Evangelio De Hoy 25 de Marzo


Difundiendo La Palabra es un lugar creado para orar y meditar la Palabra de Dios. Hoy, Solemnidad de la Anunciación del Señor, encontrará el Evangelio según San Lucas 1, 26-38  acompañado de una reflexión pastoral que lo ayudará a comprenderlo y a vivirlo con fidelidad. También incluimos las lecturas del día y el Salmo Responsorial.


Homilía y reflexión del Evangelio de hoy.

Un anuncio que cambia la historia

El Evangelio de hoy nos presenta uno de los momentos más decisivos de la historia de la salvación. Dios entra en la vida de una joven sencilla y le confía una misión extraordinaria. El anuncio no ocurre en un lugar de poder ni en medio de grandes acontecimientos, sino en la vida cotidiana de María. Allí, en lo simple, comienza algo que transformará el mundo.

Este detalle nos revela un rasgo importante del modo de actuar de Dios. Él no busca necesariamente lo espectacular, sino corazones disponibles. La historia de la salvación comienza muchas veces en la sencillez, en la apertura de alguien que está dispuesto a escuchar.

También hoy Dios sigue entrando en la historia humana de manera silenciosa. Su presencia se manifiesta en la vida cotidiana, en las decisiones que tomamos, en los caminos que se abren cuando confiamos en Él.

El desconcierto ante el llamado de Dios

Cuando María recibe el anuncio, su primera reacción es de sorpresa. No entiende completamente lo que está ocurriendo. La propuesta de Dios supera sus planes y expectativas. Sin embargo, en lugar de cerrar el corazón, María se anima a preguntar y a buscar comprender.

Esta actitud es muy importante. La fe no significa ausencia de preguntas. A veces Dios nos invita a recorrer caminos que no habíamos imaginado. En esos momentos es natural sentir desconcierto o incertidumbre.

El Evangelio nos muestra que lo importante no es tener todas las respuestas desde el principio, sino mantener el corazón abierto. Cuando la confianza se mantiene viva, Dios va iluminando el camino paso a paso.

La confianza que abre el camino

El momento decisivo del relato llega cuando María responde con disponibilidad. No tiene el control de todo lo que sucederá, pero confía. Su respuesta expresa una fe profunda: se entrega al proyecto de Dios con sencillez y valentía.

Esa confianza cambia la historia. La disponibilidad de María permite que el amor de Dios se haga presente de una manera nueva en el mundo. Su gesto nos recuerda que las decisiones tomadas desde la fe pueden tener un alcance mucho mayor de lo que imaginamos.

En nuestra vida cotidiana, Dios también nos invita a confiar. A veces se trata de decisiones pequeñas, otras veces de cambios más profundos. Pero en cada caso, la confianza abre caminos donde antes parecía no haberlos.

Una invitación a decir “sí” a Dios

El mensaje central de este Evangelio es una invitación a vivir con un corazón disponible. María no es recordada por grandes discursos, sino por su capacidad de escuchar y responder con generosidad.

En esta solemnidad de la Anunciación, somos invitados a mirar nuestra propia vida. ¿Estamos abiertos a lo que Dios quiere realizar en nosotros? ¿Tenemos la confianza necesaria para aceptar caminos que tal vez no habíamos previsto?

La Cuaresma nos prepara precisamente para ese tipo de respuesta. Nos ayuda a purificar el corazón, a escuchar con mayor atención y a descubrir que Dios sigue llamando.

Al finalizar esta reflexión, podemos hacer un momento de silencio interior y repetir con sencillez las palabras de María: “que se haga”. Presentarle al Señor nuestra vida, nuestras dudas y nuestros deseos, y pedirle la gracia de confiar en su proyecto. Que el ejemplo de María nos inspire a vivir una fe abierta, disponible y llena de esperanza, sabiendo que cuando Dios entra en nuestra historia siempre lo hace para traer vida.


Un momento de oración para aquietar el corazón.

