Evangelio de Hoy Lunes 9 de Marzo de 2026.


Difundiendo La Palabra es un lugar creado para orar y meditar la Palabra de Dios. Hoy, Lunes de la III semana de Cuaresma encontrará el Evangelio según San Lucas 4, 24-30 acompañado de una reflexión pastoral que lo ayudará a comprenderlo y vivirlo con fidelidad. También incluimos las lecturas del día y el Salmo Responsorial.


Homilía y reflexión del Evangelio de hoy 9 de Marzo.

La dificultad de aceptar lo cercano

El Evangelio de hoy nos muestra a Jesús en su propio pueblo, hablando con claridad y despertando una reacción inesperada. Aquellos que lo conocían desde siempre no logran aceptar su mensaje. Les resulta difícil reconocer que Dios puede hablarles a través de alguien tan cercano, tan familiar. Lo que al principio parecía admiración se transforma en rechazo.

Esta escena nos invita a revisar una actitud muy humana: la tendencia a desvalorizar lo que tenemos cerca. A veces pensamos que lo extraordinario siempre viene de lejos, que la novedad está fuera de nuestro entorno. Sin embargo, Dios suele hablarnos a través de personas y situaciones cotidianas. El problema no es la falta de presencia de Dios, sino nuestra dificultad para reconocerla donde ya estamos.

El corazón que se cierra ante la verdad

Jesús no suaviza el mensaje para agradar. Dice lo que es necesario, aunque sabe que puede incomodar. La reacción de quienes lo escuchan muestra cómo el orgullo y la resistencia pueden cerrar el corazón. Cuando la palabra toca nuestras seguridades o cuestiona nuestras ideas, la tentación es rechazarla en lugar de acogerla.

También nosotros podemos experimentar esa resistencia interior. Escuchamos el Evangelio, pero cuando nos interpela de verdad, preferimos justificar nuestras actitudes o mirar hacia otro lado. La Cuaresma es un tiempo propicio para preguntarnos con sinceridad: ¿qué palabra de Dios me cuesta aceptar? ¿En qué aspecto de mi vida me resisto a cambiar?

Un Dios que actúa más allá de nuestras fronteras

Jesús recuerda que la acción de Dios no se limita a un grupo cerrado. Su amor no se encierra en privilegios ni en pertenencias exclusivas. Dios mira el corazón y actúa allí donde encuentra apertura y confianza. Este mensaje puede resultar incómodo cuando nos sentimos seguros en nuestras propias certezas.

El Evangelio nos invita a ampliar la mirada. Dios no pertenece a nadie en exclusiva. Su gracia no se distribuye según nuestros criterios humanos. En la vida cotidiana, esto nos llama a evitar actitudes de superioridad o de juicio hacia otros. La fe auténtica no se apoya en comparaciones, sino en una relación viva con Dios que se traduce en humildad y apertura.

Una llamada a la conversión valiente

El desenlace del relato es fuerte: el rechazo se convierte en intento de expulsión. Sin embargo, Jesús no responde con violencia ni con resentimiento. Sigue su camino. Esta actitud nos enseña que la fidelidad a la verdad puede encontrar oposición, pero no por eso pierde su valor.

El mensaje central de este Evangelio es una llamada a la conversión valiente. Convertirse implica aceptar que Dios puede sorprendernos, que puede hablarnos a través de quien menos esperamos y que su palabra puede cuestionar nuestras seguridades. No es un camino cómodo, pero sí liberador.

En este lunes de la tercera semana de Cuaresma, podemos preguntarnos qué actitudes de cierre necesitamos revisar. Tal vez el Señor nos está hablando a través de una situación concreta, de una persona cercana o de una palabra que nos incomoda. La invitación es a no rechazarla de inmediato, sino a escucharla con humildad.

Al cerrar esta reflexión, podemos hacer un momento de silencio interior y pedirle a Dios un corazón abierto. Presentarle nuestras resistencias y pedirle la gracia de reconocer su presencia en lo cotidiano. Que este tiempo de Cuaresma nos ayude a no rechazar la luz cuando se acerca, sino a acogerla con confianza y dejar que transforme nuestra vida.


Un momento de oración para aquietar el corazón.

Después de meditar el Evangelio, te invitamos a hacer una pausa y presentarte ante Dios con un corazón sencillo y confiado.


Lecturas Bíblicas del día de Hoy


Primera Lectura de Hoy Lunes 9 de Marzo.

Segundo Libro de los Reyes 5, 1-15.

