Evangelio De Hoy 1 de Agosto


Difundiendo La Palabra es un lugar creado para orar y meditar la Palabra de Dios. Hoy, Memoria de San Alfonso María de Ligorio encontrará el Evangelio según San Mateo 14, 1-12 acompañado de una reflexión pastoral que lo ayudará a comprenderlo y a vivirlo con fidelidad. También incluimos las lecturas del día y el Salmo Responsorial.


Homilía y reflexión del Evangelio de hoy 1 de Agosto.

La conciencia que no encuentra paz

El Evangelio muestra a Herodes inquieto al oír hablar de Jesús. Su fama llega hasta él y, en lugar de abrirse a la verdad, aparece el miedo. Cree que Jesús puede ser Juan el Bautista vuelto de entre los muertos. Esa reacción revela algo profundo: Herodes no está en paz. Aunque tiene poder, autoridad y apariencia de control, su conciencia sigue herida.

Juan había sido una voz incómoda para él. Le había señalado una verdad que no quería escuchar. Herodes pudo encarcelarlo, silenciarlo y finalmente permitir su muerte, pero no pudo apagar la voz de la conciencia. El pecado puede intentar esconderse, justificarse o cubrirse con poder, pero tarde o temprano vuelve a tocar el corazón.

También nosotros podemos evitar ciertas verdades. Podemos distraernos, justificar actitudes, culpar a otros, decir que no es tan grave. Pero cuando Dios habla al corazón, no lo hace para destruirnos, sino para llamarnos a una vida más libre.

La verdad que incomoda pero salva

Juan el Bautista no buscaba agradar a Herodes. Tampoco hablaba por resentimiento. Decía la verdad, aun sabiendo que podía costarle caro. Su fidelidad muestra que el amor verdadero no siempre consiste en decir lo que el otro quiere escuchar. A veces amar es advertir, corregir, iluminar, aunque eso incomode.

Esta enseñanza es muy necesaria. Vivimos muchas veces tentados a callar por miedo, a acomodarnos para no tener problemas, a evitar toda corrección para conservar una paz aparente. Pero una paz sostenida sobre la mentira termina enfermando el alma.

La verdad cristiana no debe decirse con soberbia ni dureza, sino con caridad. Pero tampoco puede desaparecer por comodidad. Juan nos recuerda que hay palabras que deben ser pronunciadas, incluso cuando no sean populares. Y también nos invita a recibir con humildad las correcciones que Dios permite en nuestra vida.

Cuando el orgullo encadena las decisiones

Herodes se entristece ante el pedido de la muerte de Juan, pero termina cediendo. No actúa según la verdad que intuye, sino según la presión de los invitados, la promesa hecha imprudentemente y el miedo a quedar mal. Es una escena dolorosa: un hombre con poder exterior, pero esclavo por dentro.

Cuántas decisiones equivocadas nacen así. No porque no sepamos qué está bien, sino porque nos pesa demasiado la mirada de los demás. Por no quedar mal, por orgullo, por imagen, por miedo al juicio ajeno, terminamos haciendo o permitiendo cosas que después nos roban la paz.

El Evangelio nos llama a una libertad más profunda. La verdadera fuerza no está en imponer la propia voluntad, sino en obedecer al bien aunque cueste. A veces hace falta reconocer un error, deshacer una promesa mal hecha, pedir perdón, detener una injusticia, aunque eso hiera nuestro orgullo. Más vale quedar pequeños ante los hombres que traicionar la conciencia ante Dios.

Ser fieles en medio de un mundo que presiona

La muerte de Juan parece, a primera vista, una derrota. Sin embargo, su fidelidad permanece como testimonio. Él no tuvo una vida cómoda, pero sí una vida verdadera. No se acomodó al poder, no negoció la misión recibida, no eligió salvarse a sí mismo al precio de callar la verdad.

En la memoria de San Alfonso María de Ligorio, esta Palabra nos recuerda también la importancia de formar una conciencia recta, iluminada por Dios y sostenida por la misericordia. San Alfonso enseñó a mirar el pecado con seriedad, pero también a confiar profundamente en la gracia que perdona y levanta.

Hoy podemos pedir al Señor un corazón sincero. Que no silenciemos su voz cuando nos corrige. Que no decidamos por presión, orgullo o miedo. Que sepamos hablar con caridad cuando haya que decir la verdad, y escuchar con humildad cuando esa verdad nos toque a nosotros.

