Evangelio De Hoy 21 de Junio


Difundiendo La Palabra es un lugar creado para orar y meditar la Palabra de Dios. Hoy, XII Domingo Ordinario encontrará el Evangelio según San Mateo 10, 26-33 acompañado de una reflexión pastoral que lo ayudará a comprenderlo y a vivirlo con fidelidad. También incluimos las lecturas del día y el Salmo Responsorial.


Homilía y reflexión del Evangelio de hoy 21 de Junio.

No tengan miedo: una palabra para corazones expuestos

Jesús repite hoy una invitación que atraviesa todo el Evangelio: no tengan miedo. No lo dice porque la vida sea fácil, ni porque el discípulo esté protegido de toda dificultad. Lo dice precisamente porque sabe que habrá momentos de presión, incomprensión y prueba. Seguirlo de verdad puede poner al descubierto nuestra fe, nuestras convicciones y nuestra manera de vivir.

El miedo tiene muchas formas. Miedo a ser rechazados, a quedar solos, a perder aprobación, a decir una verdad incómoda, a vivir la fe con coherencia cuando el ambiente va en otra dirección. A veces ese miedo nos calla. Nos hace disimular lo que creemos, suavizar lo que pensamos, acomodarnos para no incomodar.

Jesús no nos pide imprudencia ni dureza. Nos pide libertad interior. Que el temor no sea el dueño de nuestras decisiones. Que no dejemos de hacer el bien solo porque otros no lo entienden.

La verdad no queda enterrada para siempre

Jesús afirma que nada hay oculto que no llegue a descubrirse. Esta frase puede sonar fuerte, pero también es profundamente liberadora. El bien escondido, la fidelidad silenciosa, la verdad vivida sin aplausos, todo eso está en la mirada de Dios. Nada se pierde.

También lo que está desordenado necesita salir a la luz. No para humillarnos, sino para ser sanado. Muchas veces preferimos esconder heridas, incoherencias, temores o pecados. Pero lo que queda en la oscuridad suele crecer en silencio. Lo que se pone ante Dios, en cambio, puede empezar a transformarse.

El discípulo está llamado a vivir en la luz. Con humildad, sin máscaras, sin doble vida. No hace falta parecer perfectos. Hace falta caminar en la verdad, dejando que Dios ordene lo que todavía está mezclado en el corazón.

Dios cuida incluso lo pequeño

Jesús usa una imagen sencilla y conmovedora: los pajaritos, aparentemente sin valor para muchos, no caen fuera de la mirada del Padre. Y luego añade que hasta los cabellos de nuestra cabeza están contados. No es una frase decorativa. Es una declaración de cuidado.

Dios no nos mira de lejos ni de manera general. Nos conoce en detalle. Ve nuestras luchas pequeñas, nuestras preocupaciones escondidas, los cansancios que nadie nota, los esfuerzos que no reciben reconocimiento. Para Él no somos una multitud anónima. Somos hijos.

Esta certeza cambia la manera de enfrentar el miedo. Si Dios cuida lo pequeño, también cuida nuestra vida. No siempre evitará la dificultad, pero nunca nos dejará fuera de su amor. La confianza cristiana nace de saberse sostenido aun cuando no todo salga como uno espera.

Confesar a Cristo con la vida

Jesús habla de reconocerlo delante de los demás. No se trata solo de pronunciar su nombre, sino de vivir de tal manera que nuestra fe no quede escondida. Confesar a Cristo es elegir la verdad cuando conviene mentir, la misericordia cuando sería más fácil juzgar, la fidelidad cuando otros se burlan, la esperanza cuando el ambiente se llena de desaliento.

Cada día ofrece oportunidades sencillas para esto. Una palabra serena, una decisión honesta, una actitud compasiva, una oración ofrecida sin vergüenza, un gesto de perdón. Allí se reconoce a Cristo.

Este domingo nos deja una llamada clara: no vivir la fe escondidos por miedo. Tal vez el paso de hoy sea pequeño, pero real. Decir la verdad con caridad. No avergonzarnos de creer. Confiar más en la mirada de Dios que en la aprobación de los demás.

Pidamos la gracia de un corazón valiente y humilde. Que el miedo no nos cierre la boca cuando debemos dar testimonio, ni nos cierre el alma cuando Dios nos llama a confiar. Porque quien se sabe cuidado por el Padre puede caminar con una libertad nueva.


