XXV Domingo Ordinario
Difundiendo La Palabra es un lugar creado para orar y meditar la Palabra de Dios. Hoy, XXV Domingo Ordinario encontrará el Evangelio según San Mateo 20, 1-16 acompañado de una reflexión pastoral que lo ayudará a comprenderlo y a vivirlo con fidelidad. También incluimos las lecturas del día y el Salmo Responsorial.
Homilía y reflexión del Evangelio de hoy 20 de Septiembre.
La viña y la llamada que llega a distintas horas
Jesús compara el Reino de los Cielos con un dueño que sale a contratar obreros para su viña. Sale al amanecer, vuelve más tarde, sale al mediodía, a media tarde y hasta casi al final del día. No se cansa de buscar. No deja la viña cerrada para unos pocos.
Esta imagen nos habla de un Dios que sigue llamando. Hay personas que escuchan su voz desde temprano: desde la infancia, desde una fe recibida en casa, desde una vida marcada por la cercanía a la Iglesia. Otras llegan más tarde, después de búsquedas, caídas, heridas o años de distancia. Pero el Señor no deja de salir al encuentro.
Nadie puede pensar que ya es demasiado tarde para entrar en la viña. Mientras Dios llama, hay posibilidad de comenzar de nuevo. La misericordia del Señor no se agota porque alguien haya tardado en responder.
Nadie nos contrató
Cuando el dueño encuentra a algunos parados al final del día, les pregunta por qué están allí sin trabajar. Ellos responden: “Nadie nos contrató”. Esa frase puede pasar desapercibida, pero tiene mucha fuerza. Habla de personas no elegidas, no miradas, no llamadas, tal vez consideradas inútiles por otros.
Jesús nos invita a mirar con más misericordia a quienes parecen llegar tarde. No siempre conocemos la historia de una persona. No sabemos qué heridas cargó, qué puertas se le cerraron, qué oportunidades no tuvo, qué palabras le faltaron, qué desprecios recibió.
Dios sí ve todo eso. Y por eso su llamada no humilla, sino que devuelve dignidad. El dueño no les dice: “Ya no sirven”. Les dice: “Vayan también ustedes a mi viña”. En el Reino, siempre hay lugar para quien se abre a la gracia, aunque llegue con las manos vacías y el día avanzado.
La comparación que roba la alegría
Al final, todos reciben el mismo salario. Los que trabajaron desde temprano se quejan. No protestan porque el dueño haya incumplido con ellos; recibieron lo acordado. Se molestan porque los últimos fueron tratados con una generosidad inesperada.
La comparación les impide agradecer. Ya no miran el don recibido, sino lo que recibió el otro. Esa actitud también puede aparecer en nosotros. A veces nos cuesta alegrarnos cuando Dios levanta a alguien, cuando perdona a quien consideramos indigno, cuando bendice a quien llegó tarde, cuando abre una puerta a quien nosotros ya habíamos descartado.
La envidia espiritual es sutil. Puede esconderse detrás de frases aparentemente justas: “Yo hice más”, “yo estuve siempre”, “yo sufrí más”, “yo merezco otra cosa”. Pero el Evangelio nos recuerda que servir a Dios no es una competencia de méritos. Estar en la viña desde temprano ya es una gracia.
La bondad de Dios supera nuestros cálculos
El dueño pregunta: “¿Vas a tener envidia porque soy bueno?”. Esa pregunta desnuda el centro del problema. No soportan la bondad excesiva del dueño. Quieren una justicia medida solo por comparación humana, pero Dios revela una justicia atravesada por misericordia.
Esto no significa que el esfuerzo no valga. Quienes trabajaron todo el día no perdieron su tiempo. Participaron de la viña, respondieron al llamado, recibieron lo prometido. Pero deben aprender que la bondad de Dios no se reduce a nuestras cuentas.
Los últimos serán primeros y los primeros serán últimos. Jesús no lo dice para desanimar a los fieles, sino para purificar el corazón. El Reino no se vive desde el orgullo de haber llegado antes, sino desde la gratitud de haber sido llamados.
Pidamos hoy la gracia de trabajar en la viña del Señor con humildad. Que no nos duela la misericordia derramada sobre otros. Que sepamos alegrarnos cuando alguien vuelve, aunque vuelva tarde. Y que nunca olvidemos que todo en nuestra vida de fe es gracia: la llamada, la fuerza para responder y la recompensa que nace de la bondad inmensa de Dios.
