Evangelio De Hoy 9 de Junio


Difundiendo La Palabra es un lugar creado para orar y meditar la Palabra de Dios. Hoy, Martes de la X semana del Tiempo ordinario encontrará el Evangelio según San Mateo 5, 13-16 acompañado de una reflexión pastoral que lo ayudará a comprenderlo y vivirlo con fidelidad. También incluimos las lecturas del día y el Salmo Responsorial.


Homilía y reflexión del Evangelio de hoy Martes 9 de Junio de 2026.

Una fe que da sabor a la vida

Jesús usa una imagen muy sencilla: la sal. No habla de algo vistoso ni llamativo, sino de algo pequeño, casi oculto, pero capaz de transformar todo desde dentro. La sal no ocupa el centro del plato, pero sin ella todo queda insípido. Así debería ser la presencia del discípulo en el mundo: humilde, discreta, pero real.

Esta palabra nos ayuda a revisar nuestra manera de vivir la fe. A veces pensamos que para servir a Dios hacen falta grandes gestos, grandes discursos o lugares importantes. Pero Jesús habla de una presencia sencilla que da sabor allí donde está. En la familia, en el trabajo, entre amigos, en la comunidad, una persona que vive con fe puede cambiar el ambiente sin imponerse.

Dar sabor es llevar paciencia donde hay tensión, esperanza donde hay desánimo, honestidad donde reina la conveniencia, ternura donde hay dureza. La fe se nota cuando humaniza lo que toca.

El peligro de perder el sabor

Jesús también advierte que la sal puede volverse insípida. Esa imagen es fuerte. Una fe que pierde su fuerza interior ya no transforma. Puede conservar formas externas, palabras religiosas, costumbres, pero si no hay amor, coherencia y entrega, algo esencial se ha apagado.

Esto puede suceder lentamente. Uno se acostumbra a creer sin dejarse cambiar. Reza, pero vive igual. Escucha la Palabra, pero no la lleva a las decisiones concretas. Habla de Dios, pero trata con dureza al prójimo. Entonces la fe queda como una cáscara, pero sin sabor.

El Evangelio de hoy nos llama a recuperar la frescura interior. No desde la culpa, sino desde el deseo de volver a vivir una fe viva. Tal vez el Señor nos está preguntando dónde se nos fue apagando el entusiasmo, dónde nos volvimos tibios, dónde dejamos de ser presencia de bien.

Una luz que no se enciende para esconderse

La segunda imagen es la luz. Jesús no dice que debemos fabricar nuestra propia luz, sino dejar que brille lo que Dios encendió en nosotros. Esa luz no es soberbia ni exhibición. No se trata de mostrarnos mejores que los demás, sino de vivir de tal modo que otros puedan encontrar claridad.

Una lámpara escondida no cumple su misión. Del mismo modo, una fe encerrada solo en lo privado, sin consecuencias visibles, termina perdiendo fuerza. La luz está llamada a iluminar, no a encandilar. Ilumina quien vive con verdad, quien consuela, quien perdona, quien elige el bien aunque no sea lo más fácil.

Hoy hay mucha oscuridad en forma de desesperanza, indiferencia, enojo, cansancio y confusión. Por eso una vida sencilla, pero coherente, puede ser una señal enorme. A veces una palabra serena ilumina más que muchas explicaciones. Un gesto de bondad puede abrir una puerta donde parecía no haber salida.

Brillar para que Dios sea reconocido

Jesús aclara algo importante: la luz de las buenas obras no busca aplauso personal. No se trata de que los demás nos admiren, sino de que puedan reconocer la presencia de Dios. La verdadera luz no se queda en nosotros; conduce hacia Él.

Esta es una llamada profunda a la humildad. Hacer el bien sin convertirlo en espectáculo. Servir sin necesitar reconocimiento. Amar sin llevar cuentas. Cuando la vida se vuelve transparente, Dios puede ser visto a través de ella.

