Evangelio De Hoy 1 de Julio


Difundiendo La Palabra es un lugar creado para orar y meditar la Palabra de Dios. Hoy, Miércoles de la XIII semana del Tiempo ordinario, encontrará el Evangelio según San Mateo 8, 28-34  acompañado de una reflexión pastoral que lo ayudará a comprenderlo y a vivirlo con fidelidad. También incluimos las lecturas del día y el Salmo Responsorial.


Homilía y reflexión del Evangelio de hoy 1 de Julio de 2026.

Jesús entra donde otros prefieren no acercarse

El Evangelio de hoy nos lleva a una escena intensa. Jesús llega a una región donde dos hombres viven dominados por el mal, aislados, violentos, incapaces de convivir con los demás. Nadie se acerca. Nadie sabe qué hacer con ellos. Son personas temidas, apartadas, como si ya no hubiera esperanza para sus vidas.

Pero Jesús no evita ese lugar. No rodea el problema. No se mantiene a distancia. Entra allí donde hay oscuridad, desorden y miedo. Esta imagen es muy fuerte: el Señor no se acerca solo a los lugares tranquilos de nuestra vida. También quiere entrar en esas zonas heridas, difíciles, confusas, donde quizás nosotros mismos preferimos no mirar.

Todos tenemos espacios interiores que necesitan ser visitados por Cristo: miedos, heridas antiguas, enojos, dependencias, pensamientos que nos quitan paz. El Evangelio nos recuerda que nada de eso queda fuera de su autoridad y de su misericordia.

El mal reconoce a Jesús, pero no lo ama

Los espíritus que atormentan a aquellos hombres reconocen quién es Jesús. Saben que están ante el Hijo de Dios. Pero reconocerlo no es lo mismo que amarlo. Se puede saber algo de Dios y, sin embargo, resistirse a su presencia. Se puede tener conocimiento religioso y no abrir el corazón.

Esta diferencia también nos interpela. La fe no consiste solo en saber quién es Jesús, sino en dejarlo entrar, dejarlo sanar, dejarlo ordenar lo que está roto. El mal se inquieta ante Cristo porque sabe que su presencia libera. Donde Jesús entra de verdad, ya no puede reinar la esclavitud.

Por eso, a veces, la conversión incomoda. Cuando Dios toca una zona desordenada de nuestra vida, algo dentro puede resistirse. Nos cuesta soltar aquello que nos domina, aunque nos haga daño. Pero Jesús no viene a quitarnos vida; viene a devolvernos libertad.

Una liberación que tiene un precio

La escena de los cerdos precipitándose al mar es fuerte y desconcertante. Muestra que la liberación no es algo superficial. Cuando Jesús rompe una esclavitud, algo cambia de verdad. Hay pérdidas, movimientos, consecuencias. No se puede seguir igual después de encontrarse con Él.

Esto también ocurre en la vida espiritual. Ser liberados por Cristo puede implicar dejar hábitos, cortar con ciertas actitudes, renunciar a seguridades falsas, abandonar caminos que parecían cómodos pero nos destruían por dentro. Muchas veces queremos paz sin cambio, sanación sin renuncia, vida nueva sin soltar nada. Pero la gracia de Dios, cuando actúa, también ordena y purifica.

La verdadera libertad no siempre empieza con comodidad. A veces empieza con una decisión difícil, con una ruptura necesaria, con el valor de dejar atrás lo que nos estaba quitando humanidad.

Cuando preferimos que Jesús se vaya

Lo más triste del pasaje no es la violencia inicial, sino el final. La gente ve lo ocurrido y le pide a Jesús que se marche. En lugar de alegrarse por la liberación de aquellos hombres, se queda atrapada en el miedo y en la pérdida. Prefieren recuperar la tranquilidad conocida antes que dejarse transformar por la presencia del Señor.

Esa reacción puede repetirse en nosotros. A veces queremos que Jesús nos ayude, pero no que cambie demasiado nuestra vida. Queremos su consuelo, pero no siempre su señorío. Queremos que calme nuestras angustias, pero no que toque nuestros apegos.

