero.

Puede ser un buen día para hacer un gesto sencillo pero verdadero: devolverle al Señor un espacio que tal vez se fue perdiendo. Un momento de oración más sincera, una decisión tomada con conciencia, una renuncia interior a lo que nos esclaviza. Porque cuando Dios vuelve a ocupar el centro, todo lo demás empieza a ordenarse.


Un momento de oración para aquietar el corazón.

Después de meditar el Evangelio, te invitamos a hacer una pausa y presentarte ante Dios con un corazón sencillo y confiado.


Lecturas Bíblicas del día de Hoy


Primera Lectura de Hoy Martes 2 de Junio.

Segunda Carta de San Pedro 3, 12-15. 17-18.

Hermanos: Piensen con cuánta santidad y entrega deben vivir ustedes esperando y apresurando el advenimiento del día del Señor, cuando desaparecerán los cielos, consumidos por el fuego, y se derretirán los elementos.

Pero nosotros confiamos en la promesa del Señor y esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva, en que habite la justicia. Por lo tanto, queridos hermanos, apoyados en esta esperanza, pongan todo su empeño en que el Señor los halle en paz con él, sin mancha ni reproche, y consideren que la magnanimidad de Dios es nuestra salvación.

Así pues, queridos hermanos, ya están ustedes avisados; vivan en guardia para que no los arrastre el error de los malvados y pierdan su seguridad. Crezcan en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador, Jesucristo. A él la gloria, ahora y hasta el día de la eternidad. Amén.


Salmo Responsorial de Hoy Salmo 89, 2. 3-4. 12-13. 14 y 16.

Desde antes que surgieran las montañas,
y la tierra y el mundo apareciesen,
existes tú, Dios mío.
desde siempre por siempre.
Tu eres, Señor, nuestro refugio.

Tú haces volver a polvo a los humanos,
diciendo a los mortales que retornen.
Mil años son para ti como un día,
que ya pasó; como una breve noche.
Tu eres, Señor, nuestro refugio.

Setenta son los años que vivimos;
llegar a los ochenta es más bien raro;
pena y trabajo son los más de ellos,
como suspiro pasan y pasamos.
Tu eres, Señor, nuestro refugio.

Llénanos de tu amor por la mañana
y júbilo será la vida toda.
Haz, Señor, que tus siervos y sus hijos
puedan mirar tus obras y tu gloria.
Tu eres, Señor, nuestro refugio.


Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Que el Padre de nuestro Señor Jesucristo ilumine nuestras mentes,
para que podamos comprender cuál es la esperanza que nos da su llamamiento.
Aleluya.


Evangelio de Hoy Martes 2 de Junio de 2026.

Evangelio según San Marcos 12, 13-17.

En aquel tiempo, los sumos sacerdotes, los escribas y los ancianos le enviaron a Jesús unos fariseos y unos partidarios de Herodes, para hacerle una pregunta capciosa. Se acercaron, pues, a él y le dijeron: “Maestro, sabemos que eres sincero y que no te importa lo que diga la gente, porque no tratas de adular a los hombres, sino que enseñas con toda verdad el camino de Dios. ¿Está permitido o no, pagarle el tributo al César? ¿Se lo damos o no se lo damos?”

Jesús, notando su hipocresía, les dijo: “¿Por qué me ponen una trampa? Tráiganme una moneda para que yo la vea”. Se la trajeron y él les preguntó: “¿De quién es la imagen y el nombre que lleva escrito?” Le contestaron: “Del César”. Entonces les respondió Jesús: “Den al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios”. Y los dejó admirados.


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Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.

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