Lunes de la II semana de Pascua.
Difundiendo La Palabra es un lugar creado para orar y meditar la Palabra de Dios. Hoy, Lunes de la II semana de Pascua encontrará el Evangelio según Juan 3, 1-8 acompañado de una reflexión pastoral que lo ayudará a comprenderlo y vivirlo con fidelidad. También incluimos las lecturas del día y el Salmo Responsorial.
Homilía y reflexión del Evangelio de hoy 13 de Abril.
Un encuentro que despierta preguntas profundas
El Evangelio de hoy nos presenta a un hombre que se acerca a Jesús en la noche. No lo hace desde la seguridad, sino desde la inquietud. Hay algo en su interior que lo mueve a buscar, a preguntar, a intentar comprender. No tiene todas las respuestas, pero se anima a dar ese paso.
Esta escena refleja un camino muy humano. La fe muchas veces comienza así: con preguntas, con dudas, con una búsqueda sincera. No siempre llegamos a Dios con claridad, sino con inquietudes. Lo importante no es tener todo resuelto, sino animarnos a buscar.
También nosotros, en distintos momentos, sentimos esa necesidad de comprender más, de encontrar sentido. El Evangelio nos invita a no quedarnos en la superficialidad, sino a profundizar en esa búsqueda.
Nacer de nuevo para vivir de otra manera
Jesús le habla de algo que desconcierta: la necesidad de “nacer de nuevo”. No se refiere a comenzar otra vida desde cero, sino a una transformación interior. Es un cambio profundo en la manera de vivir, de mirar, de decidir.
Este mensaje es central. La fe no es solo agregar algunas prácticas a la vida, sino permitir que algo nuevo nazca dentro de nosotros. Es dejar que Dios transforme nuestro corazón, nuestras actitudes, nuestras prioridades.
En la vida cotidiana, este “nuevo nacimiento” se expresa en decisiones concretas: elegir el bien, abrirnos al perdón, vivir con mayor confianza, dejar atrás actitudes que nos alejan de la vida plena.
Abrirse a lo que no se controla
Jesús utiliza la imagen del viento para explicar este proceso. El viento se siente, se percibe, pero no se puede controlar. Así es la acción de Dios en nuestra vida. No siempre podemos entenderla completamente, ni manejarla a nuestro gusto.
Este aspecto puede generar cierta incomodidad. Nos gusta tener control, saber hacia dónde vamos, prever los resultados. Sin embargo, la fe implica también aprender a confiar en lo que no vemos del todo.
Dios actúa de maneras que muchas veces superan nuestra lógica. Nos invita a dejarnos guiar, a confiar en su presencia incluso cuando no comprendemos todo el camino.
Una invitación a dejarnos transformar
El mensaje central de este Evangelio es una invitación a abrirnos a una vida nueva. No se trata solo de cambiar por fuera, sino de permitir que Dios actúe en lo más profundo de nuestro ser.
En este lunes de la segunda semana de Pascua, podemos preguntarnos con sinceridad: ¿hay algo en mi vida que necesita renovarse? ¿Estoy dispuesto a dejar que Dios transforme mi manera de vivir?
La Pascua es un tiempo de vida nueva, pero esa vida necesita ser acogida. No se impone, se recibe.
Al cerrar esta reflexión, podemos hacer un momento de silencio interior y presentarle al Señor nuestro deseo de cambio. Pedirle la gracia de abrirnos a su acción, de confiar más allá de lo que entendemos y de permitir que su Espíritu renueve nuestro corazón.
Que este tiempo pascual nos ayude a descubrir que siempre es posible comenzar de nuevo cuando dejamos espacio a Dios en nuestra vida.
Un momento de oración para aquietar el corazón.
Después de meditar el Evangelio, te invitamos a hacer una pausa y presentarte ante Dios con un corazón sencillo y confiado.
Lecturas Bíblicas del día de Hoy
Primera Lectura de Hoy Lunes 13 de Abril.
Libro de los Hechos de los Apóstoles 4, 23-31.
En aquellos días, tan pronto como Pedro y Juan quedaron en libertad, volvieron a donde estaban sus compañeros y les contaron lo que les habían dicho los sumos sacerdotes y los ancianos. Al oír esto, todos juntos clamaron a Dios, diciendo:
“Señor, tú has creado el cielo y la tierra, el mar y todo cuanto contiene; por medio del Espíritu Santo y por boca de tu siervo David, nuestro padre, dijiste: ¿Por qué se amotinan las naciones y los pueblos hacen planes torpes? Se sublevaron los reyes de la tierra y los príncipes se aliaron contra el Señor y contra su Mesías.
Esto fue lo que sucedió, cuando en esta ciudad se aliaron Herodes y Poncio Pilato con los paganos y el pueblo de Israel, contra tu santo siervo Jesús, tu ungido, para que así se cumpliera lo que tu poder y tu providencia habían determinado que sucediera.
Y ahora, Señor, mira sus amenazas y concede a tus siervos anunciar tu palabra con toda valentía. Extiende tu mano para realizar curaciones, señales y prodigios en el nombre de tu santo siervo, Jesús”.
Al terminar la oración tembló el lugar donde estaban reunidos, los llenó a todos el Espíritu Santo y comenzaron a anunciar la palabra de Dios con valentía.
Salmo Responsorial de Hoy – Salmo 2, 1-3. 4-6. 7-9.
¿Por qué se amotinan las naciones,
y los pueblos hacen planes torpes?
Se sublevan los reyes de la tierra
y los príncipes se alían contra el Señor
y contra su Mesías, diciendo:
“Rompamos sus cadenas, sacudamos sus ataduras”.
Dichosos los que esperan en el Señor. Aleluya.
El que vive en el cielo sonríe;
desde lo alto, el Señor se ríe de ellos.
Después les habla con ira
y los espanta con su cólera:
“Yo mismo lo he constituido como rey
en Sión, mi monte santo”.
Dichosos los que esperan en el Señor. Aleluya.
Anunciaré el decreto del Señor.
He aquí lo que me dijo:
“Hijo mío eres tu, yo te he engendrado hoy.
Te daré en herencia las naciones,
y como propiedad toda la tierra.
Podrás gobernarlas con cetro de hierro,
y despedazarlas como jarros”.
Dichosos los que esperan en el Señor. Aleluya.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Si han resucitado con Cristo, busquen las cosas del cielo,
donde está Cristo, sentado a la derecha de Dios.
Aleluya.
Evangelio de Hoy Lunes 13 de Abril de 2026.
Evangelio según San Juan 3, 1-8.
Había un fariseo llamado Nicodemo, hombre principal entre los judíos, que fue de noche a ver a Jesús y le dijo: “Maestro, sabemos que has venido de parte de Dios, como maestro; porque nadie puede hacer los signos que tú haces, si Dios no está con él”.
Jesús le contestó: “Yo te aseguro que quien no renace de lo alto, no puede ver el Reino de Dios”. Nicodemo le preguntó: “¿Cómo puede nacer un hombre siendo ya viejo? ¿Acaso puede, por segunda vez, entrar en el vientre de su madre y volver a nacer?”
Le respondió Jesús: “Yo te aseguro que el que no nace del agua y del Espíritu, no puede entrar en el Reino de Dios. Lo que nace de la carne, es carne; lo que nace del Espíritu, es espíritu. No te extrañes de que te haya dicho: ‘Tienen que renacer de lo alto’. El viento sopla donde quiere y oyes su ruido, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así pasa con quien ha nacido del Espíritu”.
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Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.
