Evangelio De Hoy 20 de Junio


Difundiendo La Palabra es un lugar creado para orar y meditar la Palabra de Dios. Hoy, Sábado de la XI semana del Tiempo ordinario encontrará el Evangelio según San Mateo 6, 24-34 acompañado de una reflexión pastoral que lo ayudará a comprenderlo y a vivirlo con fidelidad. También incluimos las lecturas del día y el Salmo Responsorial.


Homilía y reflexión del Evangelio de hoy 20 de Junio.

No se puede servir a dos señores

Jesús habla con una claridad que no deja demasiado espacio para excusas: no se puede servir a Dios y al dinero. No dice simplemente que el dinero sea malo, ni que los bienes materiales no tengan importancia. Lo que señala es el peligro de convertirlos en señor, en centro, en medida de la vida.

El dinero puede ser una herramienta necesaria, pero cuando ocupa el lugar principal empieza a mandar sobre el corazón. Decide nuestra paz, nuestras decisiones, nuestros miedos, nuestras prioridades. Poco a poco, uno puede terminar viviendo no para amar, sino para asegurar, acumular, controlar.

Esta palabra nos invita a revisar con sinceridad qué nos gobierna. Porque no siempre decimos con la boca a quién servimos, pero lo mostramos con el tiempo que damos, las preocupaciones que alimentamos y las decisiones que tomamos.

La preocupación que ahoga la confianza

Jesús insiste varias veces en no vivir angustiados por el alimento, la bebida o el vestido. No está despreciando las necesidades reales. Él sabe que la vida concreta exige trabajo, responsabilidad y previsión. Lo que cuestiona es la ansiedad que se adueña del corazón y nos hace vivir como si todo dependiera únicamente de nosotros.

Hay preocupaciones legítimas que, si no las entregamos a Dios, pueden convertirse en una carga insoportable. El futuro, la economía, la salud, la familia, el trabajo: todo eso puede ocupar tanto espacio interior que ya no queda lugar para la confianza.

Jesús no invita a la irresponsabilidad, sino a una libertad más profunda. Trabajar, cuidar, prever, sí; pero sin dejar que la preocupación se transforme en dueña del alma. La fe no elimina las responsabilidades, pero nos ayuda a llevarlas de otra manera.

Mirar los lirios y las aves para recordar al Padre

Jesús nos pide mirar las aves del cielo y los lirios del campo. Son imágenes sencillas, casi silenciosas, pero llenas de enseñanza. La creación se convierte en una escuela de confianza. Si Dios cuida lo pequeño, si sostiene lo que parece frágil, ¿cómo no va a cuidar también a sus hijos?

Esta mirada no pretende negar los problemas. Pretende recordarnos algo que olvidamos con facilidad: tenemos un Padre. No somos huérfanos frente a la vida. No estamos abandonados a la suerte ni condenados a cargarlo todo solos.

A veces necesitamos volver a esa certeza básica. Dios ve, sabe y cuida. Tal vez no siempre de la manera que imaginamos, ni en los tiempos que queremos, pero su amor no se desentiende de nuestra historia.

Buscar primero el Reino

El centro del Evangelio está en esta invitación: buscar primero el Reino de Dios y su justicia. Jesús no dice que lo demás no importe. Dice que debe ocupar su lugar. Cuando Dios está primero, lo demás se ordena. Cuando Dios queda desplazado, incluso las cosas buenas pueden volverse peso, ansiedad o idolatría.

Buscar el Reino significa elegir cada día lo que nos acerca al amor, a la verdad, a la justicia, a la misericordia. Significa no vender la conciencia por conveniencia, no sacrificar la familia por ambición, no perder la paz por querer controlarlo todo.

Tal vez hoy la llamada sea sencilla: soltar un poco la ansiedad y recuperar el centro. Hacer lo que nos toca, pero sin olvidar que la vida está en manos de Dios. Pedir el pan, trabajar por él, compartirlo cuando se pueda, y confiar.

Que este día nos encuentre menos esclavos del miedo y más disponibles para Dios. Porque cuando el Padre ocupa el primer lugar, el corazón respira de otra manera.


Un momento de oración para aquietar el corazón.

Después de meditar el Evangelio, te invitamos a hacer una pausa y presentarte ante Dios con un corazón sencillo y confiado.


Lecturas Bíblicas del día de Hoy


Primera Lectura de Hoy Sábado 20 de Junio.

Segundo Libro de Crónicas 24, 17-25.