Un momento de oración para aquietar el corazón.
Después de meditar el Evangelio, te invitamos a hacer una pausa y presentarte ante Dios con un corazón sencillo y confiado.
Lecturas Bíblicas del día de Hoy
Primera Lectura de Hoy Domingo 20 de Septiembre
Isaίas 55, 6-9.
Busquen al Señor mientras lo pueden encontrar,
invóquenlo mientras está cerca;
que el malvado abandone su camino,
y el criminal sus planes;
que regrese al Señor, y él tendrá piedad;
a nuestro Dios, que es rico en perdón.
Mis pensamientos no son los pensamientos de ustedes,
sus caminos no son mis caminos, dice el Señor.
Porque así como aventajan los cielos a la tierra,
así aventajan mis caminos a los de ustedes
y mis pensamientos a sus pensamientos”.
Salmo Responsorial de Hoy – Salmo 144, 2-3. 8-9. 17-18.
Un día tras otro bendeciré tu nombre
y no cesará mi boca de alabarte.
Muy digno de alabanza es el Señor,
por ser su grandeza incalculable.
Bendeciré al Señor eternamente.
El Señor es compasivo y misericordioso,
lento para enojarse y generoso para perdonar.
Bueno es el Señor para con todos
y su amor se extiende a todas sus creaturas.
Bendeciré al Señor eternamente.
Siempre es justo el Señor en sus designios
y están llenas de amor todas sus obras.
No está lejos de aquellos que lo buscan;
muy cerca está el Señor, de quien lo invoca.
Bendeciré al Señor eternamente.
Segunda Lectura de Hoy Domingo 20 de Septiembre.
Carta de San Pablo a los Filipenses 1, 20-24. 27.
Hermanos: Ya sea por mi vida, ya sea por mi muerte, Cristo será glorificado en mí. Porque para mí, la vida es Cristo, y la muerte, una ganancia. Pero si el continuar viviendo en este mundo me permite trabajar todavía con fruto, no sabría yo qué elegir.
Me hacen fuerza ambas cosas: por una parte, el deseo de morir y estar con Cristo, lo cual, ciertamente, es con mucho lo mejor; y por la otra, el de permanecer en vida, porque esto es necesario para el bien de ustedes. Por lo que a ustedes toca, lleven una vida digna del Evangelio de Cristo.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Abre, Señor, nuestros corazones
para que comprendamos las palabras de tu Hijo.
Aleluya.
Evangelio de Hoy Domingo 20 de Septiembre de 2026.
Evangelio según San Mateo 20, 1-16.
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos esta parábola: “El Reino de los cielos es semejante a un propietario que, al amanecer, salió a contratar trabajadores para su viña. Después de quedar con ellos en pagarles un denario por día, los mandó a su viña. Salió otra vez a media mañana, vio a unos que estaban ociosos en la plaza y les dijo: ‘Vayan también ustedes a mi viña y les pagaré lo que sea justo’. Salió de nuevo a medio día y a media tarde e hizo lo mismo.
Por último, salió también al caer la tarde y encontró todavía a otros que estaban en la plaza y les dijo: ‘¿Por qué han estado aquí todo el día sin trabajar?’ Ellos le respondieron: ‘Porque nadie nos ha contratado’. Él les dijo: ‘Vayan también ustedes a mi viña’.
Al atardecer, el dueño de la viña dijo a su administrador: ‘Llama a los trabajadores y págales su jornal, comenzando por los últimos hasta que llegues a los primeros’. Se acercaron, pues, los que habían llegado al caer la tarde y recibieron un denario cada uno.
Cuando les llegó su turno a los primeros, creyeron que recibirían más; pero también ellos recibieron un denario cada uno. Al recibirlo, comenzaron a reclamarle al propietario, diciéndole: ‘Esos que llegaron al último sólo trabajaron una hora, y sin embargo, les pagas lo mismo que a nosotros, que soportamos el peso del día y del calor’.
Pero él respondió a uno de ellos: ‘Amigo, yo no te hago ninguna injusticia. ¿Acaso no quedamos en que te pagaría un denario? Toma, pues, lo tuyo y vete. Yo quiero darle al que llegó al último lo mismo que a ti. ¿Qué no puedo hacer con lo mío lo que yo quiero? ¿O vas a tenerme rencor porque yo soy bueno?’
De igual manera, los últimos serán los primeros, y los primeros, los últimos”.
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Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.
