Lunes de la XXVI semana del Tiempo ordinario
Difundiendo La Palabra es un lugar creado para orar y meditar la Palabra de Dios. Hoy, Lunes de la XXVI semana del Tiempo ordinario encontrará el Evangelio según San Lucas 9, 46-50 acompañado de una reflexión pastoral que lo ayudará a comprenderlo y vivirlo con fidelidad. También incluimos las lecturas del día y el Salmo Responsorial.
Homilía y reflexión del Evangelio de hoy 28 de Septiembre de 2026
La discusión por ser el más grande
Los discípulos comienzan a discutir quién de ellos era el más grande. La escena sorprende porque ocurre mientras caminan con Jesús, escuchan sus palabras y ven sus obras. Están cerca del Maestro, pero todavía tienen dentro una lógica muy humana: compararse, ocupar lugares, medir importancia, buscar reconocimiento.
Esa discusión no pertenece solo a los discípulos. También nosotros podemos vivir pendientes de ser tenidos en cuenta, valorados, reconocidos, puestos por encima de otros. A veces la comparación se mete incluso en el servicio, en la familia, en la comunidad o en la fe. Queremos saber quién hizo más, quién merece más, quién tiene más razón, quién ocupa el lugar principal.
Jesús conoce lo que hay en el corazón de sus discípulos. No necesita que se lo expliquen. Y, en vez de entrar en la competencia, les muestra otro camino. La grandeza verdadera no se mide como la mide el mundo.
Un niño puesto junto a Jesús
Jesús toma a un niño y lo pone a su lado. Ese gesto dice más que muchas palabras. En aquel contexto, un niño no representaba poder, prestigio ni influencia. Era pequeño, dependiente, sin capacidad de imponerse. Jesús lo coloca cerca de sí para enseñar dónde mira Dios.
El Señor cambia el centro de la discusión. Mientras los discípulos piensan en quién es más grande, Jesús señala al pequeño. Mientras ellos miran hacia arriba, buscando lugares de importancia, Jesús los hace mirar hacia abajo, hacia quien necesita ser recibido, cuidado y respetado.
Recibir a un pequeño en nombre de Jesús es recibir al mismo Cristo. Esta frase nos compromete. La cercanía con Dios se expresa en cómo tratamos a quienes no pueden devolvernos nada, a quienes no tienen poder, a quienes pasan desapercibidos, a quienes necesitan paciencia, ternura y protección.
La grandeza de hacerse pequeño
Jesús afirma que el más pequeño entre todos es el más grande. Esta palabra invierte nuestras medidas. Para el mundo, grande es quien domina, quien sobresale, quien se impone, quien recibe aplausos. Para Jesús, grande es quien se hace humilde, quien sirve, quien no necesita ocupar siempre el centro.
Hacerse pequeño no significa despreciarse ni vivir sin dignidad. Significa abandonar la soberbia, dejar de competir todo el tiempo, no medir la vida por la mirada de los demás. Significa reconocer que todo lo bueno que tenemos viene de Dios y debe ponerse al servicio.
Esta conversión es difícil porque el orgullo se disfraza de muchas maneras. A veces aparece como necesidad de tener siempre razón. Otras, como deseo de ser reconocidos. Otras, como molestia cuando otro recibe un lugar, un don o una oportunidad. Jesús nos invita a mirar esas luchas con honestidad y a pedir un corazón más libre.
No impedir el bien que Dios hace por otros
Juan le cuenta a Jesús que vieron a alguien expulsando demonios en su nombre y quisieron impedírselo porque no era del grupo. Nuevamente aparece la tentación de controlar, de pensar que solo los nuestros pueden hacer el bien, de mirar con sospecha lo que no nace dentro de nuestro círculo.
Jesús responde con amplitud: no se lo impidan. Quien no está contra ustedes, está con ustedes. El Reino de Dios es más grande que nuestras fronteras. La gracia puede actuar por caminos que no controlamos y a través de personas que quizá no esperábamos.
Esto nos ayuda a alegrarnos por el bien, venga de donde venga. No todo debe pasar por nosotros para ser de Dios. No hace falta apagar la luz de otros para que brille la nuestra. Un corazón humilde reconoce el bien, agradece la obra de Dios y no convierte la misión en propiedad personal.
Pidamos hoy la gracia de dejar la competencia y aprender la humildad de los pequeños. Que sepamos recibir a Cristo en quienes necesitan cuidado, servir sin buscar el primer lugar y alegrarnos cuando Dios actúa también a través de otros. Porque en el Reino, la verdadera grandeza no está en sobresalir, sino en amar con un corazón sencillo.
