Lunes de la XXII semana del Tiempo ordinario
Difundiendo La Palabra es un lugar creado para orar y meditar la Palabra de Dios. Hoy, Lunes de la XXII semana del Tiempo ordinario encontrará el Evangelio según San Lucas 4, 16-30 acompañado de una reflexión pastoral que lo ayudará a comprenderlo y vivirlo con fidelidad. También incluimos las lecturas del día y el Salmo Responsorial.
Homilía y reflexión del Evangelio de hoy 31 de Agosto de 2026.
Jesús vuelve a lo conocido
Jesús llega a Nazaret, el lugar donde se había criado. Entra en la sinagoga, como era su costumbre, y se pone de pie para leer. La escena parece familiar y tranquila: un pueblo conocido, una comunidad que lo vio crecer, una práctica religiosa habitual. Pero allí, en medio de lo cotidiano, Jesús revela algo decisivo.
Lee las palabras del profeta: el Espíritu del Señor está sobre Él, ha sido enviado a anunciar la Buena Noticia a los pobres, la libertad a los cautivos, la vista a los ciegos, la liberación a los oprimidos. No se presenta como alguien que viene a imponer cargas, sino como quien trae salvación, consuelo y vida nueva.
Esto nos recuerda que Dios puede hablar en espacios muy simples: una celebración conocida, una palabra escuchada muchas veces, una rutina que parecía igual a tantas otras. El problema no siempre es que Dios no hable, sino que nosotros ya no esperamos nada nuevo de Él.
Hoy se cumple esta palabra
Después de leer, Jesús dice una frase breve y enorme: “Hoy se ha cumplido esta Escritura”. No habla de una promesa lejana ni de un recuerdo del pasado. Dice “hoy”. En Él, la gracia de Dios se hace presente.
Ese “hoy” también toca nuestra vida. Dios no es solo el Dios de lo que hizo antes ni de lo que hará algún día. Es el Señor que quiere actuar ahora, en este momento concreto, en esta etapa de nuestra historia, en nuestras heridas y búsquedas reales.
A veces postergamos la fe para después: cuando tenga más tiempo, cuando esté mejor, cuando se resuelva tal problema, cuando me sienta más fuerte. Pero Jesús anuncia un hoy de gracia. Hoy puede comenzar una conversión, hoy puede abrirse una puerta. Hoy puede volver la esperanza, hoy una palabra de Dios puede encontrar lugar en el corazón.
Cuando la cercanía se vuelve obstáculo
Al principio todos se admiran, pero pronto aparece la resistencia. Se preguntan si no es el hijo de José. Conocen su familia, su origen, su historia. Y esa familiaridad se convierte en barrera. Les cuesta aceptar que Dios actúe a través de alguien tan cercano.
Esto sucede muchas veces. Podemos rechazar una gracia porque viene de una manera humilde. No aceptamos una corrección porque viene de alguien conocido. No reconocemos una palabra de Dios porque llega sin espectáculo. Encerramos al Señor en nuestras expectativas y no lo dejamos sorprendernos.
Los habitantes de Nazaret querían señales, querían privilegios, querían un Mesías adaptado a sus deseos. Pero Jesús les recuerda que la gracia de Dios no se deja encerrar por fronteras, costumbres o pertenencias. Dios también actuó a través de Elías y Eliseo en favor de extranjeros. Su misericordia es más grande que nuestros límites.
Pasó en medio de ellos y siguió su camino
La reacción final es violenta. Quieren despeñar a Jesús. Lo que comenzó como admiración termina en rechazo. Cuando la Palabra toca zonas profundas, puede despertar resistencia. No siempre queremos ser liberados de nuestras cegueras, porque algunas nos resultan cómodas. No siempre queremos que Dios ensanche nuestra mirada, porque preferimos un Dios que confirme nuestras ideas.
Pero Jesús pasa en medio de ellos y sigue su camino. No queda atrapado en el rechazo. No responde con violencia. Permanece libre para cumplir la misión del Padre.
Hoy podemos pedir la gracia de no comportarnos como Nazaret: admirar a Jesús por fuera y resistirlo por dentro. Sepamos, hoy, reconocer su presencia en lo cotidiano, escuchar su palabra cuando nos consuela y también cuando nos corrige, aceptar que su gracia puede llegar por caminos inesperados.
