Evangelio de Hoy Jueves 5 de Marzo de 2026.


Difundiendo La Palabra es un lugar creado para orar y meditar la Palabra de Dios. Hoy, Jueves de la II semana de Cuaresma encontrará el Evangelio según Lucas 16, 19-31  acompañado de una reflexión pastoral que lo ayudará a comprenderlo y a vivirlo con fidelidad. También incluimos las lecturas del día y el Salmo Responsorial.



Homilía y reflexión del Evangelio de hoy.

La distancia que se construye en la indiferencia

El Evangelio de hoy nos presenta un contraste fuerte entre dos vidas que conviven en el mismo mundo, pero no se encuentran de verdad. Uno vive rodeado de comodidades; el otro, de necesidad. No los separa un muro ni una prohibición, sino algo más sutil y más grave: la indiferencia. El rico no es condenado por ser rico, sino por no haber visto, por no haberse detenido, por haber pasado de largo frente al sufrimiento que estaba a su puerta.

Esta escena nos interpela directamente en el camino cuaresmal. Muchas veces el problema no es el mal que hacemos, sino el bien que dejamos de hacer. Nos acostumbramos a convivir con el dolor ajeno, a normalizar situaciones injustas, a seguir adelante sin dejarnos afectar. El Evangelio nos invita a revisar esa distancia interior que se va creando cuando el corazón se cierra y deja de escuchar el clamor del otro.

Un llamado a despertar mientras hay tiempo

El relato nos recuerda que la vida es el tiempo del encuentro y de la decisión. No hay segundas oportunidades para volver atrás y cambiar lo que no se quiso ver. No se trata de infundir miedo, sino de despertar la conciencia. Dios no quiere la condena de nadie, pero respeta profundamente la libertad. El tiempo presente es el espacio donde se juega la conversión.

Este mensaje es muy claro para la Cuaresma. Convertirse no es solo un cambio interior abstracto, sino una forma distinta de vivir hoy. A veces pensamos que habrá más adelante un momento mejor para cambiar, para comprometernos, para ser más atentos. El Evangelio nos recuerda que el “más adelante” puede convertirse fácilmente en un “nunca”. Hoy es el tiempo para abrir los ojos, para dejarnos tocar por la realidad del otro, para tomar decisiones concretas que humanicen nuestra vida.

Escuchar la Palabra para no endurecer el corazón

En el Evangelio aparece una insistencia fuerte: escuchar. No hacen falta señales extraordinarias ni experiencias impactantes si el corazón no quiere abrirse. La Palabra de Dios ya ha sido dada y sigue resonando. El problema no es la falta de mensajes, sino la falta de escucha. Cuando no escuchamos, el corazón se endurece y se vuelve incapaz de compasión.

En nuestra vida cotidiana, también escuchamos muchas voces, pero no todas nos ayudan a vivir mejor. Escuchar la Palabra implica dejar que nos incomode, que nos cuestione, que nos saque de la comodidad. No es una escucha pasiva, sino una escucha que mueve a la acción. La conversión comienza cuando dejamos que lo que oímos se transforme en decisiones concretas: compartir más, juzgar menos, comprometernos con mayor generosidad.

Una esperanza que pasa por la misericordia

El Evangelio de hoy, aunque exigente, no es desesperanzador. Al contrario, nos muestra con claridad dónde está el camino de la vida. No en la acumulación, no en la indiferencia, sino en la misericordia. Dios no nos pide heroísmos imposibles, sino un corazón atento, capaz de ver y de responder.

La Cuaresma nos ofrece una oportunidad preciosa para revisar nuestra sensibilidad. ¿A quién estoy dejando fuera de mi mirada? ¿Qué situaciones conozco y prefiero ignorar? Tal vez el Señor no nos esté pidiendo grandes cambios, sino gestos sencillos y concretos: una ayuda ofrecida, una escucha sincera, una actitud menos indiferente frente al dolor cercano.

El mensaje central de este Evangelio es una llamada clara a la conversión del corazón. No esperar a que las cosas sean evidentes o extremas, sino aprender a reconocer a tiempo la presencia del otro. Allí se juega nuestra humanidad y también nuestra relación con Dios.

