Evangelio De Hoy 27 de Abril


Difundiendo La Palabra es un lugar creado para orar y meditar la Palabra de Dios. Hoy, Lunes de la IV semana de Pascua encontrará el Evangelio según San Juan 10, 11-18 acompañado de una reflexión pastoral que lo ayudará a comprenderlo y vivirlo con fidelidad. También incluimos las lecturas del día y el Salmo Responsorial.


Homilía y reflexión del Evangelio de hoy 27 de Abril.

Un amor que se entrega por completo

El Evangelio de hoy nos presenta a Jesús como el buen pastor, aquel que no solo guía, sino que da la vida por sus ovejas. No se trata de un cuidado superficial, sino de un amor comprometido, que llega hasta el extremo.

Esta imagen nos muestra el corazón de Dios: un amor que no abandona, que no se desentiende cuando las cosas se vuelven difíciles. A diferencia de quien cuida solo por interés, Jesús permanece, se involucra, se entrega.

En nuestra vida, esta verdad nos da una gran seguridad. No estamos solos ni librados a nuestra suerte. Hay un amor que nos sostiene incluso en los momentos más complejos.

La diferencia entre cuidar y desentenderse

Jesús marca una diferencia clara entre quien es verdadero pastor y quien actúa solo por conveniencia. El que no ama de verdad, ante el peligro, se aleja. En cambio, quien ama permanece.

Este mensaje nos invita a mirar nuestra propia vida. ¿Cómo actuamos en nuestras relaciones? ¿Nos comprometemos de verdad o solo mientras todo es fácil?

En lo cotidiano, el amor se prueba en lo concreto: en la paciencia, en la fidelidad, en la capacidad de estar cuando el otro lo necesita. El Evangelio nos llama a crecer en ese amor que no se retira ante la dificultad.

Una relación personal y cercana

Jesús habla de conocer y ser conocido. No se trata de una relación distante, sino de un vínculo cercano, donde hay confianza y reconocimiento mutuo.

También nosotros estamos llamados a vivir esa cercanía con Dios. No como algo lejano o abstracto, sino como una relación viva. Dios nos conoce, sabe lo que vivimos, lo que sentimos, lo que necesitamos.

En la vida diaria, esto nos invita a abrir el corazón, a hablar con sinceridad, a dejarnos conocer. La fe no es solo cumplir, sino relacionarse.

Una invitación a confiar y responder

El mensaje central de este Evangelio es una invitación a confiar en ese amor que se entrega y a responder con una vida coherente. Jesús no solo cuida, también llama a seguirlo, a vivir desde ese mismo amor.

En este lunes de la cuarta semana de Pascua, podemos preguntarnos con sinceridad: ¿confío en el cuidado de Dios? ¿Cómo estoy viviendo el amor en mi vida?

La Pascua es un tiempo para renovar la confianza y para aprender a amar de una manera más profunda.

Al cerrar esta reflexión, podemos hacer un momento de silencio interior y poner en manos del Señor nuestras preocupaciones y relaciones. Pedirle la gracia de confiar en su cuidado y de crecer en un amor más fiel y generoso.

Que este tiempo pascual nos ayude a vivir con la certeza de que somos amados, acompañados y guiados por un Dios que nunca abandona y que siempre conduce hacia la vida.


Un momento de oración para aquietar el corazón.

Después de meditar el Evangelio, te invitamos a hacer una pausa y presentarte ante Dios con un corazón sencillo y confiado.


Lecturas Bíblicas del día de Hoy


Primera Lectura de Hoy Lunes 27 de Abril.

Libro de los Hechos de los Apóstoles 11, 1-18.

En aquellos días, los apóstoles y los hermanos que vivían en Judea se enteraron de que también los paganos habían recibido la palabra de Dios. Cuando Pedro regresó a Jerusalén, los circuncidados le hicieron reproches, diciendo: “Has entrado en la casa de unos incircuncisos y has comido con ellos”.

