Martes de la XII semana del Tiempo ordinario.
Difundiendo La Palabra es un lugar creado para orar y meditar la Palabra de Dios. Hoy, Martes de la XII semana del Tiempo ordinario encontrará el Evangelio según San Mateo 7, 6. 12-14 acompañado de una reflexión pastoral que lo ayudará a comprenderlo y vivirlo con fidelidad. También incluimos las lecturas del día y el Salmo Responsorial.
Homilía y reflexión del Evangelio de hoy Martes 23 de Junio de 2026.
Discernir sin perder la caridad
Jesús comienza con una frase difícil: no dar lo santo a quienes no están dispuestos a recibirlo. No se trata de despreciar a nadie ni de cerrar el corazón, sino de aprender a discernir. Hay momentos en los que una palabra buena, dicha en un corazón cerrado o en un clima de burla, puede terminar siendo maltratada y perder su fruto.
Esto nos enseña algo muy importante para la vida cristiana: no todo debe decirse de cualquier manera, en cualquier momento, a cualquier persona. La verdad necesita caridad, pero también prudencia. A veces insistimos demasiado donde no hay escucha, discutimos sin fruto, gastamos energías en debates que solo endurecen más los corazones.
Discernir no es dejar de amar. Es amar con sabiduría. Es saber cuándo hablar y cuándo callar, cuándo acompañar y cuándo esperar, cuándo sembrar y cuándo confiar en que Dios seguirá obrando en silencio.
Tratar al otro como queremos ser tratados
En el centro del Evangelio aparece una regla sencilla y enorme: hacer por los demás lo que queremos que ellos hagan por nosotros. No hace falta una gran explicación para entenderla; lo difícil es vivirla.
Todos deseamos ser escuchados, respetados, comprendidos, perdonados. Todos queremos que tengan paciencia con nuestras debilidades y que no nos juzguen solo por nuestros errores. Jesús nos invita a ofrecer eso mismo a los demás.
Esta palabra baja la fe a lo concreto. Antes de responder con dureza, preguntarnos si quisiéramos recibir esa misma dureza; antes de ignorar a alguien, recordar cómo duele sentirse ignorado. Antes de hablar de otro, pensar si aceptaríamos que hablaran así de nosotros.
La vida cristiana no se mide solo por grandes gestos, sino por esa justicia cotidiana que nace del amor. Allí, en el trato diario, se prueba la verdad del corazón.
La puerta estrecha y las decisiones difíciles
Jesús habla también de una puerta estrecha y de un camino angosto. No es una imagen cómoda. Nos recuerda que no todo lo fácil conduce a la vida. Hay caminos anchos, rápidos, atractivos, que prometen mucho pero vacían el corazón. Y hay caminos más exigentes, menos populares, que conducen a una vida más verdadera.
La puerta estrecha puede ser el perdón cuando preferiríamos guardar rencor. La honestidad cuando sería más conveniente mentir. La fidelidad cuando otros eligen lo fácil. La oración cuando estamos cansados. La paciencia cuando nos nace responder con enojo.
No se trata de buscar dificultades por gusto, sino de aceptar que el bien muchas veces requiere esfuerzo. Seguir a Jesús no siempre será el camino más cómodo, pero sí el camino que da sentido.
Elegir hoy el camino que da vida
El Evangelio de hoy nos deja una llamada clara: vivir con discernimiento, tratar al otro con amor concreto y animarnos a elegir el camino que conduce a la vida. No basta con saber cuál es el bien; hace falta decidirlo en lo cotidiano.
Tal vez hoy la puerta estrecha esté en una situación muy simple: cuidar una palabra, evitar una discusión inútil, tratar mejor a alguien, renunciar a una comodidad, volver a Dios con más sinceridad.
Pidamos al Señor un corazón sabio para no desperdiciar lo sagrado, un corazón justo para tratar a los demás con la bondad que esperamos recibir, y un corazón valiente para entrar por la puerta estrecha, aunque cueste. Porque el camino de Jesús puede ser exigente, pero nunca conduce al vacío: conduce a la vida.
Un momento de oración para aquietar el corazón.
Después de meditar el Evangelio, te invitamos a hacer una pausa y presentarte ante Dios con un corazón sencillo y confiado.
