Miércoles de la XI semana del Tiempo ordinario.
Difundiendo La Palabra es un lugar creado para orar y meditar la Palabra de Dios. Hoy, Miércoles de la XI semana del Tiempo ordinario, encontrará el Evangelio según San Mateo 6, 1-6. 16-18 acompañado de una reflexión pastoral que lo ayudará a comprenderlo y a vivirlo con fidelidad. También incluimos las lecturas del día y el Salmo Responsorial.
Homilía y reflexión del Evangelio de hoy 17 de Junio de 2026.
Cuando el bien deja de ser espectáculo
Jesús pone hoy el dedo en una zona delicada del corazón: la necesidad de ser vistos. Habla de dar limosna, de orar y de ayunar, pero no se detiene solo en las prácticas. Va más hondo. Pregunta por la intención. ¿Para quién hacemos el bien? ¿Para Dios, para el hermano, o para alimentar nuestra propia imagen?
La advertencia es muy actual. También hoy se puede convertir el bien en vidriera. Mostrar lo que se da, exagerar lo que se hace, buscar reconocimiento por cada gesto generoso. Y, aunque las obras sean buenas por fuera, algo se desordena si el centro termina siendo el aplauso.
Jesús no desprecia las buenas obras. Al contrario, quiere purificarlas. Quiere que nazcan de un corazón libre, no de la necesidad de ser admirado. Porque cuando el bien se hace para ser visto, pierde profundidad. En cambio, cuando nace del amor sincero, aunque nadie lo note, llega al corazón de Dios.
El Padre ve en lo secreto
Tres veces aparece una idea muy hermosa: el Padre ve en lo secreto. Esa frase puede consolar mucho. Hay gestos que nadie reconoce, esfuerzos que nadie agradece, sacrificios que pasan inadvertidos. Hay madres, padres, abuelos, trabajadores, servidores silenciosos, personas que sostienen a otros sin hacer ruido. Dios ve todo eso.
Esta verdad libera de la ansiedad de tener que demostrar. No necesitamos convertir cada acto bueno en prueba pública de nuestra bondad. Dios conoce la intención, conoce el cansancio, conoce también aquello que hacemos con amor aunque el mundo no lo valore.
Pero esta palabra también nos purifica. Porque si el Padre ve en lo secreto, ve tanto la generosidad escondida como las intenciones mezcladas. Ve cuando damos por amor y cuando damos por vanidad. Ve cuando oramos con sinceridad y cuando solo cuidamos la apariencia. Esa mirada de Dios no busca humillarnos, sino sanarnos. Nos invita a vivir con más verdad.
Orar sin máscaras
Jesús habla también de la oración. No quiere una oración actuada, hecha para impresionar. Quiere un encuentro real. Por eso invita a entrar en lo secreto, a cerrar la puerta, a hablar con el Padre desde el corazón.
No se trata solo de un lugar físico. También hay que cerrar algunas puertas interiores: la puerta del ruido, de la comparación, de la preocupación por quedar bien, de la distracción constante. Orar es presentarse ante Dios sin personajes, sin discursos armados, sin necesidad de aparentar fortaleza.
Cuánto bien nos hace una oración así. Una oración donde podemos decir: “Señor, estoy cansado”, “me cuesta perdonar”, “tengo miedo”, “necesito volver a empezar”. Dios no necesita una versión mejorada de nosotros. Quiere nuestro corazón real. Y cuando oramos desde la verdad, aunque sea con pocas palabras, algo empieza a ordenarse por dentro.
Ayunar para recuperar libertad
El ayuno que Jesús propone tampoco es apariencia. No tiene sentido privarse de algo para que otros lo noten. El ayuno verdadero busca liberar el corazón. Nos ayuda a descubrir qué cosas nos dominan, qué deseos nos tienen atrapados, qué dependencias nos quitan paz.
Ayunar puede ser renunciar a un alimento, pero también a una palabra hiriente, a una queja repetida, a una pantalla que nos roba interioridad, a un gasto innecesario, a una actitud orgullosa. El ayuno cristiano no es desprecio de la vida; es entrenamiento para amar con más libertad.
Este Evangelio nos deja una llamada sencilla y profunda: hacer el bien, orar y renunciar, pero desde la verdad. No para parecer mejores, sino para dejarnos transformar por Dios.
