Evangelio De Hoy 2 de Octubre


Difundiendo La Palabra es un lugar creado para orar y meditar la Palabra de Dios. Hoy, Viernes de la XXVI semana del Tiempo ordinario encontrará el Evangelio según San Mateo 18, 1-5. 10 acompañado de una reflexión pastoral que lo ayudará a comprenderlo y a vivirlo con fidelidad. También incluimos las lecturas del día y el Salmo Responsorial.


Homilía y reflexión del Evangelio de hoy 2 de Octubre de 2026

La pregunta por la grandeza

Los discípulos se acercan a Jesús con una pregunta muy humana: quién es el más grande en el Reino de los Cielos. Detrás de esa inquietud aparece una lógica conocida: compararse, buscar lugares, medir importancia, querer saber quién cuenta más.

Jesús no responde con una explicación larga. Llama a un niño, lo pone en medio y hace de ese gesto una enseñanza. En el centro no coloca al más fuerte, al más influyente, al más reconocido, sino a un pequeño. Alguien que no puede imponerse, que depende de otros, que necesita ser recibido y cuidado.

Con ese gesto, Jesús cambia nuestra manera de entender la grandeza. Para el mundo, grande es quien domina, quien sobresale, quien tiene poder o reconocimiento. Para Dios, grande es quien aprende la humildad, quien no vive defendiendo su lugar, quien se sabe necesitado del Padre.

Hacerse como niños

Jesús dice que si no cambiamos y no nos hacemos como niños, no entraremos en el Reino. Esta palabra no nos invita a la inmadurez ni a la irresponsabilidad. Nos llama a una conversión del corazón: dejar la soberbia, la autosuficiencia, la necesidad de controlar todo.

Hacerse como niños significa recuperar la confianza sencilla, la capacidad de recibir, la humildad para pedir ayuda, la libertad de no tener que aparentar siempre fortaleza. Un niño sabe que necesita. No se salva solo. No vive como dueño absoluto de sí mismo.

A veces nos cuesta entrar en esta pequeñez porque queremos mostrarnos seguros, capaces, fuertes, importantes. Nos incomoda reconocer límites, pedir perdón, aceptar correcciones, depender de Dios. Pero Jesús nos muestra que el Reino no se conquista desde el orgullo, sino que se recibe desde la humildad.

Recibir al pequeño es recibir a Cristo

Jesús añade que quien recibe a un niño en su nombre, lo recibe a Él. Esta frase lleva la enseñanza a lo concreto. No basta admirar la humildad desde lejos. Hay que aprender a recibir a los pequeños: los frágiles, los pobres, los enfermos, los que no tienen voz, los que necesitan paciencia, los que no pueden devolvernos nada.

La manera en que tratamos a los más vulnerables revela mucho de nuestra fe. Podemos hablar mucho de Dios, pero si despreciamos al débil, si somos duros con quien necesita cuidado, si ignoramos a quien nos incomoda, algo del Evangelio todavía no entró en nuestro corazón.

Jesús se identifica con los pequeños. Se deja encontrar en ellos. Por eso, cada gesto de ternura, protección, paciencia y respeto hacia una persona frágil tiene un valor sagrado. Recibir al pequeño no es una obra menor; es recibir al mismo Señor.

No despreciar a ninguno

Jesús advierte que no debemos despreciar a ninguno de estos pequeños, porque sus ángeles contemplan el rostro del Padre. Es una frase llena de misterio y consuelo. Nadie es invisible para Dios. Ninguna vida pequeña, frágil o despreciada por el mundo queda fuera de su mirada.

Esto nos invita a cuidar mucho nuestras actitudes. A veces despreciamos sin decirlo: cuando ignoramos, cuando nos burlamos, cuando tratamos con impaciencia, cuando no escuchamos, cuando miramos a alguien como carga. Pero Dios ve a cada persona con una dignidad inmensa.

Hoy podemos pedir un corazón más humilde y más atento. Que el Señor nos libre de la necesidad de ser los más grandes y nos enseñe la grandeza de hacernos pequeños. Que sepamos recibir, cuidar y respetar a quienes Él pone en medio de nuestra vida.

Pidamos la gracia de mirar como Jesús: no desde la comparación, sino desde el amor; no desde el orgullo, sino desde la humildad; no desde el desprecio, sino desde la ternura del Padre, que no olvida a ninguno de sus hijos.


Un momento de oración para aquietar el corazón.

Después de meditar el Evangelio, te invitamos a hacer una pausa y presentarte ante Dios con un corazón sencillo y confiado.


Lecturas Bíblicas del día de Hoy


Primera Lectura de Hoy Viernes 2 de Octubre

Libro de Job 38, 1. 12-21; 40, 3-5.

El Señor le habló a Job desde el seno de la tormenta y le dijo:
“¿Acaso alguna vez en tu vida
le has dado órdenes a la mañana
o le has señalado su lugar a la aurora,
para que ciña a la tierra por los bordes
y sacuda de ella a los malvados;
para que ponga de relieve sus contornos
y la tiña de colores como un vestido;
para que prive a los malvados del amparo de las tinieblas
y acabe con el poder del hombre criminal?

¿Has llegado hasta donde nace el mar
o te has paseado por el fondo del océano?
¿Se te han franqueado las puertas de la muerte
o has visto los portones del país de los muertos?
¿Has calculado la anchura de la tierra?
Dímelo, si lo sabes.

¿Sabes en dónde vive la luz
y en dónde habitan las tinieblas?
¿Podrías conducirlas a su morada
o enseñarles el camino de su casa?
Si lo sabes, es que para entonces tú ya habrías nacido
y el número de tus años sería incontable’’.

Job le respondió al Señor:
“He hablado a la ligera, ¿qué puedo responder?
Me taparé la boca con la mano.
He estado hablando y ya no insistiré más;
ya no volveré a hablar”.


Salmo Responsorial de Hoy Salmo 138, 1-3. 7-8. 9-10. 13-14ab.

Tú me conoces, Señor, profundamente:
tú conoces cuándo me siento y me levanto,
desde lejos sabes mis pensamientos,
tú observas mi camino y mi descanso,
todas mis sendas te son familiares.
Condúcenos, Señor, por tu camino.

¿A dónde iré yo lejos de ti?
¿Dónde escaparé de tu mirada?
Si subo hasta el cielo, allí estás tú;
si bajo al abismo, allí te encuentras.
Condúcenos, Señor, por tu camino.

Si voy en alas de la aurora
o me alejo hasta el extremo de mar,
también allí tu mano me conduce
y tu diestra me sostiene.
Condúcenos, Señor, por tu camino.

Tú formaste mis entrañas,
me tejiste en el seno materno.
Te doy gracias por tan grandes maravillas;
soy un prodigio y tus obras son prodigiosas.
Condúcenos, Señor, por tu camino.


Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Que bendigan al Señor todos sus ejércitos,
servidores fieles que cumplen su voluntad.
Aleluya.


Evangelio de Hoy Viernes 2 de Octubre de 2026

Evangelio según San Mateo 18, 1-5. 10.

En cierta ocasión, los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron: “¿Quién es más grande en el Reino de los cielos?”

Jesús llamó a un niño, lo puso en medio de ellos y les dijo: “Yo les aseguro a ustedes que si no cambian y no se hacen como los niños, no entrarán en el Reino de los cielos. Así pues, quien se haga pequeño como este niño, ése es el más grande en el Reino de los cielos. Y el que reciba a un niño como éste en mi nombre, me recibe a mí.

Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños, pues yo les digo que sus ángeles, en el cielo, ven continuamente el rostro de mi Padre, que está en el cielo’’.


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Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.

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