Evangelio de Hoy Domingo 22 de Febrero de 2026.
I Domingo de Cuaresma.
Difundiendo La Palabra es un lugar creado para orar y meditar la Palabra de Dios. Hoy, I Domingo de Cuaresma encontrará el Evangelio según San Mateo 4, 1-11. acompañado de una reflexión pastoral que lo ayudará a comprenderlo y a vivirlo con fidelidad. También incluimos las lecturas del día y el Salmo Responsorial.
Homilía y reflexión del Evangelio de hoy 22 de Febrero.
Un camino que comienza en el desierto
El Evangelio de este primer domingo de Cuaresma nos presenta a Jesús llevado al desierto. No es un lugar cómodo ni agradable, sino un espacio de silencio, de prueba y de verdad. Allí se pone en juego lo esencial. El desierto simboliza esos momentos de la vida en los que se caen las seguridades, donde no hay distracciones y el corazón queda al descubierto. Jesús no evita ese camino; lo atraviesa con confianza y fidelidad.
También nosotros comenzamos la Cuaresma entrando, de algún modo, en nuestro propio desierto. No para aislarnos del mundo, sino para mirar con más claridad qué estamos haciendo con nuestra vida. El desierto no es castigo, es oportunidad. Es el lugar donde Dios nos habla sin ruido y donde podemos reconocer qué voces estamos escuchando y cuáles necesitamos dejar atrás.
Las tentaciones que prometen atajos
Las tentaciones que enfrenta Jesús no son extrañas a nuestra experiencia. Apuntan a necesidades reales: el hambre, el deseo de seguridad, la búsqueda de poder y reconocimiento. El problema no está en esas necesidades, sino en la forma de responder a ellas. Las tentaciones ofrecen soluciones rápidas, atajos que parecen eficaces, pero que terminan alejando del camino verdadero.
En la vida cotidiana, también nosotros somos tentados a resolverlo todo de manera inmediata, a poner el propio interés por delante, a buscar seguridades que nos tranquilicen, aunque no sean justas. A veces queremos que Dios se adapte a nuestros planes, que confirme nuestras decisiones sin cuestionarlas. El Evangelio nos invita a revisar esas tentaciones que se presentan de manera sutil y a descubrir que no todo lo que parece conveniente conduce a la vida.
Elegir la confianza en Dios
Jesús responde a cada tentación desde una confianza profunda en Dios. No discute ni se deja seducir. Su fuerza no está en la imposición, sino en la fidelidad. Confía en que la vida no se sostiene solo con lo material, en que Dios no debe ser puesto a prueba, y en que el poder verdadero no se ejerce dominando, sino sirviendo.
Este modo de responder nos enseña mucho. La fe no nos libra de las tentaciones, pero nos da un criterio para enfrentarlas. Confiar en Dios implica aceptar que no todo se resuelve a nuestra manera ni en nuestros tiempos. Implica aprender a esperar, a discernir y a elegir el bien incluso cuando cuesta. La conversión cuaresmal pasa por esta confianza renovada: dejar de apoyarnos solo en nosotros mismos y volver a poner a Dios en el centro.
Un comienzo que abre a la esperanza
El Evangelio termina mostrando a Jesús fortalecido después de la prueba. El desierto no lo debilita; lo prepara. Este detalle es clave para vivir la Cuaresma con esperanza. No es un tiempo de pérdida, sino de fortalecimiento interior. Cada renuncia, cada decisión tomada desde el amor, cada gesto de fidelidad va construyendo una vida más libre y más verdadera.
El mensaje central de este Evangelio nos invita a comenzar la Cuaresma con realismo y esperanza. Realismo para reconocer nuestras tentaciones y fragilidades; esperanza para confiar en que Dios nos acompaña y nos sostiene. No caminamos solos. Jesús ya recorrió este camino y nos muestra que es posible atravesar las pruebas sin perder el rumbo.
Hoy podemos preguntarnos qué desiertos estamos atravesando y qué tentaciones nos están desafiando. No para juzgarnos, sino para discernir. La Cuaresma nos ofrece un tiempo privilegiado para ordenar la vida, revisar prioridades y volver a elegir a Dios con mayor libertad.
Al cerrar esta reflexión, podemos hacer un momento de silencio interior y presentarle al Señor nuestras luchas y debilidades. Pedirle la gracia de una fe firme y confiada, capaz de resistir los atajos y de elegir el camino que conduce a la vida. Que este primer domingo de Cuaresma sea un verdadero comienzo, marcado por la conversión, la confianza y la esperanza renovada.
Un momento de oración para aquietar el corazón.
Después de meditar el Evangelio, te invitamos a hacer una pausa y presentarte ante Dios con un corazón sencillo y confiado.
Lecturas Bíblicas del día de Hoy
Primera Lectura de Hoy Domingo 22 de Febrero.
Libro del Génesis 2, 7-9; 3, 1-7.
Después de haber creado el cielo y la tierra, el Señor Dios tomó polvo del suelo y con él formó al hombre; le sopló en la nariz un aliento de vida, y el hombre comenzó a vivir.
Después plantó el Señor un jardín al oriente del Edén y allí puso al hombre que había formado. El Señor Dios hizo brotar del suelo toda clase de árboles, de hermoso aspecto y sabrosos frutos, y además, en medio del jardín, el árbol de la vida y el árbol del conocimiento del bien y del mal.
