Evangelio De Hoy 5 de Julio


Difundiendo La Palabra es un lugar creado para orar y meditar la Palabra de Dios. Hoy, XIV Domingo Ordinario encontrará el Evangelio según San Mateo 11, 25-30 acompañado de una reflexión pastoral que lo ayudará a comprenderlo y a vivirlo con fidelidad. También incluimos las lecturas del día y el Salmo Responsorial.


Homilía y reflexión del Evangelio de hoy 5 de Julio.

Un Dios que se deja encontrar por los sencillos

Jesús comienza dando gracias al Padre porque los misterios del Reino no se revelan primero a los sabios autosuficientes, sino a los pequeños. No está despreciando la inteligencia ni el estudio. Está mostrando que el corazón orgulloso, por más que sepa mucho, puede cerrarse a Dios. En cambio, el corazón humilde, aunque no tenga grandes explicaciones, puede reconocer su presencia.

Esta palabra es muy necesaria. A veces creemos que acercarnos a Dios depende de tener todo claro, de entenderlo todo, de poder responder cada pregunta. Pero Jesús nos muestra otro camino: la sencillez. El pequeño no es el ingenuo ni el débil; es quien sabe que necesita ser amado, guiado y sostenido.

Dios se revela donde encuentra apertura. En quien no vive defendiendo siempre su razón, en quien sabe escuchar. En quien se anima a decir: “Señor, enseñame”. La fe crece más en un corazón disponible que en una mente llena de seguridades.

Vengan a mí: una invitación para los cansados

La frase central de este Evangelio tiene una ternura enorme: “vengan a mí”. Jesús no llama solo a los fuertes, a los santos, a los que tienen todo ordenado. Llama a los cansados y agobiados; llama a quienes cargan pesos visibles e invisibles. Llama a quienes siguen adelante, pero por dentro sienten que ya no pueden más.

Hay cansancios que no se notan. El cansancio de sostener responsabilidades, de preocuparse por la familia, de luchar con la economía, de cargar culpas, de aparentar fortaleza, de convivir con una tristeza que nadie ve. Jesús no minimiza nada de eso. No dice: “no es para tanto”. Dice: “vengan”.

Ese llamado es profundamente consolador. El Señor no espera que lleguemos perfectos. Quiere que lleguemos verdaderos. Con lo que somos, con lo que pesa, con lo que duele, con lo que todavía no sabemos resolver. El descanso que promete no es evasión, sino una paz que nace de sabernos sostenidos por Él.

Aprender de un corazón manso y humilde

Jesús se presenta como manso y humilde de corazón. No se define por el poder, por la imposición o por la distancia. Se revela desde la mansedumbre y la humildad. Su corazón no aplasta, no humilla, no rechaza al frágil. Acoge, levanta, acompaña.

Cuánto necesitamos aprender de ese corazón. A veces el nuestro se vuelve duro: respondemos con impaciencia, juzgamos rápido, exigimos demasiado, nos cerramos cuando algo nos duele. También podemos ser duros con nosotros mismos, cargándonos culpas sin dejar espacio a la misericordia.

Jesús nos invita a aprender de Él. La mansedumbre no es debilidad; es fuerza pacificada. La humildad no es desprecio de uno mismo; es vivir en la verdad, sin orgullo y sin máscaras. Quien aprende de Cristo empieza a tratar a los demás y a sí mismo con más misericordia.

Un yugo que no esclaviza, sino que libera

Jesús no promete una vida sin cargas. Habla de un yugo, pero dice que el suyo es suave y liviano. Esto significa que seguirlo también implica camino, responsabilidad y entrega. Pero cuando se camina con Él, la carga cambia de sentido.

Muchas veces llevamos yugos que no vienen de Dios: la necesidad de quedar bien, el miedo al fracaso, el resentimiento, la comparación, la culpa que no entregamos, la ansiedad por controlar todo. Esos pesos agotan el alma. Jesús nos invita a dejar esas cargas y a tomar la suya: la del amor, la confianza, la obediencia al Padre, la libertad interior.