Que este “hoy” no pase de largo. Que Cristo encuentre en nosotros un corazón abierto para recibir la Buena Noticia, dejarse liberar y caminar con una fe más humilde, más disponible y más verdadera.
Un momento de oración para aquietar el corazón.
Después de meditar el Evangelio, te invitamos a hacer una pausa y presentarte ante Dios con un corazón sencillo y confiado.
Lecturas Bíblicas del día de Hoy
Primera Lectura de Hoy Lunes 31 de Agosto
Primera Carta de San Pablo a los Corintios 2, 1-5.
Hermanos: Cuando llegué a la ciudad de ustedes para anunciarles el Evangelio, no busqué hacerlo mediante la elocuencia del lenguaje o la sabiduría humana, sino que resolví no hablarles sino de Jesucristo, más aún, de Jesucristo crucificado.
Me presenté ante ustedes débil y temblando de miedo. Cuando les hablé y les prediqué el Evangelio, no quise convencerlos con palabras de hombre sabio; al contrario, los convencí por medio del Espíritu y del poder de Dios, a fin de que la fe de ustedes dependiera del poder de Dios y no de la sabiduría de los hombres.
Salmo Responsorial de Hoy – Salmo 118, 97. 98. 99. 100. 101. 102 .
¡Cuánto amo tu voluntad!:
Todo el día la estoy meditando.
Tus mandatos me hacen más sabio que mis enemigos,
porque siempre me acompañan.
¡Cuánto amo, Señor, tu voluntad!
Soy más prudente que todos mis maestros,
porque medito tus preceptos.
Soy más sagaz que los ancianos,
porque cumplo tus leyes.
¡Cuánto amo, Señor, tu voluntad!
Aparto mis pies de toda senda mala,
para cumplir tus palabras.
No me aparto de tus mandamientos,
porque tú me has instruido.
¡Cuánto amo, Señor, tu voluntad!
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
El Espíritu del Señor está sobre mí;
él me ha enviado para anunciar a los pobres la buena nueva.
Aleluya.
Evangelio de Hoy Lunes 31 de Agosto de 2026
Evangelio según San Lucas 4, 16-30.
En aquel tiempo, Jesús fue a Nazaret, donde se había criado. Entró en la sinagoga, como era su costumbre hacerlo los sábados, y se levantó para hacer la lectura. Se le dio el volumen del profeta Isaías, lo desenrolló y encontró el pasaje en que estaba escrito: El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para llevar a los pobres la buena nueva, para anunciar la liberación a los cautivos y la curación a los ciegos, para dar libertad a los oprimidos y proclamar el año de gracia del Señor.
Enrolló el volumen, lo devolvió al encargado y se sentó. Los ojos de todos los asistentes a la sinagoga estaban fijos en él. Entonces comenzó a hablar, diciendo: “Hoy mismo se ha cumplido este pasaje de la Escritura, que ustedes acaban de oír”.
Todos le daban su aprobación y admiraban la sabiduría de las palabras que salían de sus labios, y se preguntaban: “¿No es éste el hijo de José?”
Jesús les dijo: “Seguramente me dirán aquel refrán: ‘Médico, cúrate a ti mismo, y haz aquí, en tu propia tierra, todos esos prodigios que hemos oído que has hecho en Cafarnaúm’ ”.
Y añadió: “Yo les aseguro que nadie es profeta en su tierra. Había ciertamente en Israel muchas viudas en los tiempos de Elías, cuando faltó la lluvia durante tres años y medio, y hubo un hambre terrible en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una viuda que vivía en Sarepta, ciudad de Sidón. Había muchos leprosos en Israel, en tiempos del profeta Eliseo; sin embargo, ninguno de ellos fue curado sino Naamán, que era de Siria”.
Al oír esto, todos los que estaban en la sinagoga se llenaron de ira, y levantándose, lo sacaron de la ciudad y lo llevaron hasta una barranca del monte, sobre el que estaba construida la ciudad, para despeñarlo. Pero él, pasando por en medio de ellos, se alejó de allí.
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Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.
