Evangelio De Hoy 12 de Marzo


Difundiendo La Palabra es un lugar creado para orar y meditar la Palabra de Dios. Hoy, Jueves de la III semana de Cuaresma encontrará el Evangelio según San Lucas 11, 14-23  acompañado de una reflexión pastoral que lo ayudará a comprenderlo y a vivirlo con fidelidad. También incluimos las lecturas del día y el Salmo Responsorial.



Homilía y reflexión del Evangelio de hoy.

Cuando el bien se hace visible

El Evangelio de hoy nos presenta a Jesús realizando un gesto de liberación que devuelve la palabra a una persona que no podía hablar. Es un signo claro de vida, de restauración, de dignidad recuperada. Sin embargo, no todos reaccionan con alegría. Algunos, en lugar de reconocer el bien, buscan desacreditarlo y sembrar dudas sobre su origen.

Esta reacción revela una realidad profunda del corazón humano. A veces, cuando el bien se manifiesta con claridad, puede despertar incomodidad o resistencia. No porque el bien sea negativo, sino porque nos interpela. Nos obliga a posicionarnos, a reconocer que Dios está actuando y que nuestra vida también está llamada a transformarse.

La tentación de confundir la verdad

Ante la acción de Jesús, algunos prefieren explicar el bien desde la sospecha. En lugar de abrirse a la evidencia, buscan una interpretación que les permita mantener sus propias seguridades. Este mecanismo sigue presente en nuestra vida. Cuando algo cuestiona nuestras ideas o nuestras costumbres, podemos intentar relativizarlo o desacreditarlo.

El Evangelio nos invita a ser sinceros con nosotros mismos. ¿Somos capaces de reconocer el bien cuando aparece, incluso si no responde a nuestras expectativas? ¿O buscamos explicaciones que nos permitan evitar un cambio interior? La conversión comienza cuando dejamos de justificar nuestras resistencias y nos abrimos a la verdad.

Un corazón dividido pierde la fuerza

Jesús responde con una enseñanza sencilla: un reino dividido no puede mantenerse. Esta imagen no solo se aplica a la situación que se está discutiendo, sino también a nuestra vida interior. Cuando el corazón está dividido entre el bien y el egoísmo, entre la verdad y la comodidad, perdemos claridad y fuerza.

La Cuaresma es un tiempo para unificar el corazón. Para reconocer aquello que nos dispersa, lo que nos impide vivir con coherencia. No se trata de una perfección inmediata, sino de una decisión interior: elegir de qué lado queremos estar. Jesús lo expresa con claridad: no hay neutralidad frente al bien. Cada gesto, cada palabra, cada decisión nos orienta hacia la vida o nos aleja de ella.

Elegir con claridad el camino del bien

El Evangelio termina con una afirmación directa: quien no está con Él, se dispersa. No es una frase de exclusión, sino una llamada a la claridad. La fe no puede vivirse desde la ambigüedad permanente. Seguir a Jesús implica tomar posición, elegir el bien incluso cuando cuesta.

En la vida cotidiana, esto se manifiesta en decisiones sencillas pero significativas: optar por la verdad cuando sería más fácil callar, defender lo justo cuando otros prefieren mirar hacia otro lado, cuidar la paz en lugar de alimentar conflictos. Cada una de esas elecciones construye el Reino de Dios.

En este jueves de la tercera semana de Cuaresma, el Evangelio nos invita a revisar la unidad de nuestro corazón. ¿Estamos divididos entre lo que creemos y lo que vivimos? ¿Reconocemos el bien cuando lo vemos o lo relativizamos para no cambiar?

Al cerrar esta reflexión, podemos hacer un momento de silencio interior y pedirle al Señor un corazón claro y sincero. Presentarle nuestras dudas, nuestras resistencias y también nuestro deseo de vivir con mayor coherencia. Que este tiempo cuaresmal nos ayude a elegir con decisión el camino del bien, sabiendo que Dios actúa allí donde un corazón se abre a su verdad.


Un momento de oración para aquietar el corazón.

Después de meditar el Evangelio, te invitamos a hacer una pausa y presentarte ante Dios con un corazón sencillo y confiado.


Lecturas Bíblicas del día de Hoy


Primera Lectura de Hoy Jueves 12 de Marzo.

Libro de Jeremías 7, 23-28.

Esto dice el Señor: “Ésta es la orden que di a mi pueblo: ‘Escuchen mi voz, y yo seré su Dios y ustedes serán mi pueblo; caminen siempre por el camino que yo les mostraré, para que les vaya bien’.

Pero ellos no escucharon ni prestaron oído. Caminaron según sus ideas, según la maldad de su corazón obstinado, y en vez de darme la cara, me dieron la espalda, desde que sus padres salieron del país de Egipto hasta hoy.

Yo les envié a mis siervos, los profetas, un día y otro día; pero ellos no los escucharon ni les prestaron oído. Endurecieron su cabeza y fueron peores que sus padres. Tú les dirás, pues, todas estas palabras, pero no te escucharán; los llamarás y no te responderán. Entonces les dirás: ‘Éste es el pueblo que no escuchó la voz del Señor, su Dios, ni aceptó la corrección. Ya no existe fidelidad en Israel; ha desaparecido de su misma boca’ “.


Salmo Responsorial de Hoy Salmo 94, 1-2. 6-7. 8-9.

Vengan, lancemos viva al Señor,
aclamemos al Dios que nos salva.
Acerquémonos a él, llenos de júbilo,
y démosle gracias. 
Señor, que no seamos sordos a tu voz.

Vengan, y puestos de rodillas, 
adoremos y bendigamos al Señor, que nos hizo, 
pues él es nuestro Dios y nosotros, su pueblo;
él es nuestro pastor y nosotros, sus ovejas. 
Señor, que no seamos sordos a tu voz.

Hagámosle caso al Señor, que nos dice: 
“No endurezcan su corazón,
como el día de la rebelión en el desierto,
cuando sus padres dudaron de mí, 
aunque habían visto mis obras”. 
Señor, que no seamos sordos a tu voz.


Aclamación antes del Evangelio

 Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Todavía es tiempo, dice el Señor,
Arrepiéntanse de todo corazón y vuélvanse a mí,
que soy compasivo y misericordioso.
Honor y gloria a ti, Señor Jesús.



Evangelio de Hoy Jueves 12 de Marzo de 2026.

Evangelio según San Lucas 11, 14-23.

En aquel tiempo, Jesús expulsó a un demonio, que era mudo. Apenas salió el demonio, habló el mudo y la multitud quedó maravillada. Pero algunos decían: “Éste expulsa a los demonios con el poder de Belzebú, el príncipe de los demonios”. Otros, para ponerlo a prueba, le pedían una señal milagrosa.

Pero Jesús, que conocía sus malas intenciones, les dijo: “Todo reino dividido por luchas internas va a la ruina y se derrumba casa por casa. Si Satanás también está dividido contra sí mismo, ¿cómo mantendrá su reino? Ustedes dicen que yo arrojo a los demonios con el poder de Satanás. Entonces, ¿con el poder de quién los arrojan los hijos de ustedes? Por eso, ellos mismos serán sus jueces. Pero si yo arrojo a los demonios con el dedo de Dios, eso significa que ha llegado a ustedes el Reino de Dios.

Cuando un hombre fuerte y bien armado guarda su palacio, sus bienes están seguros; pero si otro más fuerte lo asalta y lo vence, entonces le quita las armas en que confiaba y después dispone de sus bienes. El que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo, desparrama”.


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Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.

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