Jueves de la XXV semana del Tiempo ordinario
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Difundiendo La Palabra es un lugar creado para orar y meditar la Palabra de Dios. Hoy, Jueves de la XXV semana del Tiempo ordinario encontrará el Evangelio según San Lucas 9, 7-9 acompañado de una reflexión pastoral que lo ayudará a comprenderlo y a vivirlo con fidelidad. También incluimos las lecturas del día y el Salmo Responsorial.

Homilía y reflexión del Evangelio de hoy 24 de Septiembre de 2026
Herodes oye hablar de Jesús
El Evangelio nos presenta a Herodes inquieto ante lo que escucha sobre Jesús. Las noticias de sus obras se difunden, la gente comenta distintas posibilidades, algunos dicen que Juan ha resucitado, otros que apareció Elías o algún profeta. En medio de esas voces, Herodes queda desconcertado.
No es una simple curiosidad. Herodes lleva dentro una herida de conciencia. Él había mandado matar a Juan el Bautista, y ahora, al oír hablar de Jesús, algo se mueve en su interior. El pasado vuelve a tocar la puerta. La verdad que intentó silenciar no quedó completamente apagada.
Esto nos recuerda que uno puede acallar voces externas, pero no siempre logra acallar la conciencia. Podemos distraernos, justificarnos, evitar ciertos temas, pero cuando Dios quiere despertarnos, una palabra, una situación o una memoria pueden volver a poner delante de nosotros aquello que necesita ser mirado.
La conciencia que busca sin convertirse
Herodes se pregunta quién es Jesús y desea verlo. Sin embargo, su deseo no parece nacer de una búsqueda humilde de fe, sino de inquietud, curiosidad y confusión. Quiere ver, pero no necesariamente quiere cambiar. Quiere saber quién es, pero no parece dispuesto a dejarse transformar por Él.
Esta diferencia es muy importante. No toda curiosidad religiosa es verdadera apertura a Dios. Podemos querer escuchar cosas de Jesús, conocer más, acercarnos a ciertos signos, incluso admirar algo del Evangelio, pero sin permitir que eso toque nuestras decisiones concretas.
La fe no es solo querer ver. Es dejarse mirar. No es solo preguntarse quién es Jesús, sino permitir que Él nos revele quiénes somos nosotros, qué necesitamos sanar, qué debemos soltar, qué caminos debemos corregir. Herodes quiere ver a Jesús, pero no parece querer ponerse bajo su luz.
Cuando el pasado necesita misericordia
La figura de Herodes también nos ayuda a mirar nuestra propia historia. Todos llevamos decisiones, errores, palabras o silencios que quizá todavía pesan. A veces preferimos no pensar en ellos. Otras veces vuelven como culpa, inquietud o vergüenza. Pero Dios no permite que la conciencia despierte para aplastarnos, sino para llamarnos a la verdad y a la misericordia.
Hay una diferencia profunda entre remordimiento y conversión. El remordimiento nos deja girando alrededor de lo que hicimos mal. La conversión nos lleva a Dios, nos hace reconocer la verdad, pedir perdón, reparar si es posible y empezar de nuevo.
Herodes queda confundido, pero no da ese paso. Por eso su inquietud no se transforma en gracia. El Evangelio nos invita a no quedarnos solo en la incomodidad interior. Cuando algo nos pesa, llevémoslo al Señor. Él no vino a condenar al corazón arrepentido, sino a salvarlo.
Buscar a Jesús con un corazón sincero
Herodes quería ver a Jesús. Esa frase puede ser una oportunidad para nosotros. También podemos preguntarnos: ¿por qué quiero ver al Señor? ¿Para confirmar mis ideas? ¿Para calmar una inquietud sin cambiar nada? ¿O para dejarme convertir por su presencia?