Este domingo puede ser una oportunidad para acercarnos al Señor sin defensas. Llevarle el cansancio real, no el que mostramos. Pedirle descanso, pero también un corazón nuevo. Porque quien aprende a descansar en Cristo no queda libre de toda dificultad, pero descubre que ya no camina solo.


Un momento de oración para aquietar el corazón.

Después de meditar el Evangelio, te invitamos a hacer una pausa y presentarte ante Dios con un corazón sencillo y confiado.


Lecturas Bíblicas del día de Hoy


Primera Lectura de Hoy Domingo 5 de Julio.

Libro de Zacarías 9, 9-10.

Esto dice el Señor:
“Alégrate sobremanera, hija de Sión;
da gritos de júbilo, hija de Jerusalén;
mira a tu rey que viene a ti,
justo y victorioso,
humilde y montado en un burrito.

Él hará desaparecer de la tierra de Efraín los carros de guerra,
y de Jerusalén, los caballos de combate.
Romperá el arco del guerrero
y anunciará la paz a las naciones.
Su poder se extenderá de mar a mar
y desde el gran río hasta los últimos rincones de la tierra”.


Salmo Responsorial de Hoy Salmo 144, 1-2. 8-9. 10-11. 13cd-14.

Dios y rey mío, yo te alabaré,
bendeciré tu nombre siempre y para siempre.
Un día tras otro bendeciré tu nombre
y no cesará mi boca de alabarte. 
Acuérdate, Señor, de tu misericordia.

El Señor es compasivo y misericordioso,
lento para enojarse y generoso para perdonar.
Bueno es el Señor para con todos
y su amor se extiende a todas sus creaturas. 
Acuérdate, Señor, de tu misericordia.

El Señor es siempre fiel a sus palabras,
y lleno de bondad en sus acciones. 
Da su apoyo el Señor al que tropieza
y al agobiado alivia. 
Acuérdate, Señor, de tu misericordia.

Que te alaben, Señor, todas tus obras, 
y que todos tus fieles te bendigan. 
Que proclamen la gloria de tu reino
y den a conocer tus maravillas. 
Acuérdate, Señor, de tu misericordia.


Segunda Lectura de Hoy Domingo 5 de Julio.

Carta de San Pablo a los Romanos 8, 9. 11-13.

Hermanos: Ustedes no viven conforme al desorden egoísta del hombre, sino conforme al Espíritu, puesto que el Espíritu de Dios habita verdaderamente en ustedes.

Quien no tiene el Espíritu de Cristo, no es de Cristo. Si el Espíritu del Padre, que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en ustedes, entonces el Padre, que resucitó a Jesús de entre los muertos, también les dará vida a sus cuerpos mortales, por obra de su Espíritu, que habita en ustedes.

Por lo tanto, hermanos, no estamos sujetos al desorden egoísta del hombre, para hacer de ese desorden nuestra regla de conducta. Pues si ustedes viven de ese modo, ciertamente serán destruidos. Por el contrario, si con la ayuda del Espíritu destruyen sus malas acciones, entonces vivirán.


Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra,
porque has revelado los misterios del Reino
a la gente sencilla.
Aleluya.


Evangelio de Hoy Domingo 5 de Julio de 2026.

Evangelio según San Mateo 11, 25-30.

En aquel tiempo, Jesús exclamó: “¡Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y las has revelado a la gente sencilla! Gracias, Padre, porque así te ha parecido bien.

El Padre ha puesto todas las cosas en mis manos. Nadie conoce al Hijo sino el Padre; nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.

Vengan a mí, todos los que están fatigados y agobiados por la carga y yo les daré alivio. Tomen mi yugo sobre ustedes y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontrarán descanso, porque mi yugo es suave y mi carga, ligera”.


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Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.

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