Un momento de oración para aquietar el corazón.

Después de meditar el Evangelio, te invitamos a hacer una pausa y presentarte ante Dios con un corazón sencillo y confiado.


Lecturas Bíblicas del día de Hoy


Primera Lectura de Hoy Domingo 21 de Junio.

Libro de Jeremías 20, 10-13.

En aquel tiempo, dijo Jeremías:
“Yo oía el cuchicheo de la gente que decía:
‘Denunciemos a Jeremías,
denunciemos al profeta del terror’.
Todos los que eran mis amigos espiaban mis pasos,
esperaban que tropezara y me cayera, diciendo:
‘Si se tropieza y se cae, lo venceremos
y podremos vengarnos de él’.

Pero el Señor, guerrero poderoso, está a mi lado;
por eso mis perseguidores caerán por tierra
y no podrán conmigo;
quedarán avergonzados de su fracaso
y su ignominia será eterna e inolvidable.

Señor de los ejércitos, que pones a prueba al justo
y conoces lo más profundo de los corazones,
haz que yo vea tu venganza contra ellos,
porque a ti he encomendado mi causa.

Canten y alaben al Señor,
porque él ha salvado la vida de su pobre
de la mano de los malvados”.


Salmo Responsorial de Hoy Salmo 68, 8-10. 14 y 17. 33-35.

Por ti he sufrido oprobios
y la vergüenza cubre mi semblante.
Extraño soy y advenedizo,
aun para aquellos de mi propia sangre;
pues me devora el celo de tu casa,
el odio del que te odia, en mí recae.
Escúchame, Señor, porque eres bueno.

A ti, Señor, elevo mi plegaria,
ven en mi ayuda pronto;
escúchame conforme a tu clemencia,
Dios fiel en el socorro.
Escúchame, Señor, pues eres bueno
y en tu ternura vuelve a mí tus ojos.
Escúchame, Señor, porque eres bueno.

Se alegrarán, al verlo, los que sufren;
quienes buscan a Dios tendrán más ánimo,
porque el Señor jamás desoye al pobre
ni olvida al que se encuentra encadenado.
Que lo alaben por esto cielo y tierra,
el mar y cuanto en él habita.
Escúchame, Señor, porque eres bueno.


Segunda Lectura de Hoy Domingo 21 de Junio.

Carta de San Pablo a los Romanos 5, 12-15.

Hermanos: Por un solo hombre entró el pecado en el mundo y por el pecado entró la muerte, así la muerte paso a todos los hombres, porque todos pecaron.

Antes de la ley de Moisés ya existía el pecado en el mundo y, si bien es cierto que el pecado no se castiga cuando no hay ley, sin embargo, la muerte reinó desde Adán hasta Moisés aun sobre aquéllos que no pecaron como pecó Adán, cuando desobedeció un mandato directo de Dios. Por lo demás, Adán era figura de Cristo, el que había de venir.

Ahora bien, el don de Dios supera con mucho al delito. Pues si por el pecado de uno solo hombre todos fueron castigados con la muerte, por el don de un solo hombre, Jesucristo, se ha desbordado sobre todos la abundancia de la vida y la gracia de Dios.


Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
El Espíritu de verdad dará testimonio de mí, dice el Señor,
y también ustedes serán mis testigos.
Aleluya.


Evangelio de Hoy Domingo 21 de Junio de 2026.

Evangelio según San Mateo 10, 26-33.

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus apóstoles: “No teman a los hombres. No hay nada oculto que no llegue a descubrirse; no hay nada secreto que no llegue a saberse. Lo que les digo de noche, repítanlo en pleno día, y lo que les digo al oído, pregónenlo desde las azoteas.

No tengan miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. Teman, más bien, a quien puede arrojar al lugar de castigo el alma y el cuerpo.

¿No es verdad que se venden dos pajarillos por una moneda? Sin embargo, ni uno solo de ellos cae por tierra si no lo permite el Padre. En cuanto a ustedes, hasta los cabellos de su cabeza están contados. Por lo tanto, no tengan miedo, porque ustedes valen mucho más que todos los pájaros del mundo.

A quien me reconozca delante de los hombres, yo también lo reconoceré ante mi Padre, que está en los cielos; pero al que me niegue delante de los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre, que está en los cielos”.


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Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.

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