Evangelio De Hoy 8 de Octubre

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Difundiendo La Palabra es un lugar creado para orar y meditar la Palabra de Dios. Hoy, Jueves de la XXVII semana del Tiempo ordinario encontrará el Evangelio según San Lucas 11, 5-13 acompañado de una reflexión pastoral que lo ayudará a comprenderlo y a vivirlo con fidelidad. También incluimos las lecturas del día y el Salmo Responsorial.



Homilía y reflexión del Evangelio de hoy 8 de Octubre de 2026

Un amigo que llama de noche

Jesús presenta una escena muy cercana: alguien llega de noche a la casa de un amigo para pedirle tres panes. No pide por capricho. Tiene una visita inesperada y no tiene qué ofrecerle. La necesidad lo mueve a golpear una puerta cuando todo parece cerrado.

Esta imagen habla de nuestra oración. A veces acudimos a Dios en momentos tranquilos, pero muchas veces lo hacemos de noche: cuando aparece una urgencia, cuando no sabemos cómo responder, cuando sentimos que no tenemos pan para dar, cuando la vida nos encuentra pobres y necesitados.

El hombre de la parábola no se queda paralizado por su falta. Reconoce que no tiene y va a pedir. Esa humildad es importante. Muchas veces queremos resolverlo todo solos, sostener a todos con nuestras fuerzas, dar respuestas que no tenemos. Pero la oración comienza cuando nos animamos a decir: “Señor, no me alcanza; necesito tu ayuda”.

La insistencia que nace de la confianza

Jesús destaca la insistencia de aquel que golpea la puerta. Aunque el amigo ya está acostado y la casa cerrada, termina levantándose para darle lo que necesita. No porque la amistad parezca suficiente, sino por la perseverancia de quien no deja de pedir.

Con esto, Jesús no nos muestra a un Dios molesto al que hay que cansar para que responda. Al contrario, quiere enseñarnos a orar con confianza persistente. Si incluso un amigo termina levantándose ante la insistencia, cuánto más el Padre escuchará a sus hijos.

La oración perseverante no busca torcer la voluntad de Dios. Busca mantener abierto el corazón mientras esperamos. Cuando pedimos y no vemos respuesta inmediata, podemos cansarnos, desanimarnos o pensar que Dios no escucha. Jesús nos invita a seguir golpeando, no desde la desesperación, sino desde la confianza.

Hay gracias que maduran en la espera. Hay respuestas que llegan de otro modo. Hay silencios que purifican el deseo. Pero ninguna oración sincera queda perdida ante el Padre.

Pidan, busquen, llamen

Jesús insiste con tres verbos: pedir, buscar, llamar. Son acciones de un corazón en movimiento. Quien pide reconoce su necesidad. Quien busca no se resigna a vivir en la superficie. Quien llama cree que hay alguien del otro lado de la puerta.

La fe se debilita cuando dejamos de pedir, de buscar y de llamar. A veces nos acostumbramos a vivir con poca esperanza, como si ciertas puertas ya estuvieran definitivamente cerradas. Pero Jesús nos anima a una confianza activa. No una confianza pasiva, sino una que se levanta, camina, insiste y espera.

También necesitamos aprender qué pedir. No solo soluciones rápidas, sino luz para decidir, fuerza para perseverar, humildad para cambiar, misericordia para perdonar, paz para atravesar lo que no podemos controlar. Dios siempre da lo que conduce a la vida, aunque no siempre coincida con nuestros tiempos o planes.

El Padre da el Espíritu Santo

Jesús termina revelando el don más grande: el Padre dará el Espíritu Santo a quienes se lo pidan. Esta es la respuesta más profunda de Dios. Muchas veces pedimos cosas necesarias y concretas, y podemos hacerlo con confianza. Pero el Señor quiere darnos algo aún mayor: su propio Espíritu.

El Espíritu Santo es la presencia de Dios que ilumina, consuela, fortalece, corrige, anima y sostiene. Es quien nos enseña a rezar cuando no sabemos cómo. Es quien nos ayuda a perdonar cuando el corazón está duro. Es quien nos da fuerza cuando las cargas pesan. Es quien mantiene viva la esperanza cuando la noche se alarga.