Lecturas Bíblicas del día de Hoy
Primera Lectura de Hoy Martes 23 de Junio.
Segundo Libro de los Reyes 19, 9-11. 14-21. 31-35. 36.
En aquellos días, Senaquerib, rey de Asiria, envió mensajeros para decir a Ezequías: “Díganle esto a Ezequías, rey de Judá: ‘Que no te engañe tu Dios, en el que confías, pensando que no será entregada Jerusalén en manos del rey de Asiria. Sabes bien que los reyes de Asiria han exterminado a todos los países, ¿y crees que sólo tú te vas a librar de mí?’ ”
Ezequías tomó la carta de manos de los mensajeros y la leyó. Luego se fue al templo, y desenrollando la carta delante del Señor, hizo esta oración:
“Señor, Dios de Israel, que estás sobre los querubines, tú eres el único Dios de todas las naciones del mundo, tú has hecho los cielos y la tierra. Acerca, Señor, tus oídos y escucha; abre, Señor, tus ojos y mira. Oye las palabras con que Senaquerib te ha insultado a ti, Dios vivo. Es cierto, Señor, que los reyes de Asiria han exterminado a todas las naciones y han entregado sus dioses al fuego, porque ésos no son dioses, sino objetos de madera y de piedra, hechos por hombres, y por eso han sido aniquilados. Pero tú, Señor, Dios nuestro, sálvanos de su mano para que sepan todas las naciones que sólo tú, Señor, eres Dios”.
Entonces el profeta Isaías, hijo de Amós, mandó decir a Ezequías: “Esto dice el Señor, Dios de Israel: ‘He escuchado tu oración’. Esta es la palabra que el Señor pronuncia contra Senaquerib, rey de Asiria:
‘Te desprecia y se burla de ti
la doncella, la ciudad de Sión;
a tus espaldas se ríe de ti
la ciudad de Jerusalén.
De Jerusalén saldrá un pequeño grupo
y del monte Sión unos sobrevivientes.
El celo del Señor de los ejércitos lo cumplirá’.
Por eso, esto dice el Señor contra el rey de Asiria:
‘No entrará en esta ciudad.
No lanzará sus flechas contra ella.
No se le acercará con escudos
ni levantará terraplenes frente a ella.
Por el camino por donde vino se volverá.
No entrará en esta ciudad’.
Lo dice el Señor.
‘La protegeré y la salvaré
por ser yo quien soy y por David, mi siervo’ ”.
Aquella misma noche salió el ángel del Señor e hirió a ciento ochenta y cinco mil hombres en el campamento asirio. Por la mañana, al contemplar los cadáveres, Senaquerib, rey de Asiria, levantó su campamento y regresó a Nínive.
Salmo Responsorial de Hoy – Salmo 47, 2-3a. 3b-4. 9. 10-11.
Grande es el Señor y muy digno de alabanza
en la ciudad de nuestro Dios.
Su monte santo, altura hermosa,
es la alegría de toda la tierra.
Recordamos, Señor, tu gran amor.
El monte Sión, en el extremo norte,
es la ciudad del rey supremo.
Entre sus baluartes ha surgido Dios
como una fortaleza inexpugnable.
Recordamos, Señor, tu gran amor.
Recordamos, Señor, tu gran amor
en medio de tu templo.
Tu renombre, Señor, y tu alabanza,
llenan el mundo entero.
Recordamos, Señor, tu gran amor.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Yo soy la luz del mundo, dice el Señor;
el que me sigue tendrá la luz de la vida.
Aleluya.
Evangelio de Hoy Martes 23 de Junio de 2026.
Evangelio según San Mateo 7, 6. 12-14.
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “No den a los perros las cosas santas ni echen sus perlas a los cerdos, no sea que las pisoteen y después se vuelvan contra ustedes y los despedacen.
Traten a los demás como quieren que ellos los traten a ustedes. En esto se resumen la ley y los profetas.
Entren por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta y amplio el camino que conduce a la perdición, y son muchos los que entran por él. Pero ¡qué estrecha es la puerta y qué angosto el camino que conduce a la vida, y qué pocos son los que lo encuentran!”
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Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.