Hoy puede ser un buen día para elegir un gesto escondido: una ayuda silenciosa, una oración sincera, una renuncia pequeña que nadie vea. Lo secreto, cuando nace del amor, no queda perdido. Dios lo ve, lo recibe y lo convierte en vida.
Un momento de oración para aquietar el corazón.
Después de meditar el Evangelio, te invitamos a hacer una pausa y presentarte ante Dios con un corazón sencillo y confiado.
Lecturas Bíblicas del día de Hoy
Primera Lectura de Hoy Miércoles 17 de Junio.
Segundo Libro de los Reyes 2, 1. 6-14.
Esto fue lo que sucedió cuando el Señor iba a arrebatar a Elías en un remolino hacia el cielo. Ese día Elías y Eliseo habían salido de Guilgal. Al llegar a Jericó, Elías le dijo a Eliseo: “Quédate aquí, porque el Señor me envía al Jordán”. Respondió Eliseo: “Por Dios y por tu vida que no te dejaré ir solo”. Y se fueron los dos juntos.
Los acompañaban cincuenta hombres de la comunidad de los profetas, los cuales, al llegar Elías y Eliseo a la orilla del Jordán, se detuvieron a cierta distancia de ellos. Elías tomó su manto, lo enrolló y con él golpeó las aguas; éstas se separaron a un lado y a otro, y ambos pasaron el río sin mojarse.
Después de cruzar, Elías le dijo a Eliseo: “Pídeme lo que quieras que haga por ti, antes de que sea arrebatado de tu lado”. Respondió Eliseo: “Que sea el heredero principal de tu espíritu”. Le dijo Elías: “Es difícil lo que pides; pero si alcanzas a verme, cuando sea arrebatado de tu lado, lo obtendrás; si no, no lo obtendrás”.
Siguieron caminando y conversando, cuando un carro de fuego, con caballos de fuego, se interpuso entre ellos, y Elías subió al cielo en un remolino. Eliseo lo veía alejarse y le gritaba: “¡Padre mío, padre mío, carro y auriga de Israel!”
Y ya no lo volvió a ver. Entonces se rasgó las vestiduras, recogió el manto que se le había caído a Elías, regresó y se detuvo en la orilla del Jordán. Tomó el manto de Elías y golpeó con él las aguas, y no se separaron. Entonces dijo: “¿Dónde está el Señor, el Dios de Elías?” Volvió a golpear las aguas y entonces se separaron a un lado y a otro, y pasó Eliseo.
Salmo Responsorial de Hoy – Salmo 30, 20. 21.22. 23. 24.
¡Qué grande es la bondad que has reservado,
Señor, para tus fieles!
Con quien se acoge a ti,
Señor, ¡que bueno eres!
Amemos al Señor todos sus fieles.
Tu presencia lo ampara
de todas las intrigas de los hombres,
y lo pone a resguardo
de las burlas y las murmuraciones.
Amemos al Señor todos sus fieles.
Que amen al Señor todos sus fieles,
Pues protege a los leales
y a los soberbios da lo que merecen.
Amemos al Señor todos sus fieles.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
El que me ama cumplirá mi palabra y mi Padre lo amará
y haremos en él nuestra morada, dice el Señor.
Aleluya.
Evangelio de Hoy Miércoles de 17 de Junio de 2026.
Evangelio según San Mateo 6, 1-6. 16-18.
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Tengan cuidado de no practicar sus obras de piedad delante de los hombres para que los vean. De lo contrario, no tendrán recompensa con su Padre celestial.
Por lo tanto, cuando des limosna, no lo anuncies con trompeta, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, para que los alaben los hombres. Yo les aseguro que ya recibieron su recompensa. Tú, en cambio, cuando des limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace la derecha, para que tu limosna quede en secreto; y tu Padre, que ve lo secreto, te recompensará.
Cuando ustedes hagan oración, no sean como los hipócritas, a quienes les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vea la gente. Yo les aseguro que ya recibieron su recompensa. Tú, en cambio, cuando vayas a orar, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora ante tu Padre, que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve lo secreto, te recompensará.
Cuando ustedes ayunen, no pongan cara triste, como esos hipócritas que descuidan la apariencia de su rostro, para que la gente note que están ayunando. Yo les aseguro que ya recibieron su recompensa. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que no sepa la gente que estás ayunando, sino tu Padre, que está en lo secreto; y tu Padre, que ve lo secreto, te recompensará’’.
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Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.