Después de la muerte del sacerdote Yehoyadá, vinieron los jefes de Judá a postrarse ante el rey; a éste, sobornado por sus regalos, le pareció bien lo que le propusieron. Entonces abandonaron el templo del Señor, Dios de sus padres, y dieron culto a los bosques sagrados y a los ídolos. Este pecado provocó la ira de Dios sobre Judá y Jerusalén. El Señor les envió profetas para que se arrepintieran, pero no hicieron caso a sus amonestaciones.

Entonces el espíritu de Dios inspiró a Zacarías, hijo del sacerdote Yehoyadá, para que se presentara ante el pueblo y le dijera: “Esto dice el Señor Dios: ‘¿Por qué quebrantan los preceptos de Dios? Van al fracaso. Han abandonado al Señor y él los abandonará a ustedes’ ”.

Pero el pueblo conspiró contra él y, por orden del rey, lo apedrearon en el atrio del templo. El rey Joás no tuvo en cuenta el bien que le había hecho Yehoyadá y mató a su hijo, Zacarías, quien exclamó al morir: “Que el Señor te juzgue y te pida cuentas”.

Al cabo de un año, el ejército sirio se dirigió contra Joás y penetró en Judá y en Jerusalén; mataron a todos los jefes del pueblo y enviaron todo el botín al rey de Damasco. Aunque no era muy numeroso el ejército sirio, el Señor le dio la victoria sobre el enorme ejército de los judíos, porque el pueblo había abandonado al Señor, Dios de sus padres. Así fue como se hizo justicia contra Joás.

Al retirarse los sirios, lo dejaron gravemente herido y entonces sus cortesanos conspiraron contra él para vengar al hijo del sacerdote Yehoyadá, y lo asesinaron en su cama. Lo enterraron en la ciudad de David, pero no le dieron sepultura en las tumbas de los reyes.


Salmo Responsorial de Hoy Salmo 88, 4-5. 29-30. 31-32. 33-34.

“Un juramento hice a David, mi servidor, dice el Señor,
una alianza pacté con mi elegido:
‘Consolidaré tu dinastía para siempre
y afianzaré tu trono eternamente’.
Proclamaré sin cesar la misericordia del Señor.

Yo jamás le retiraré mi amor
ni violaré el juramento que le hice.
Nunca se extinguirá su descendencia
y su trono durará igual que el cielo.
Proclamaré sin cesar la misericordia del Señor.

Pero, si sus hijos abandonan mi ley
y no cumplen mis mandatos,
si violan mis preceptos
y no guardan mi alianza,
castigaré con la vara sus pecados
y con el látigo sus culpas,
pero no les retiraré mi favor.
Proclamaré sin cesar la misericordia del Señor.

No desmentiré mi fidelidad,
no violaré mi alianza
ni cambiaré mis promesas”.
Proclamaré sin cesar la misericordia del Señor.


Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Jesucristo, siendo rico, se hizo pobre,
para enriquecernos con su pobreza.
Aleluya.


Evangelio de Hoy Sábado 20 de Junio de 2026.

Evangelio según San Mateo 6, 24-34.

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Nadie puede servir a dos amos, porque odiará a uno y amará al otro, o bien obedecerá al primero y no hará caso al segundo. En resumen, no pueden ustedes servir a Dios y al dinero.

Por eso les digo que no se preocupen por su vida, pensando qué comerán o con qué se vestirán. ¿Acaso no vale más la vida que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? Miren las aves del cielo, que ni siembran, ni cosechan, ni guardan en graneros y, sin embargo, el Padre celestial las alimenta. ¿Acaso no valen ustedes más que ellas? ¿Quién de ustedes, a fuerza de preocuparse, puede prolongar su vida siquiera un momento?

¿Y por qué se preocupan del vestido? Miren cómo crecen los lirios del campo, que no trabajan ni hilan. Pues bien, yo les aseguro que ni Salomón, en todo el esplendor de su gloria, se vestía como uno de ellos. Y si Dios viste así a la hierba del campo, que hoy florece y mañana es echada al horno, ¿no hará mucho más por ustedes, hombres de poca fe?

No se inquieten, pues, pensando: ¿Qué comeremos o qué beberemos o con qué nos vestiremos? Los que no conocen a Dios se desviven por todas estas cosas; pero el Padre celestial ya sabe que ustedes tienen necesidad de ellas. Por consiguiente, busquen primero el Reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas se les darán por añadidura. No se preocupen por el día de mañana, porque el día de mañana traerá ya sus propias preocupaciones. A cada día le bastan sus propios problemas”.


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Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.

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