Un momento de oración para aquietar el corazón.
Después de meditar el Evangelio, te invitamos a hacer una pausa y presentarte ante Dios con un corazón sencillo y confiado.
Lecturas Bíblicas del día de Hoy
Primera Lectura de Hoy Lunes 28 de Septiembre
Libro de Job 1, 6-22.
Un día fueron los ángeles a presentarse ante el Señor y entre ellos llegó también Satanás. El Señor le preguntó: “¿De dónde vienes?” El respondió: “De dar una vuelta por la tierra”.
El Señor le dijo: “¿Te fijaste en mi siervo Job? No hay nadie como él en la tierra; es un hombre íntegro y recto, que teme a Dios y se aparta del mal”.
Satanás le respondió: “¿Y crees tú que su temor a Dios es desinteresado? ¿Acaso no has construido tú mismo una cerca protectora alrededor de él, de su familia y de todos sus bienes? Has bendecido el trabajo de sus manos y sus rebaños se han multiplicado por todo el país. Pero hazle sentir un poco el peso de tu mano, daña sus posesiones y verás cómo te maldice en tu propia cara”. El Señor le dijo: “Haz lo que quieras con sus cosas, pero a él no lo toques”. Y Satanás se retiró de la presencia del Señor.
Un día en que los hijos e hijas de Job estaban comiendo en casa del hermano mayor, llegó un mensajero a la casa de Job y le dijo: “Tus bueyes estaban arando y tus burras pastando en el mismo lugar, cuando cayeron sobre ellos unos bandidos, apuñalaron a los criados y se llevaron el ganado. Sólo yo pude escapar para contártelo”.
No había acabado de hablar, cuando llegó otro criado y le dijo: “Cayó un rayo y quemó y consumió tus ovejas y a tus pastores. Sólo yo pude escapar para contártelo”.
No había acabado de hablar, cuando llegó otro y le dijo: “Una banda de sabeos, divididos en tres grupos, se lanzaron sobre los camellos y se los llevaron y apuñalaron a los criados. Sólo yo pude escapar para contártelo”.
No había acabado de hablar, cuando llegó otro y le dijo: “Estaban tus hijos e hijas comiendo en casa de su hermano mayor, cuando un fuerte viento vino del desierto y embistió por los cuatro costados la casa, que se derrumbó y los mató. Sólo yo pude escapar para contártelo”.
Entonces Job se levantó y rasgó sus vestiduras. Luego se rapó la cabeza, se postró por tierra en oración y dijo:
“Desnudo salí del vientre de mi madre
y desnudo volveré allá.
El Señor me lo dio, el Señor me lo quitó;
esa fue su voluntad:
¡Bendito sea el nombre del Señor!”
A pesar de todo lo que le sucedió, Job no pecó ni profirió ninguna insolencia contra Dios.
Salmo Responsorial de Hoy – Salmo 16, 1. 2-3. 6-7. 8b y 15.
Señor, hazme justicia
y a mi clamor atiende;
presta oído a mi súplica,
pues mis labios no mienten.
Señor, escucha nuestra súplica.
Júzgame tú, Señor,
pues tus ojos miren al que es honrado.
Examina mi corazón, revísalo de noche,
Pruébame a fuego y no hallarás malicia en mí.
Señor, escucha nuestra súplica.
A ti mi voz elevo, pues sé que me respondes.
Atiéndeme, Dios mío, y escucha mis palabras;
muéstrame los prodigios de tu misericordia,
pues a quien acude a ti, de sus contrarios salvas.
Señor, escucha nuestra súplica.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Jesucristo vino a servir
y a dar la vida por la salvación de todos.
Aleluya.
Evangelio de Hoy Lunes 28 de Septiembre de 2026
Evangelio según San Lucas 9, 46-50.
Un día, surgió entre los discípulos una discusión sobre quién era el más grande de ellos. Dándose cuenta Jesús de lo que estaban discutiendo, tomó a un niño, lo puso junto a sí y les dijo: “El que reciba a este niño en mi nombre, me recibe a mí; y el que me recibe a mí, recibe también al que me ha enviado. En realidad el más pequeño entre todos ustedes, ése es el más grande”.
Entonces, Juan le dijo: “Maestro, vimos a uno que estaba expulsando a los demonios en tu nombre; pero se lo prohibimos, porque no anda con nosotros”. Pero Jesús respondió: “No se lo prohiban, pues el que no está contra ustedes, está en favor de ustedes”.
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Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.