Entonces Pedro les contó desde el principio lo que le había pasado: “Estaba yo en la ciudad de Jafa, en oración, cuando tuve una visión y vi algo semejante a un gran mantel, que sostenido por las cuatro puntas, bajaba del cielo hasta donde yo me encontraba.

Miré con atención aquella cosa y descubrí que había en ella toda clase de cuadrúpedos, fieras, reptiles y aves. Oí luego una voz que me decía: ‘Levántate, Pedro. Mata el animal que quieras y come’. Pero yo le respondí: ‘Ni pensarlo, Señor. Jamás he comido nada profano o impuro’. La voz del cielo me habló de nuevo: ‘No tengas tú por impuro lo que Dios ha hecho puro’. Esto se repitió tres veces y luego todo fue recogido hacia el cielo.

En aquel instante, se presentaron en la casa donde yo estaba tres hombres, que venían de Cesarea, con un recado para mí. El Espíritu me dijo entonces que me fuera con ellos sin dudar. También fueron conmigo estos seis hermanos y todos entramos en casa de aquel hombre.

Él nos contó cómo había visto de pie, ante él, a un ángel que le dijo: ‘Manda a buscar en Jafa a Simón, llamado Pedro. Lo que él te diga, te traerá la salvación a ti y a toda tu familia’. En cuanto empecé a hablar, el Espíritu Santo descendió sobre ellos, como había descendido al principio sobre nosotros. Entonces me acordé de lo que había dicho el Señor: ‘Juan bautizó con agua; pero ustedes serán bautizados con el Espíritu Santo’.

Por lo tanto, si Dios les ha dado a ellos el mismo don que a nosotros, por haber creído en el Señor Jesús, ¿quién soy yo para oponerme a Dios?” Con esto se apaciguaron y alabaron a Dios, diciendo: “Por lo visto, también a los paganos les ha concedido Dios la conversión que lleva a la vida”.


Salmo Responsorial de Hoy Salmos 41, 2-3; 42, 3.4.

Como el venado busca
el agua de los ríos,
así, cansada, mi alma
te busca a ti, Dios mío.
Estoy sediento del Dios que de la vida. Aleluya.

Del Dios que da la vida
está mi ser sediento.
¿Cuándo será posible
ver de nuevo su templo?
Estoy sediento del Dios que de la vida. Aleluya.

Envíame, Señor, tu luz y tu verdad;
que ellas se conviertan en mi guía
y hasta tu monte santo me conduzcan,
allí donde tú habitas.
Estoy sediento del Dios que de la vida. Aleluya.

Al altar del Señor me acercaré,
al Dios que es mi alegría,
y a mi Dios, el Señor, le daré gracias
al compás de la citara.
Estoy sediento del Dios que de la vida. Aleluya.


Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Yo soy el buen pastor, dice el Señor;
yo conozco a mis ovejas y ellas me conocen a mí.
Aleluya.


Evangelio de Hoy Lunes 27 de Abril de 2026.

Evangelio según San Juan 10, 11-18.

En aquel tiempo, Jesús dijo a los fariseos: “Yo soy el buen pastor. El buen pastor da la vida por sus ovejas. En cambio, el asalariado, el que no es el pastor ni el dueño de las ovejas, cuando ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye; el lobo se arroja sobre ellas y las dispersa, porque a un asalariado no le importan las ovejas.

Yo soy el buen pastor, porque conozco a mis ovejas y ellas me conocen a mí, así como el Padre me conoce a mí y yo conozco al Padre. Yo doy la vida por mis ovejas. Tengo además otras ovejas que no son de este redil y es necesario que las traiga también a ellas; escucharán mi voz y habrá un solo rebaño y un solo pastor.

El Padre me ama porque doy mi vida para volverla a tomar. Nadie me la quita; yo la doy porque quiero. Tengo poder para darla y lo tengo también para volverla a tomar. Éste es el mandato que he recibido de mi Padre’’.


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Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.

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