Hoy la Palabra nos deja una pregunta seria: ¿hay algún lugar de mi vida donde le estoy pidiendo a Jesús, quizá sin decirlo, que no entre? Pidamos la gracia de no expulsarlo por miedo. Que pueda quedarse, liberar lo que está atado y devolvernos una vida más plena, más limpia y más libre.


Un momento de oración para aquietar el corazón.

Después de meditar el Evangelio, te invitamos a hacer una pausa y presentarte ante Dios con un corazón sencillo y confiado.


Lecturas Bíblicas del día de Hoy


Primera Lectura de Hoy Miércoles 1 de Julio.

Libro de Amós 5, 14-15. 21-24.

Esto dice el Señor:
“Busquen el bien, no el mal, y vivirán,
y así estará con ustedes, como ustedes mismos dicen,
el Señor, Dios de los ejércitos.
Aborrezcan el mal y amen el bien,
implanten la justicia en los tribunales;
quizá entonces el Señor, Dios de los ejércitos,
tenga piedad de los sobrevivientes de José.

Yo desprecio y detesto las fiestas de ustedes,
no me agradan sus solemnidades.
Aunque me ofrezcan holocaustos,
no aceptaré sus ofrendas
ni miraré con agrado sus sacrificios de novillos gordos.

Alejen de mí el ruido de sus canciones;
no quiero escuchar la música de sus arpas.
Que fluya la justicia como el agua
y la bondad como un torrente inagotable’’.


Salmo Responsorial de Hoy Salmo 49, 7. 8-9. 10-11. 12-13. 16bc-17.

Israel, pueblo mío, escucha atento;
en contra tuya, yo, tu Dios, declaro:
Dios salva al que cumple su voluntad.

“No voy a reclamarte sacrificios,
pues siempre están ante mí tus holocaustos.
Pero ya no aceptaré becerros de tu casa,
ni cabritos de tus rebaños.
Dios salva al que cumple su voluntad.

Pues todas las fieras de la selva son mías,
y hay miles de bestias en mis montes.
Conozco todos los pájaros del cielo
y es mío cuanto se mueve en los campos.
Dios salva al que cumple su voluntad.

Si yo estuviera hambriento,
nunca iría a decírtelo a ti, pues todo es mío.
¿O acaso yo como carne de toros
y bebe sangre de cabritos?
Dios salva al que cumple su voluntad.

¿Por qué citas mis preceptos
y hablas a toda hora de mi pacto,
tú, que detestas la obediencia
y echas en saco roto mis mandatos”?
Dios salva al que cumple su voluntad.


Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Por su propia voluntad el Padre nos engendró
por medio del Evangelio,
para que fuéramos, en cierto modo,
primicias de sus creaturas.
Aleluya.


Evangelio de Hoy Miércoles de 1 de Julio de 2026.

Evangelio según San Mateo 8, 28-34.

En aquel tiempo, cuando Jesús desembarcó en la otra orilla del lago, en tierra de los gadarenos, dos endemoniados salieron de entre los sepulcros y fueron a su encuentro. Eran tan feroces, que nadie se atrevía a pasar por aquel camino. Los endemoniados le gritaron a Jesús: “¿Qué quieres de nosotros, Hijo de Dios? ¿Acaso has venido hasta aquí para atormentarnos antes del tiempo señalado?”

No lejos de ahí había una numerosa piara de cerdos que estaban comiendo. Los demonios le suplicaron a Jesús: “Si vienes a echarnos fuera, mándanos entrar en esos cerdos”. El les respondió: “Está bien”.

Entonces los demonios salieron de los hombres, se metieron en los cerdos y toda la piara se precipitó en el lago por un despeñadero y los cerdos se ahogaron.

Los que cuidaban los cerdos huyeron hacia la ciudad a dar parte de todos aquellos acontecimientos y de lo sucedido a los endemoniados. Entonces salió toda la gente de la ciudad al encuentro de Jesús, y al verlo, le suplicaron que se fuera de su territorio.


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Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.

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