Evangelio De Hoy 18 de Septiembre


Difundiendo La Palabra es un lugar creado para orar y meditar la Palabra de Dios. Hoy, Viernes de la XXIV semana del Tiempo ordinario encontrará el Evangelio según San Lucas 8, 1-3 acompañado de una reflexión pastoral que lo ayudará a comprenderlo y a vivirlo con fidelidad. También incluimos las lecturas del día y el Salmo Responsorial.


Homilía y reflexión del Evangelio de hoy 18 de Septiembre de 2026

Jesús camina y anuncia el Reino

El Evangelio nos muestra a Jesús recorriendo ciudades y pueblos, anunciando la Buena Noticia del Reino de Dios. No permanece quieto ni reservado a un solo lugar. Camina, se acerca, visita, lleva la palabra de vida allí donde hay personas esperando luz.

Esta imagen nos recuerda que Dios no se queda lejos. Jesús sale al encuentro. Su misión no es para unos pocos, ni queda encerrada en espacios cómodos. Va por los caminos, entra en la vida concreta de la gente, toca historias reales, heridas reales, búsquedas reales.

También hoy el Señor sigue pasando por nuestros caminos. A veces lo hace a través de una palabra que nos despierta, de una persona que nos acompaña, de una situación que nos obliga a mirar más hondo, de una gracia sencilla que vuelve a encender la esperanza. El Reino se anuncia donde Cristo se acerca y una vida empieza a cambiar.

Mujeres sanadas que se vuelven discípulas

Lucas menciona a varias mujeres que acompañaban a Jesús. Algunas habían sido curadas de enfermedades o liberadas de espíritus malos. No aparecen como espectadoras lejanas, sino como parte del camino del Señor. Han recibido misericordia y ahora caminan con Él.

Esto es muy hermoso. Jesús no reduce a nadie a su herida pasada. María Magdalena, Juana, Susana y las demás mujeres son recordadas no por quedar encerradas en lo que sufrieron, sino por haber sido levantadas y llamadas a seguir. La gracia recibida se convierte en discipulado.

También nosotros necesitamos escuchar esto. Una persona no queda definida para siempre por sus heridas, caídas, enfermedades o momentos oscuros. Cuando Cristo sana, abre futuro. Cuando libera, no lo hace para que sigamos mirando solo el pasado, sino para que podamos caminar con Él de una manera nueva.

Servir desde lo recibido

El Evangelio dice que estas mujeres ayudaban a Jesús y a los discípulos con sus bienes. Es un detalle sencillo, pero muy profundo. Lo que tienen lo ponen al servicio del Reino. Su gratitud se vuelve generosidad concreta.

La fe no se vive solo con sentimientos interiores. También toca el tiempo, los recursos, las capacidades, los bienes, la disponibilidad. Cada uno puede servir desde lo que ha recibido. Algunos con una palabra, otros con una ayuda material, otros con una presencia fiel, otros con oración, organización, escucha o trabajo silencioso.

Estas mujeres sostienen la misión sin buscar protagonismo. Su servicio muestra que el Reino de Dios también avanza gracias a manos discretas, corazones agradecidos y gestos que quizá no ocupan el centro, pero son indispensables.

Esto nos invita a preguntarnos qué estamos poniendo al servicio de Dios. Tal vez no tengamos mucho, pero algo podemos ofrecer: tiempo, atención, paciencia, una colaboración concreta, un talento, una oración perseverante. Lo entregado con amor nunca es pequeño ante el Señor.

Una comunidad donde todos tienen lugar

El grupo que acompaña a Jesús no está formado por personas idénticas. Hay apóstoles, mujeres sanadas, personas con historias distintas, dones distintos y modos distintos de servir. Todos caminan alrededor de Cristo. Él es el centro que une.

Esto nos ayuda a mirar la Iglesia con esperanza. La comunidad cristiana no se construye solo con grandes figuras visibles. También se sostiene con personas humildes que aman, sirven, acompañan y comparten lo que tienen. Nadie es inútil cuando pone su vida en manos del Señor.

Hoy podemos pedir la gracia de caminar con Jesús como aquellas mujeres: agradecidos por la misericordia recibida, libres de quedar atrapados en el pasado y disponibles para servir. Que el Señor nos muestre qué parte de nuestra vida puede convertirse en ayuda para su Reino. Porque quien ha sido tocado por Cristo no guarda la gracia solo para sí; la transforma en amor concreto para los demás.


Un momento de oración para aquietar el corazón.

Después de meditar el Evangelio, te invitamos a hacer una pausa y presentarte ante Dios con un corazón sencillo y confiado.


Lecturas Bíblicas del día de Hoy


Primera Lectura de Hoy Viernes 18 de Septiembre

Primera Carta de San Pablo a los Corintios 15, 12-20.

Hermanos: Si hemos predicado que Cristo resucitó de entre los muertos, ¿cómo es que algunos de ustedes andan diciendo que los muertos no resucitan? Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó; y si Cristo no resucitó, nuestra predicación es vana, y la fe de ustedes es vana.

Seríamos, además, falsos testigos de Dios, puesto que hemos afirmado falsamente que Dios resucitó a Cristo: porque, si fuera cierto que los muertos no resucitan, Dios no habría resucitado a Cristo. Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó.

Y si Cristo no resucitó, es vana la fe de ustedes; y por lo tanto, aún viven ustedes en pecado, y los que murieron en Cristo, perecieron. Si nuestra esperanza en Cristo se redujera tan sólo a las cosas de esta vida, seríamos los más infelices de todos los hombres. Pero no es así, porque Cristo resucitó, y resucitó como la primicia de todos los muertos.


Salmo Responsorial de Hoy Salmo 16, 1. 6-7. 8b y 15.

Señor, hazme justicia
y a clamor atiende;
presta oído a mi súplica,
pues mis labios no mienten.
Atiéndeme, Dios mío, y escucha mi oración.

A ti mi voz elevo, pues sé que me respondes.
Atiéndeme, Dios mío, y escucha mis palabras;
muéstrame los prodigios de tu misericordia,
pues a quien acude a ti, de tus contrarios salvas.
Atiéndeme, Dios mío, y escucha mi oración.

Protégeme, Señor, como a las niñas de tus ojos,
bajo la sombra de tus alas escóndeme,
pues yo, por serte fiel, contemplaré tu rostro
y al despertarme, espero saciarme de tu vista.
Atiéndeme, Dios mío, y escucha mi oración.


Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra,
porque has revelado los misterios del Reino
a la gente sencilla.
Aleluya.


Evangelio de Hoy Viernes 18 de Septiembre de 2026

Evangelio según San Lucas 8, 1-3.

En aquel tiempo, Jesús comenzó a recorrer ciudades y poblados predicando la buena nueva del Reino de Dios. Lo acompañaban los Doce y algunas mujeres que habían sido libradas de espíritus malignos y curadas de varias enfermedades. Entre ellas iban María, llamada Magdalena, de la que habían salido siete demonios; Juana, mujer de Cusa, el administrador de Herodes; Susana y otras muchas, que los ayudaban con sus propios bienes.


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Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.

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