Sábado de la XXVII semana del Tiempo Ordinario
Difundiendo La Palabra es un lugar creado para orar y meditar la Palabra de Dios. Hoy, Sábado de la XXVII semana del Tiempo Ordinario encontrará el Evangelio según San Lucas 11, 27-28 acompañado de una reflexión pastoral que lo ayudará a comprenderlo y a vivirlo con fidelidad. También incluimos las lecturas del día y el Salmo Responsorial.
Homilía y reflexión del Evangelio de hoy 10 de Octubre
Una alabanza dirigida a la Madre
Mientras Jesús habla, una mujer levanta la voz entre la gente y bendice a la madre que lo llevó en su seno y lo alimentó. Es una expresión espontánea, nacida de la admiración. Al escuchar a Jesús, aquella mujer reconoce que una madre así debe ser dichosa.
La frase tiene algo muy humano. Cuando vemos la grandeza de una persona, pensamos también en quien la formó, la cuidó, la llevó en sus brazos, la acompañó en sus primeros pasos. En el caso de Jesús, esa mirada se dirige naturalmente a María. Ella fue verdaderamente bendita: llevó al Hijo de Dios en su seno, lo recibió con fe, lo cuidó con ternura y lo acompañó con fidelidad.
Jesús no rechaza esa alabanza. Pero la lleva más hondo. No permite que la grandeza de María quede reducida solo a un vínculo biológico. Quiere mostrar dónde está la verdadera bienaventuranza.
Felices los que escuchan la Palabra
Jesús responde: “Felices más bien los que escuchan la Palabra de Dios”. Con esta frase no disminuye a María; al contrario, revela su grandeza más profunda. María es dichosa no solo por haber sido madre según la carne, sino porque escuchó la Palabra, la recibió y dejó que Dios condujera su vida.
Ella escuchó cuando el ángel le anunció un camino que superaba todo cálculo humano. Escuchó cuando no entendía del todo. Escuchó en Belén, en Nazaret, en el templo, en Caná, al pie de la cruz. Su vida fue una escucha perseverante, humilde y confiada.
También nosotros somos invitados a esa felicidad. La verdadera cercanía con Dios no depende de privilegios exteriores, sino de un corazón que escucha. No basta admirar a Jesús desde lejos, emocionarse con sus palabras o repetir fórmulas religiosas. Hace falta abrir la vida para que su Palabra entre, ilumine y transforme.
Guardar la Palabra en la vida concreta
Jesús no habla solo de escuchar, sino de guardar la Palabra. Guardar no significa conservarla como un recuerdo bonito, sino hacerle lugar en el corazón, protegerla del olvido y dejar que madure en decisiones concretas.
Muchas palabras de Dios se pierden porque no las guardamos. Las escuchamos un momento, nos parecen buenas, pero enseguida las cubren las preocupaciones, el apuro, la rutina, el enojo o la distracción. La Palabra queda sin raíz, sin tiempo, sin espacio interior.
Guardar la Palabra exige paciencia. A veces significa repetirla en silencio durante el día, preguntarnos qué nos está pidiendo, dejar que corrija una actitud, que consuele una herida, que ilumine una decisión. Una Palabra guardada puede cambiar una manera de hablar, sanar una relación, despertar una vocación de servicio o devolver esperanza en medio del cansancio.
La felicidad de obedecer a Dios
La bienaventuranza que Jesús proclama no es una felicidad superficial. Es la alegría profunda de quien escucha a Dios y busca vivir según su voluntad. No siempre será fácil. La Palabra puede pedir renuncias, perdón, humildad, paciencia, conversión. Pero cuando se la guarda con fe, ordena el corazón y lo conduce hacia la vida.
María nos muestra este camino. Su grandeza no está en haber tenido una vida sin dificultades, sino en haber permanecido fiel. Ella guardó la Palabra incluso cuando una espada atravesaba su alma. Por eso es madre y discípula, mujer bendita y modelo de todo creyente.
Hoy podemos pedir la gracia de no ser oyentes distraídos. Que la Palabra de Dios no pase por nuestra vida como algo conocido, sino como una semilla viva. Que sepamos escucharla con humildad, guardarla con amor y practicarla con fidelidad.
Porque la verdadera dicha no está solo en admirar a Jesús, sino en dejar que su Palabra habite en nosotros y transforme, poco a poco, todo lo que somos.
Un momento de oración para aquietar el corazón.
Después de meditar el Evangelio, te invitamos a hacer una pausa y presentarte ante Dios con un corazón sencillo y confiado.
Lecturas Bíblicas del día de Hoy
Primera Lectura de Hoy Sábado 10 de Octubre
Carta de San Pablo a los Gálatas 3, 21-29.
Hermanos: Si la ley dada por medio de Moisés fuera capaz de dar la vida, su cumplimiento bastaría para hacer justos a los hombres. Pero, en realidad, la ley escrita aprisionó a todos bajo el pecado para que, por medio de la fe en Jesucristo, los creyentes pudieran recibir los bienes prometidos.
Antes de que llegara la etapa de la fe, estábamos presos y bajo la custodia de la ley, en espera de la fe que estaba a punto de manifestarse. De modo que la ley se hizo cargo de nosotros, como si fuéramos niños, para conducirnos a Cristo, a fin de que fuéramos justificados por la fe. Pero una vez que la fe ha llegado, ya no estamos sujetos a la ley.
Así pues, todos ustedes son hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús, pues, cuantos han sido incorporados a Cristo por medio del bautismo, se han revestido de Cristo. Ya no existe diferencia entre judíos y no judíos, entre esclavos y libres, entre varón y mujer, porque todos ustedes son uno en Cristo Jesús. Y si ustedes son de Cristo, son también descendientes de Abraham y la herencia que Dios le prometió les corresponde a ustedes.
Salmo Responsorial de Hoy – Salmo 104, 2-3. 4-5. 6-7.
Entonen en su honor himnos y cantos;
celebren sus portentos.
Del nombre del Señor enorgullézcanse
y siéntase feliz el que lo busca.
El Señor nunca olvida sus promesas.
Recurran al Señor y a su poder
y a su presencia acudan.
Recuerden los prodigios que él ha hecho,
sus portentos y oráculos.
El Señor nunca olvida sus promesas.
Descendientes de Abraham, su servidor;
estirpe de Jacob, su predilecto,
escuchen: el Señor es nuestro Dios
y gobiernan la tierra sus decretos.
El Señor nunca olvida sus promesas.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Dichosos los que escuchan la palabra de Dios
y la ponen en práctica, dice el Señor.
Aleluya.
Evangelio de Hoy Sábado 10 de Octubre de 2026
Evangelio según San Lucas 11, 27-28.
En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba a la multitud, una mujer del pueblo, gritando, le dijo: “¡Dichosa la mujer que te llevó en su seno y cuyos pechos te amamantaron!” Pero Jesús le respondió: “Dichosos todavía más los que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica”.
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Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.