Buscar a Jesús con sinceridad significa acercarnos sin máscaras. Reconocer nuestras preguntas, nuestras culpas, nuestras dudas, pero también nuestra necesidad de salvación. Significa no usar la fe como espectáculo o curiosidad, sino como camino de encuentro.
Hoy el Señor puede estar pasando cerca de nuestra vida a través de una palabra sencilla, una llamada interior, una preocupación que no se apaga, una memoria que necesita ser reconciliada. No dejemos que esa inquietud quede sin respuesta.
Pidamos la gracia de una conciencia despierta y humilde. Que no huyamos de la verdad cuando Dios la pone delante de nosotros. Que no busquemos a Jesús solo por curiosidad, sino con deseo de conversión. Y que, al encontrarnos con Él, podamos recibir la paz que nace de la misericordia y de una vida puesta nuevamente en sus manos.
Un momento de oración para aquietar el corazón.
Después de meditar el Evangelio, te invitamos a hacer una pausa y presentarte ante Dios con un corazón sencillo y confiado.
Lecturas Bíblicas del día de Hoy
Primera Lectura de Hoy Jueves 24 de Septiembre
Libro de Eclesiastico 1, 2-11.
Todas las cosas, absolutamente todas,
son vana ilusión.
¿Qué provecho saca el hombre
de todos sus trabajos en la tierra?
Pasa una generación y viene otra,
pero la tierra permanece siempre.
El sol sale y se pone;
corre y llega a su lugar,
de dónde vuelve a salir.
Sopla el viento hacia el sur y gira luego hacia el norte,
y dando vueltas y más vueltas, vuelve siempre a girar.
Todos los ríos van al mar, pero el mar nunca se llena;
regresan al punto de donde vinieron
y de nuevo vuelven a correr.
Todo es difícil de entender: no deja el hombre de cavilar,
no se cansan los ojos de ver ni los oídos de oír.
Lo que antes existió, eso volverá a existir.
Lo que antes se hizo, eso se volverá a hacer.
No hay nada nuevo bajo el sol.
Si de alguna cosa dicen: “Mira, esto sí es nuevo”,
aun esa cosa existió ya en los siglos anteriores a nosotros.
Nadie se acuerda de los antiguos
y lo mismo pasará con los que vengan:
no se acordarán de ellos sus sucesores.
Salmo Responsorial de Hoy – Salmo 89, 3-4. 5-6. 12-13. 14 y 17.
Tú, Señor, haces volver al polvo a los humanos,
diciendo a los mortales que retornen.
Mil años son para ti como un dia
que ya pasó; como una breve noche.
Tu eres, Señor, nuestro refugio.
Nuestra vida es tan breve como un sueño;
semejante a la hierba.
que despunta y florece en la mañana
y por la tarde se marchita y se seca.
Tu eres, Señor, nuestro refugio.
Enséñanos a ver lo que es la vida
y seremos sensatos.
¿Hasta cuándo, Señor, vas a tener
compasión de tus siervos? ¿Hasta cuándo?
Tu eres, Señor, nuestro refugio.
Llénanos de tu amor por la mañana
y júbilo será la vida toda.
Que el Señor bondadoso nos ayude
y dé prosperidad a nuestras obras.
Tu eres, Señor, nuestro refugio.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Yo soy el camino, la verdad y la vida;
nadie va al Padre si no es por mí, dice el Señor.
Aleluya.

Evangelio de Hoy Jueves 24 de Septiembre de 2026
Evangelio según San Lucas Lucas 9, 7-9.
En aquel tiempo, el rey Herodes se enteró de todos los prodigios que Jesús hacía y no sabía a qué atenerse, porque unos decían que Juan había resucitado; otros, que había regresado Elías, y otros, que había vuelto a la vida uno de los antiguos profetas.
Pero Herodes decía: “A Juan yo lo mandé decapitar. ¿Quién será, pues, éste del que oigo semejantes cosas?” Y tenía curiosidad de ver a Jesús.
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Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.
