Jueves de la III semana de Pascua.
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Difundiendo La Palabra es un lugar creado para orar y meditar la Palabra de Dios. Hoy, día de la Jueves de la III semana de Pascua encontrará el Evangelio según Juan 6, 44-51 acompañado de una reflexión pastoral que lo ayudará a comprenderlo y a vivirlo con fidelidad. También incluimos las lecturas del día y el Salmo Responsorial.

Homilía y reflexión del Evangelio de hoy 23 de Abril.
Un llamado que nace en lo profundo
El Evangelio de hoy nos recuerda que nadie llega a Jesús por pura iniciativa propia, sino porque Dios mismo lo atrae. Hay una fuerza interior, silenciosa pero real, que nos mueve hacia Él. No es una imposición, sino una invitación que nace en lo profundo del corazón.
Muchas veces no somos plenamente conscientes de ese llamado. Se manifiesta en inquietudes, en preguntas, en deseos de algo más. Es Dios quien nos busca primero, quien nos llama incluso cuando no lo notamos.
En la vida cotidiana, esto nos invita a estar atentos. A no ignorar esos movimientos interiores que nos acercan al bien, a la verdad, a la paz. Allí está actuando Dios.
Aprender a escuchar y dejarse guiar
Jesús habla de aquellos que escuchan y aprenden. La fe no es algo automático, sino un camino que implica apertura y disposición. Escuchar no es solo oír, sino dejar que lo que recibimos transforme nuestra vida.
En un mundo lleno de ruido, no siempre es fácil escuchar. Hay muchas voces, muchas urgencias, muchas distracciones. Por eso, el Evangelio nos invita a hacer espacio interior, a detenernos, a prestar atención.
Aprender de Dios implica humildad. Reconocer que necesitamos ser guiados, que no lo sabemos todo, que hay un camino que se nos revela paso a paso.
El pan que da vida al mundo
Jesús se presenta nuevamente como el pan vivo. No solo para algunos, sino para todos. Su vida es ofrecida para dar vida al mundo. Este mensaje amplía nuestra mirada: no se trata de algo individual, sino de una propuesta que alcanza a todos.
Este pan no solo alimenta, sino que transforma. Da fuerza, renueva, sostiene. Es una presencia que acompaña en lo cotidiano, en lo simple, en lo que muchas veces pasa desapercibido.
En nuestra vida, esto nos invita a preguntarnos: ¿de qué nos estamos alimentando? ¿Qué lugar ocupa Dios en nuestro día a día?
Una invitación a abrir el corazón
El mensaje central de este Evangelio es una invitación a dejarnos atraer por Dios, a escuchar su voz y a abrirnos a la vida que Él ofrece. No se trata de un camino complicado, sino de una respuesta sincera.
En este jueves de la tercera semana de Pascua, podemos preguntarnos con sinceridad: ¿estoy atento a la voz de Dios en mi vida? ¿Me dejo guiar o intento hacerlo todo por mi cuenta?
La Pascua es un tiempo para volver a lo esencial, para redescubrir lo que realmente da vida.
Al cerrar esta reflexión, podemos hacer un momento de silencio interior y abrir el corazón a Dios. Pedirle la gracia de escuchar, de dejarnos atraer y de confiar en su presencia.
Que este tiempo pascual nos ayude a vivir con mayor profundidad, sabiendo que Dios nos llama, nos guía y nos ofrece un alimento que sostiene nuestra vida y nos conduce hacia la plenitud.
Un momento de oración para aquietar el corazón.
Después de meditar el Evangelio, te invitamos a hacer una pausa y presentarte ante Dios con un corazón sencillo y confiado.
Lecturas Bíblicas del día de Hoy
Primera Lectura de Hoy Jueves 23 de Abril.
Libro de los Hechos de los Apóstoles 8, 26-40.
En aquellos días, un ángel del Señor le dijo a Felipe: “Levántate y toma el camino del sur, que va de Jerusalén a Gaza y que es poco transitado”. Felipe se puso en camino. Y sucedió que un etíope, alto funcionario de Candaces, reina de Etiopía, y administrador de sus tesoros, que había venido a Jerusalén para adorar a Dios, regresaba en su carro, leyendo al profeta Isaías.
Entonces el Espíritu le dijo a Felipe: “Acércate y camina junto a ese carro”. Corrió Felipe, y oyendo que el hombre leía al profeta Isaías, le preguntó: “¿Entiendes lo que estás leyendo?” Él le contestó: “¿Cómo voy a entenderlo, si nadie me lo explica?” Entonces invitó a Felipe a subir y a sentarse junto a él.
El pasaje de la Escritura que estaba leyendo, era éste: Como oveja fue llevado a la muerte; como cordero que no se queja frente al que lo trasquila, así él no abrió la boca. En su humillación no se le hizo justicia. ¿Quién podrá hablar de su descendencia, puesto que su vida ha sido arrancada de la tierra?
El etíope le preguntó a Felipe: “Dime, por favor: ¿De quién dice esto el profeta, de sí mismo o de otro?” Felipe comenzó a hablarle y partiendo de aquel pasaje, le anunció el Evangelio de Jesús. Siguieron adelante, llegaron a un sitio donde había agua y dijo el etíope: “Aquí hay agua. ¿Hay alguna dificultad para que me bautices?” Felipe le contestó: “Ninguna, si crees de todo corazón”. Respondió el etíope: “Creo que Jesús es el Hijo de Dios”. Mandó parar el carro, bajaron los dos al agua y Felipe lo bautizó.
Cuando salieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe. El etíope ya no lo vio más y prosiguió su viaje, lleno de alegría. En cuanto a Felipe, se encontró en la ciudad de Azoto y evangelizaba los poblados que encontraba a su paso, hasta que llegó a Cesarea.
Salmo Responsorial de Hoy – Salmo 65, 8-9. 16-17. 20.
Naciones, bendigan a nuestro Dios,
hagan resonar sus alabanzas,
porque él nos ha devuelto la vida
y no dejó que tropezaran nuestros pies.
Tu salvación, Señor, es para todos. Aleluya.
Cuantos temen a Dios, vengan y escuchen,
y les diré lo que ha hecho por mí;
a él dirigí mis oraciones
y mi lengua le cantó alabanzas.
Tu salvación, Señor, es para todos. Aleluya.
Bendito sea Dios, que no rechazó mi súplica
ni me retiró su gracia.
Tu salvación, Señor, es para todos. Aleluya.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo, dice el Señor;
el que coma de este pan vivirá para siempre.
Aleluya.

Evangelio de Hoy Jueves 23 de Abril de 2026.
Evangelio según San Juan 6, 44-51.
En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos: “Nadie puede venir a mí, si no lo atrae el Padre, que me ha enviado; y a ése yo lo resucitaré el último día. Está escrito en los profetas: Todos serán discípulos de Dios. Todo aquel que escucha al Padre y aprende de él, se acerca a mí. No es que alguien haya visto al Padre, fuera de aquel que procede de Dios. Ese sí ha visto al Padre.
Yo les aseguro: el que cree en mí, tiene vida eterna. Yo soy el pan de la vida. Sus padres comieron el maná en el desierto y sin embargo, murieron. Éste es el pan que ha bajado del cielo para que, quien lo coma, no muera. Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre, y el pan que yo les voy a dar es mi carne para que el mundo tenga vida”.
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Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.