Pidamos la gracia de una conciencia despierta y libre, capaz de elegir a Dios aun cuando sea difícil. Porque solo la verdad vivida con amor puede devolvernos una paz que el poder, la apariencia y la aprobación de los demás nunca podrán darnos.


Un momento de oración para aquietar el corazón.

Después de meditar el Evangelio, te invitamos a hacer una pausa y presentarte ante Dios con un corazón sencillo y confiado.


Lecturas Bíblicas del día de Hoy


Primera Lectura de Hoy Sábado 1 de Agosto.

Libro de Jeremías 26, 11-16. 24.

En aquellos días, los sacerdotes y los profetas dijeron a los jefes y al pueblo: “Ese hombre, Jeremías, merece la muerte, porque ha profetizado contra esta ciudad, como ustedes mismos lo han oído”.

Pero Jeremías les dijo a los jefes y al pueblo: “El Señor me ha enviado a profetizar todo lo que han oído contra este templo y esta ciudad. Pues bien, corrijan su conducta y sus obras, escuchen la voz del Señor, su Dios, y el Señor se retractará de la amenaza que ha pronunciado contra ustedes. Por mi parte, yo estoy en manos de ustedes: hagan de mí lo que les parezca justo y conveniente. Pero sépanlo bien: si me matan, ustedes, la ciudad y sus habitantes serán responsables de la muerte de un inocente, porque es cierto que el Señor me ha enviado a ustedes para anunciarles todas estas cosas”.

Los jefes y todo el pueblo dijeron a los sacerdotes y a los profetas: “Este hombre no merece sentencia de muerte, porque nos ha hablado en nombre del Señor, nuestro Dios”.

Entonces Ajicam, hijo de Safán, defendió a Jeremías, para que no fuera entregado en manos del pueblo y lo mataran.


Salmo Responsorial de Hoy Salmo 68, 15-16. 30-31. 33-34.

Sácame de este cieno,
no vaya a ser que no me hunda;
ponme a salvo, Señor, de los que me odian
y de estas aguas tan profundas.
Por tu gran misericordia, escúchame, Señor.

No dejes que me arrastre la corriente
y que me trague el remolino;
no dejes que se cierre sobre mí
la boca del abismo.
Por tu gran misericordia, escúchame, Señor.

Mírame enfermo y afligido;
defiéndeme y ayúdame, Dios mío.
En mi cantar exaltaré tu nombre,
Proclamaré tu gloria, agradecido.
Por tu gran misericordia, escúchame, Señor.

Se alegrarán al verlo los que sufren;
quienes buscan a Dios tendrán más ánimo,
porque el Señor jamás desoye al pobre,
no olvida al que se encuentra encadenado.
Por tu gran misericordia, escúchame, Señor.


Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Dichosos los perseguidos por causa de la justicia,
porque de ellos es el Reino de los cielos, dice el Señor.
Aleluya.


Evangelio de Hoy Sábado 1 de Agosto de 2026.

Evangelio según San Mateo 14, 1-12.

En aquel tiempo, el rey Herodes oyó lo que contaban de Jesús y les dijo a sus cortesanos: “Es Juan el Bautista, que ha resucitado de entre los muertos y por eso actúan en él fuerzas milagrosas”.

Herodes había apresado a Juan y lo había encadenado en la cárcel por causa de Herodías, la mujer de su hermano Filipo, pues Juan le decía a Herodes que no le estaba permitido tenerla por mujer. Y aunque quería quitarle la vida, le tenía miedo a la gente, porque creían que Juan era un profeta.

Pero llegó el cumpleaños de Herodes, y la hija de Herodías bailó delante de todos y le gustó tanto a Herodes, que juró darle lo que le pidiera. Ella, aconsejada por su madre, le dijo: “Dame, sobre esta bandeja, la cabeza de Juan el Bautista”.

El rey se entristeció, pero a causa de su juramento y por no quedar mal con los invitados, ordenó que se la dieran; y entonces mandó degollar a Juan en la cárcel. Trajeron, pues, la cabeza en una bandeja, se la entregaron a la joven y ella se la llevó a su madre.

Después vinieron los discípulos de Juan, recogieron el cuerpo, lo sepultaron, y luego fueron a avisarle a Jesús.


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Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.

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