La serpiente era el más astuto de los animales del campo que había creado el Señor Dios. Un día le dijo a la mujer: “¿Es cierto que Dios les ha prohibido comer de todos los árboles del jardín?”
La mujer respondió: “Podemos comer del fruto de todos los árboles del huerto, pero del árbol que está en el centro del jardín, dijo Dios: ‘No comerán de él ni lo tocarán, porque de lo contrario, habrán de morir’ ”.
La serpiente replicó a la mujer: “De ningún modo. No morirán. Bien sabe Dios que el día que coman de los frutos de ese árbol, se les abrirán a ustedes los ojos y serán como Dios, que conoce el bien y el mal”.
La mujer vio que el árbol era bueno para comer, agradable a la vista y codiciable, además, para alcanzar la sabiduría. Tomó, pues, de su fruto, comió y le dio a su marido, que estaba junto a ella, el cual también comió.
Entonces se les abrieron los ojos a los dos y se dieron cuenta de que estaban desnudos. Entrelazaron unas hojas de higuera y se las ciñeron para cubrirse.
Salmo Responsorial de Hoy – Salmo 50, 3-4. 5-6a. 12-13. 14 y 17.
Por tu inmensa compasión y misericordia,
Señor, apiádate de mí y olvida mis ofensas.
Lávame bien de todos mis delitos
y purifícame de mis pecados
Misericordia, Señor, hemos pecado.
Puesto que reconozco mis culpas,
tengo siempre presentes mis pecados.
Contra ti sólo pequé, Señor,
haciendo lo que a tus ojos era malo.
Misericordia, Señor, hemos pecado.
Crea en mí, Señor, un corazón puro,
un espíritu nuevo para cumplir tus mandamientos.
No me arrojes, Señor, lejos de ti,
ni retires de mí tu santo espíritu.
Misericordia, Señor, hemos pecado.
Devuélveme tu salvación, que regocija,
mantén en mí un alma generosa.
Señor, abre mis labios,
y cantará mi boca tu alabanza.
Misericordia, Señor, hemos pecado.
Segunda Lectura de Hoy Domingo 22 de Febrero.
Carta de San Pablo a los Romanos 5, 12-19.
Hermanos: Así como por un solo hombre entró el pecado en el mundo y por el pecado entró la muerte, y así la muerte pasó a todos los hombres, porque todos pecaron.
Antes de la ley de Moisés ya existía el pecado en el mundo y, si bien es cierto que el pecado no se castiga cuando no hay ley, sin embargo, la muerte reinó desde Adán hasta Moisés aun sobre aquellos que no pecaron como pecó Adán, cuando desobedeció un mandato directo de Dios. Por lo demás, Adán era figura de Cristo, el que había de venir.
Ahora bien, el don de Dios supera con mucho al delito. Pues si por el delito de uno solo hombre todos fueron castigados con la muerte, por el don de un solo hombre, Jesucristo, se ha desbordado sobre todos la abundancia de la vida y la gracia de Dios.
Tampoco pueden compararse los efectos del pecado de Adán con los efectos de la gracia de Dios. Porque ciertamente, la sentencia vino a causa de un solo pecado y fue sentencia de condenación, pero el don de la gracia vino a causa de muchos pecados y nos conduce a la justificación.
En efecto, si por el pecado de un solo hombre estableció la muerte su reinado, con mucho mayor razón reinarán en la vida por un solo hombre, Jesucristo, aquellos que reciben la gracia superabundante que los hace justos.
En resumen, así como por el pecado de un solo hombre Adán, vino la condenación para todos, así por la justicia de un solo hombre, Jesucristo, ha venido para todos la justificación que da la vida.
Y así como por la desobediencia de uno, todos fueron hechos pecadores, así por la obediencia de uno solo, todos serán hechos justos.
Aclamación antes del Evangelio
Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
No sólo de pan vive el hombre,
sino también de toda palabra
que sale de la boca de Dios.
Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Evangelio de Hoy Domingo 22 de Febrero de 2026.
Evangelio según San Mateo 4, 1-11.
En aquel tiempo, Jesús fue conducido por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el demonio.
Pasó cuarenta días y cuarenta noches sin comer y, al final, tuvo hambre. Entonces se le acercó el tentador y le dijo: “Si tú eres el Hijo de Dios, manda que estas piedras se conviertan en panes”. Jesús le respondió: “Está escrito: No sólo de pan vive el hombre, sino también de toda palabra que sale de la boca de Dios”.
Entonces el diablo lo llevó a la ciudad santa, lo puso en la parte más alta del templo y le dijo: “Si eres el Hijo de Dios, échate para abajo, porque está escrito: Mandará a sus ángeles que te cuiden y ellos te tomarán en sus manos, para que no tropiece tu pie en piedra alguna”. Jesús le contestó: “También está escrito: No tentarás al Señor, tu Dios”.
Luego lo llevó el diablo a un monte muy alto y desde ahí le hizo ver la grandeza de todos los reinos del mundo y le dijo: “Te daré todo esto, si te postras y me adoras”. Pero Jesús le replicó: “Retírate, Satanás, porque está escrito: Adorarás al Señor, tu Dios, y a él sólo servirás”.
Entonces lo dejó el diablo y se acercaron los ángeles para servirle.
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Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.