Después de meditar el Evangelio, te invitamos a hacer una pausa y presentarte ante Dios con un corazón sencillo y confiado.


Lecturas Bíblicas del día de Hoy


Primera Lectura de Hoy Miércoles 25 de Marzo.

Libro de Isaías 7, 10-14.

En aquellos tiempos, el Señor le habló a Ajaz diciendo: “Pide al Señor, tu Dios, una señal de abajo, en lo profundo o de arriba, en lo alto”. Contestó Ajaz: “No la pediré. No tentaré al Señor”.

Entonces dijo Isaías: “Oye, pues, casa de David: ¿No satisfechos con cansar a los hombres, quieren cansar también a mi Dios? Pues bien, el Señor mismo les dará por eso una señal: He aquí que la virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrán el nombre de Emmanuel, que quiere decir Dios-con-nosotros”.


Salmo Responsorial de Hoy Salmo 39, 7-8a. 8b-9. 10. 11.

Sacrificios, Señor, tú no quisiste,
abriste, en cambio, mis oídos a tu voz.
No exigiste holocaustos por la culpa,
así que dije: “Aquí estoy”.
Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.

En tus libros se me ordena
Hacer tu voluntad;
esto es, Señor, lo que deseo:
tu ley en medio de mi corazón.
Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.

He anunciado tu justicia
en la gran asamblea;
no he cerrado mis labios,
tú lo sabes, Señor.
Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.

No callé tu justicia,
antes bien, proclamé tu lealtad y tu auxilio.
Tu amor y tu lealtad no los he ocultado
a la gran asamblea.
Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.


Segunda Lectura de Hoy Miércoles 25 de Marzo.

Carta a los Hebreos 10, 4-10.

Hermanos: Es imposible que la sangre de toros y machos cabríos pueda borrar los pecados. Por eso, al entrar al mundo, Cristo dijo conforme al salmo: No quisiste víctimas ni ofrendas; en cambio me has dado un cuerpo. No te agradaron los holocaustos ni los sacrificios por el pecado; entonces dije –porque a mí se refiere la Escritura–: “Aquí estoy, Dios mío; vengo para cumplir tu voluntad”.

Comienza por decir: No quisiste víctimas ni ofrendas, no te agradaron los holocaustos ni los sacrificios por el pecado –siendo así que es lo que pedía la ley–; y luego añade: Aquí estoy, Dios mío; vengo para cumplir tu voluntad.

Con esto, Cristo suprime los antiguos sacrificios, para establecer el nuevo. Y en virtud de esta voluntad, todos quedamos santificados por la ofrenda del cuerpo de Jesucristo, hecha de una vez por todas.


Aclamación antes del Evangelio

Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Aquel que es la Palabra se hizo hombre y habitó entre nosotros
y hemos visto su gloria.
Honor y gloria a ti, Señor Jesús.


Evangelio de Hoy Miércoles 25 de Marzo de 2026.

Evangelio según San Lucas 1, 26-38.

En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un varón de la estirpe de David, llamado José. La virgen se llamaba María.

Entró el ángel a donde ella estaba y le dijo: “Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo”. Al oír estas palabras, ella se preocupó mucho y se preguntaba qué querría decir semejante saludo.

El ángel le dijo: “No temas, María, porque has hallado gracia ante Dios. Vas a concebir y a dar a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús. Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo; el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, y él reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reinado no tendrá fin”.

María le dijo entonces al ángel: “¿Cómo podrá ser esto, puesto que yo permanezco virgen?” El ángel le contestó: “El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso, el Santo, que va a nacer de ti, será llamado Hijo de Dios. Ahí tienes a tu parienta Isabel, que a pesar de su vejez, ha concebido un hijo y ya va en el sexto mes la que llamaban estéril, porque no hay nada imposible para Dios”. María contestó: “Yo soy la esclava del Señor; cúmplase en mí lo que me has dicho”. Y el ángel se retiró de su presencia.


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Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.

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