Hoy puede ser un buen día para preguntarnos si estamos dando sabor o si nos estamos apagando. Si nuestra presencia ayuda a otros a vivir con más esperanza, o si nos hemos vuelto indiferentes. No hace falta hacer algo enorme. Basta un gesto concreto de luz: una palabra amable, una ayuda silenciosa, una decisión honesta. Allí, en lo pequeño, la fe vuelve a brillar.


Un momento de oración para aquietar el corazón.

Después de meditar el Evangelio, te invitamos a hacer una pausa y presentarte ante Dios con un corazón sencillo y confiado.


Lecturas Bíblicas del día de Hoy


Primera Lectura de Hoy Martes 9 de Junio.

Primer Libro de los Reyes 17, 7-16.

Al cabo de algún tiempo, el torrente donde el profeta Elías estaba escondido se secó, porque no había llovido en la región. Entonces el Señor le dijo a Elías: “Anda y vete a Sarepta de Sidón y quédate ahí, pues le he ordenado a una viuda de esa ciudad que te dé de comer”.

El profeta Elías se levantó y se puso en camino hacia Sarepta. Al llegar a la puerta de la ciudad, encontró allí a una viuda que recogía leña. La llamó y le dijo: “Tráeme, por favor, un poco de agua para beber”. Cuando ella se alejaba, el profeta le gritó: “Por favor, tráeme también un poco de pan”.

Ella le respondió: “Te juro por el Señor, tu Dios, que no me queda ni un pedazo de pan; tan sólo me queda un puñado de harina en la tinaja y un poco de aceite en la vasija. Ya ves que estaba recogiendo unos cuantos leños. Voy a preparar un pan para mí y para mi hijo. Nos lo comeremos y luego moriremos”.

Elías le dijo: “No temas. Anda y prepáralo como has dicho; pero primero haz un panecillo para mí y tráemelo. Después lo harás para ti y para tu hijo, porque así dice el Señor de Israel: ‘La tinaja de harina no se vaciará, la vasija de aceite no se agotará, hasta el día en que el Señor envíe la lluvia sobre la tierra’ ”.

Entonces ella se fue, hizo lo que el profeta le había dicho y comieron él, ella y el niño. Y tal como había dicho el Señor por medio de Elías, a partir de ese momento, ni la tinaja de harina se vació, ni la vasija de aceite se agotó.


Salmo Responsorial de Hoy Salmo 4, 2-3. 4-5. 7-8.

Tú que conoces lo justo de mi causa,
Señor, responde a mi clamor.
Tú que me has sacado con bien de mis angustias,
apiádate y escucha mi oración.
Señor, no te alejes de nosotros.

Y ustedes, humanos, ¿hasta cuándo
ultrajarán mi honor?
¿Hasta cuándo amarán lo que es engaño
y se irán tras lo falso con ardor?
Señor, no te alejes de nosotros.

Admirable en bondad
ha sido el Señor para conmigo
y siempre que lo invoco me ha escuchado
por eso en él confío.
Así que tiemblen y no pequen;
Mediten en silencio en su lecho.
Señor, no te alejes de nosotros.

¿Quién nos hará dichosos, dicen muchos,
si has querido, Señor, darnos la espalda?
En cambio a mi, Señor, me has alegrado
más que con trigo y vino en abundancia.
Señor, no te alejes de nosotros.


Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Que brille la luz de ustedes ante los hombres, dice el Señor,
para que viendo las buenas obras que ustedes hacen,
den gloria a su Padre, que está en los cielos.
Aleluya.


Evangelio de Hoy Martes 9 de Junio de 2026.

Evangelio según San Mateo 5, 13-16.

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Ustedes son la sal de la tierra. Si la sal se vuelve insípida, ¿con qué se le devolverá el sabor? Ya no sirve para nada y se tira a la calle para que la pise la gente.

Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad construida en lo alto de un monte; y cuando se enciende una vela, no se esconde debajo de una olla, sino que se pone sobre un candelero, para que alumbre a todos los de la casa.

Que de igual manera brille la luz de ustedes ante los hombres, para que viendo las buenas obras que ustedes hacen, den gloria a su Padre, que está en los cielos’’.


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Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.

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