Evangelio De Hoy 30 de Abril

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Difundiendo La Palabra es un lugar creado para orar y meditar la Palabra de Dios. Hoy, día de la Jueves de la IV semana de Pascua encontrará el Evangelio según Juan 13, 16-20  acompañado de una reflexión pastoral que lo ayudará a comprenderlo y a vivirlo con fidelidad. También incluimos las lecturas del día y el Salmo Responsorial.



Homilía y reflexión del Evangelio de hoy 30 de Abril.

Aprender desde la humildad

El Evangelio de hoy nos presenta una enseñanza sencilla pero profunda: nadie es más grande que quien lo envía. Jesús invita a sus discípulos a ubicarse con humildad, reconociendo que todo lo que son y hacen tiene su origen en Dios.

En nuestra vida, muchas veces buscamos destacarnos, tener reconocimiento, sentirnos superiores o autosuficientes. Sin embargo, el camino que propone Jesús es distinto: un camino de sencillez, de servicio, de conciencia de que no somos el centro.

La humildad no es despreciarse, sino ubicarse en la verdad. Saber que todo es don y que estamos llamados a ponerlo al servicio de los demás.

El valor de lo que se vive

Jesús no solo enseña, también invita a vivir lo que se comprende. No basta con saber qué está bien; es necesario hacerlo. La fe no se queda en ideas, se expresa en acciones concretas.

Esto nos interpela directamente. Muchas veces sabemos lo que deberíamos hacer, pero nos cuesta llevarlo a la práctica. El Evangelio nos recuerda que la verdadera felicidad no está solo en conocer el bien, sino en vivirlo.

En lo cotidiano, esto se traduce en pequeños gestos: tratar bien a los demás, ser justos, actuar con honestidad, ayudar sin esperar nada a cambio.

Acoger y reconocer la presencia de Dios

Jesús habla también de recibir a quienes son enviados. Quien acoge, no solo recibe a la persona, sino que se abre a algo más grande: a la presencia de Dios que actúa a través de los demás.

Este mensaje nos invita a mirar con más profundidad nuestras relaciones. A veces no valoramos lo suficiente a quienes tenemos cerca, o no reconocemos que Dios puede hablarnos a través de ellos.

En la vida diaria, cada encuentro puede ser una oportunidad para abrirnos al bien, para aprender, para crecer.

Una invitación a vivir con coherencia

El mensaje central de este Evangelio es una invitación a vivir con humildad, a llevar a la práctica lo que creemos y a reconocer la presencia de Dios en lo cotidiano.

En este jueves de la cuarta semana de Pascua, podemos preguntarnos con sinceridad: ¿estoy viviendo desde la humildad o desde el orgullo? ¿Mi fe se refleja en mis acciones?

La Pascua es un tiempo para renovar nuestra manera de vivir, para hacer más coherente lo que creemos con lo que hacemos.

Al cerrar esta reflexión, podemos hacer un momento de silencio interior y presentarle al Señor nuestras actitudes y decisiones. Pedirle la gracia de vivir con mayor humildad, de actuar con coherencia y de reconocer su presencia en los demás.

Que este tiempo pascual nos ayude a crecer en una fe más concreta, más sencilla y más verdadera, que se exprese en cada gesto de nuestra vida.


Un momento de oración para aquietar el corazón.

Después de meditar el Evangelio, te invitamos a hacer una pausa y presentarte ante Dios con un corazón sencillo y confiado.


Lecturas Bíblicas del día de Hoy


Primera Lectura de Hoy Jueves 30 de Abril.

Libro de los Hechos de los Apóstoles 13, 13-25.

En aquellos días, Pablo y sus compañeros se hicieron a la mar en Pafos; llegaron a Perge de Panfilia, y allí Juan Marcos los dejó y volvió a Jerusalén. Desde Perge siguieron hasta Antioquía de Pisidia, y el sábado entraron en la sinagoga y tomaron asiento. Acabada la lectura de la ley y los profetas, los jefes de la sinagoga les mandaron decir: “Hermanos, si tienen alguna exhortación que hacer al pueblo, hablen”.

Entonces se levantó Pablo, y haciendo señal de silencio con la mano, les dijo:

“Israelitas y cuantos temen a Dios, escuchen: El Dios del pueblo de Israel eligió a nuestros padres, engrandeció al pueblo cuando éste vivía como forastero en Egipto y lo sacó de allí con todo su poder, lo alimentó en el desierto durante cuarenta años, aniquiló siete tribus del país de Canaán y dio el territorio de ellas en posesión a Israel por cuatrocientos cincuenta años. Posteriormente les dio jueces, hasta el tiempo del profeta Samuel.

Pidieron luego un rey, y Dios les dio a Saúl, hijo de Quis, de la tribu de Benjamín, que reinó cuarenta años. Después destituyó a Saúl y les dio por rey a David, de quien hizo esta alabanza: He hallado a David, hijo de Jesé, hombre según mi corazón, quien realizará todos mis designios.

Del linaje de David, conforme a la promesa, Dios hizo nacer para Israel un salvador, Jesús. Juan preparó su venida, predicando a todo el pueblo de Israel un bautismo de, y hacia el final de su vida, Juan decía: ‘Yo no soy el que ustedes piensan. Después de mí viene uno a quien no merezco desatarle las sandalias’ ”.


Salmo Responsorial de Hoy Salmo 88, 2-3. 21-22. 25 y 27.

Proclamaré sin cesar la misericordia del Señor
y daré a conocer que su fidelidad es eterna,
pues el Señor ha dicho: “Mi amor es para siempre
y mi lealtad, más firme que los cielos.
Proclamaré sin cesar la misericordia del Señor. Aleluya.

He encontrado a David, mi servidor,
y con mi aceite santo lo he ungido.
Lo sostendrá mi mano
y le dará mi brazo fortaleza.
Proclamaré sin cesar la misericordia del Señor. Aleluya.

Contará con mi amor y mi lealtad
y su poder aumentará en mi nombre.
El me podrá decir: Tú eres mi padre,
el Dios que me protege y que me salva’”.
Proclamaré sin cesar la misericordia del Señor. Aleluya.


Aclamación antes del Evangelio

 Aleluya, aleluya.
Señor Jesús, testigo fiel, primogénito de entre los muertos,
tu amor por nosotros es tan grande,
que has lavado nuestras culpas con tu sangre.
Aleluya.



Evangelio de Hoy Jueves 30 de Abril de 2026.

Evangelio según San Juan 13, 16-20.

En aquel tiempo, después de lavarles los pies a sus discípulos, Jesús les dijo:

“Yo les aseguro: el sirviente no es más importante que su amo, ni el enviado es mayor que quien lo envía. Si entienden esto y lo ponen en práctica, serán dichosos.

No lo digo por todos ustedes, porque yo sé a quiénes he escogido. Pero esto es para que se cumpla el pasaje de la Escritura, que dice: El que comparte mi pan me ha traicionado. Les digo esto ahora, antes de que suceda, para que, cuando suceda, crean que Yo soy.

Yo les aseguro: el que recibe al que yo envío, me recibe a mí; y el que me recibe a mí, recibe al que me ha enviado”.


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Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.

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