En aquellos días, Naamán, general del ejército de Siria, gozaba de la estima y del favor de su rey, pues por su medio había dado el Señor la victoria a Siria. Pero este gran guerrero era leproso.

Sucedió que una banda de sirios, en una de sus correrías, trajo cautiva a una jovencita, que pasó luego al servicio de la mujer de Naamán. Ella le dijo a su señora: “Si mi señor fuera a ver al profeta que hay en Samaria, ciertamente él lo curaría de su lepra”.

Entonces fue Naamán a contarle al rey, su señor: “Esto y esto dice la muchacha israelita”. El rey de Siria le respondió: “Anda, pues, que yo te daré una carta para el rey de Israel”. Naamán se puso en camino, llevando de regalo diez barras de plata, seis mil monedas de oro, diez vestidos nuevos y una carta para el rey de Israel que decía: “Al recibir ésta, sabrás que te envío a mi siervo Naamán, para que lo cures de la lepra”.

Cuando el rey de Israel leyó la carta, rasgó sus vestiduras exclamando: “¿Soy yo acaso Dios, capaz de dar vida o muerte, para que éste me pida que cure a un hombre de su lepra? Es evidente que lo que anda buscando es un pretexto para hacerme la guerra”.

Cuando Eliseo, el hombre de Dios, se enteró de que el rey había rasgado sus vestiduras, le envió este recado: “¿Por qué rasgaste tus vestiduras? Envíamelo y sabrá que hay un profeta en Israel”. Llegó, pues, Naamán con sus caballos y su carroza, y se detuvo a la puerta de la casa de Eliseo. Éste le mandó decir con un mensajero: “Ve y báñate siete veces en el río Jordán, y tu carne quedará limpia”.

Naamán se alejó enojado, diciendo: “Yo había pensado que saldría en persona a mi encuentro y que, invocando el nombre del Señor, su Dios, pasaría la mano sobre la parte enferma y me curaría de la lepra. ¿Acaso los ríos de Damasco, como el Abaná y el Farfar, no valen más que todas las aguas de Israel?

¿No podría bañarme en ellos y quedar limpio?” Dio media vuelta y ya se marchaba, furioso, cuando sus criados se acercaron a él y le dijeron: “Padre mío, si el profeta te hubiera mandado una cosa muy difícil, ciertamente la habrías hecho; cuanto más, si sólo te dijo que te bañaras y quedarías sano”.

Entonces Naamán bajó, se bañó siete veces en el Jordán, como le había dicho el hombre de Dios, y su carne quedó limpia como la de un niño. Volvió con su comitiva a donde estaba el hombre de Dios y se le presentó, diciendo: “Ahora sé que no hay más Dios que el de Israel”.


Salmo Responsorial de Hoy Salmos 41, 2. 3. 42, 3. 4.

Como el venado busca
El agua de los ríos, 
así, cansada, mi alma 
te busca a ti, Dios mío. 
Estoy sediento del Dios que da la vida.

Del Dios que da la vida
está mi ser sediento. 
¿Cuándo será posible 
ver de nuevo su templo? 
Estoy sediento del Dios que da la vida.

Envíame, Señor, tu luz y tu verdad; 
que ellas se conviertan en mi guía
y hasta tu monte santo me conduzcan,
allí donde tú habitas.
Estoy sediento del Dios que da la vida.

Al altar del Señor me acercaré, 
al Dios que es mi alegría,
y al mi Dios, el Señor, le daré gracias 
al compás de la cítara.
Estoy sediento del Dios que da la vida.


Aclamación antes del Evangelio

Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Confío en el Señor y en sus palabras,
porque del Señor viene la misericordia y la redención.
Honor y gloria a ti, Señor Jesús.


Evangelio de Hoy Lunes 9 de Marzo de 2026.

Evangelio según San Lucas 4, 24-30.

En aquel tiempo, Jesús llegó a Nazaret, entró a la sinagoga y dijo al pueblo: “Yo les aseguro que nadie es profeta en su tierra.

Había ciertamente en Israel muchas viudas en los tiempos de Elías, cuando faltó la lluvia durante tres años y medio, y hubo un hambre terrible en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una viuda que vivía en Sarepta, ciudad de Sidón. Había muchos leprosos en Israel, en tiempos del profeta Eliseo; sin embargo, ninguno de ellos fue curado, sino Naamán, que era de Siria”.

Al oír esto, todos los que estaban en la sinagoga se llenaron de ira, y levantándose, lo sacaron de la ciudad y lo llevaron hasta una saliente del monte, sobre el que estaba construida la ciudad, para despeñarlo. Pero él, pasando por en medio de ellos, se alejó de allí.


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Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.

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