Al cerrar esta reflexión, podemos hacer un momento de silencio interior y pedirle al Señor un corazón más sensible. Presentarle las situaciones que conocemos y que nos incomodan, las personas que están “a la puerta” de nuestra vida. Pedirle la gracia de no pasar de largo, de no endurecernos, de aprender a vivir una fe que se traduzca en misericordia concreta. Que este tiempo de Cuaresma nos ayude a elegir hoy el camino del amor que da vida y abre futuro.


Un momento de oración para aquietar el corazón.

Después de meditar el Evangelio, te invitamos a hacer una pausa y presentarte ante Dios con un corazón sencillo y confiado.


Lecturas Bíblicas del día de Hoy


Primera Lectura de Hoy Jueves 5 de Marzo.

Libro de Jeremías 17, 5-10.

Esto dice el Señor:
“Maldito el hombre que confía en el hombre,
que en él pone su fuerza
y aparta del Señor su corazón.
Será como un cardo en la estepa,
que nunca disfrutará de la lluvia.
Vivirá en la aridez del desierto,
en una tierra salobre e inhabitable.

Bendito el hombre que confía en el Señor
y en él pone su esperanza.
Será como un árbol plantado junto al agua,
que hunde en la corriente sus raíces;
cuando llegue el calor, no lo sentirá
y sus hojas se conservarán siempre verdes;
en año de sequía no se marchitará
ni dejará de dar frutos.

El corazón del hombre
es la cosa más traicionera y difícil de curar.
¿Quién lo podrá entender?
Yo, el Señor, sondeo la mente
y penetro el corazón,
para dar a cada uno según sus acciones,
según el fruto de sus obras”.


Salmo Responsorial de Hoy Salmo 1, 1-2. 3. 4 y 6.

Dichoso aquel que no se guía
Por mundanos criterios,
que no anda en malos pasos
ni se burla del bueno, 
que ama la ley de Dios
y se goza en cumplir sus mandamientos. 
Dichoso el hombre que confía en el Señor.

Es como un árbol plantado junto al río,
que da fruto a su tiempo
y nunca se marchita.
En todo tendrá éxito. 
Dichoso el hombre que confía en el Señor.

En cambio los malvados
serán como la paja barrida por el viento.
Porque el Señor protege el camino del justo,
y al malo sus caminos acaban por perderlo. 
Dichoso el hombre que confía en el Señor.


Aclamación antes del Evangelio

 Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Dichosos los que cumplen la palabra del Señor
con un corazón bueno y sincero,
y perseveran hasta dar fruto.
Honor y gloria a ti, Señor Jesús.



Evangelio de Hoy Jueves 5 de Marzo de 2026.

Evangelio según San Lucas 16, 19-31.

En aquel tiempo, Jesús dijo a los fariseos: “Había un hombre rico, que se vestía de púrpura y telas finas y banqueteaba espléndidamente cada día. Y un mendigo, llamado Lázaro, yacía a la entrada de su casa, cubierto de llagas y ansiando llenarse con las sobras que caían de la mesa del rico. Y hasta los perros se acercaban a lamerle las llagas.

Sucedió, pues, que murió el mendigo y los ángeles lo llevaron al seno de Abraham. Murió también el rico y lo enterraron. Estaba éste en el lugar de castigo, en medio de tormentos, cuando levantó los ojos y vio a lo lejos a Abraham y a Lázaro junto a él.

Entonces gritó: ‘Padre Abraham, ten piedad de mí. Manda a Lázaro que moje en agua la punta de su dedo y me refresque la lengua, porque me torturan estas llamas’. Pero Abraham le contestó: ‘Hijo, recuerda que en tu vida recibiste bienes y Lázaro, en cambio, males. Por eso él goza ahora de consuelo, mientras que tú sufres tormentos. Además, entre ustedes y nosotros se abre un abismo inmenso, que nadie puede cruzar, ni hacia allá ni hacia acá’.

El rico insistió: ‘Te ruego, entonces, padre Abraham, que mandes a Lázaro a mi casa, pues me quedan allá cinco hermanos, para que les advierta y no acaben también ellos en este lugar de tormentos’. Abraham le dijo: ‘Tienen a Moisés y a los profetas; que los escuchen’. Pero el rico replicó: ‘No, padre Abraham. Si un muerto va a decírselo, entonces sí se arrepentirán’. Abraham repuso: ‘Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no harán caso, ni aunque resucite un muerto’ “.


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Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.

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