Hoy podemos acercarnos al Padre con sencillez. Golpear su puerta con nuestras necesidades, nuestras pobrezas y también las necesidades de quienes amamos. No tengamos miedo de insistir. No porque Dios sea indiferente, sino porque nosotros necesitamos permanecer unidos a Él.

Pidamos el pan que nos falta, pero sobre todo pidamos el Espíritu Santo. Que Él nos enseñe a confiar, a buscar con perseverancia y a vivir como hijos que saben que, aun en medio de la noche, la puerta del Padre nunca está cerrada para siempre.


Un momento de oración para aquietar el corazón.

Después de meditar el Evangelio, te invitamos a hacer una pausa y presentarte ante Dios con un corazón sencillo y confiado.


Lecturas Bíblicas del día de Hoy


Primera Lectura de Hoy Jueves 8 de Octubre

Carta de San Pablo a los Gálatas 3, 1-5.

¡Insensatos gálatas! ¿Quién los ha ofuscado para que no le hagan caso a la verdad, siendo así que les hemos presentado vivamente a Jesucristo clavado en la cruz?

Sólo quiero preguntarles una cosa: ¿Han recibido el Espíritu Santo por haber hecho lo que manda la ley de Moisés o por haber creído en el Evangelio? ¿Tan insensatos son ustedes, que, habiendo comenzado movidos por el Espíritu, quieren terminar haciendo obras meramente humanas? ¿Han recibido en vano tantos favores? Espero que no.

Vamos a ver: cuando Dios les comunica el Espíritu Santo y obra prodigios en ustedes, ¿lo hace porque ustedes han cumplido lo que manda la ley de Moisés, o porque han creído en el Evangelio?


Salmo Responsorial de Hoy Lucas 1, 69-70. 71-71. 73-75.

El Señor ha hecho surgir en favor nuestro
un poderoso salvador en la casa de David su siervo.
Así lo había anunciado desde antiguo,
por boca de sus santos profetas.
Bendito sea el Señor, Dios de Israel.

Anunció que nos salvaría de nuestros enemigos
y de las manos de todos los que nos aborrecen,
para mostrar su misericordia a nuestros padres,
y acordarse de su santa alianza.
Bendito sea el Señor, Dios de Israel.

El Señor juró a nuestro padre Abraham
concedernos que, libres ya de nuestros enemigos,
le sirvamos sin temor, en santidad y justicia,
delante de él, todos los días de nuestra vida.
Bendito sea el Señor, Dios de Israel.


Aclamación antes del Evangelio

 Aleluya, aleluya.
Abre, Señor, nuestros corazones,
para que comprendamos las palabras de tu Hijo.
Aleluya.



Evangelio de Hoy Jueves 8 de Octubre de 2026

Evangelio según San Lucas 11, 5-13.

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Supongan que alguno de ustedes tiene un amigo que viene a medianoche a decirle: ‘Préstame, por favor, tres panes, pues un amigo mío ha venido de viaje y no tengo nada que ofrecerle’. Pero él le responde desde dentro: ‘No me molestes. No puedo levantarme a dártelos, porque la puerta ya está cerrada y mis hijos y yo estamos acostados’.

Si el otro sigue tocando, yo les aseguro que, aunque no se levante a dárselos por ser su amigo, sin embargo, por su molesta insistencia, sí se levantará y le dará cuanto necesite.

Así también les digo a ustedes: Pidan y se les dará, busquen y encontrarán, toquen y se les abrirá. Porque quien pide, recibe; quien busca, encuentra y al que toca, se le abre. ¿Habrá entre ustedes algún padre que, cuando su hijo le pida pan, le dé una piedra? ¿O cuando le pida pescado, le dé una víbora? ¿O cuando le pida huevo, le dé un alacrán?

Pues, si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¿cuánto más el Padre celestial les dará el Espíritu Santo a quienes se lo pidan?’’


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Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.

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