Evangelio De Hoy 2 de Septiembre


Difundiendo La Palabra es un lugar creado para orar y meditar la Palabra de Dios. Hoy, Miércoles de la XXII semana del Tiempo ordinario, encontrará el Evangelio según San Lucas 4, 38-44 acompañado de una reflexión pastoral que lo ayudará a comprenderlo y a vivirlo con fidelidad. También incluimos las lecturas del día y el Salmo Responsorial.


Homilía y reflexión del Evangelio de hoy 2 de Septiembre de 2026

Jesús entra en una casa concreta

Después de enseñar en la sinagoga, Jesús entra en la casa de Simón. Allí encuentra a la suegra de Pedro con fiebre alta. La escena es sencilla, familiar, cotidiana. No ocurre en un lugar solemne ni ante una multitud, sino dentro de una casa donde alguien está enfermo y necesita ayuda.

Esto nos recuerda que Jesús no actúa solo en los grandes espacios religiosos. También quiere entrar en nuestras casas, en nuestras rutinas, en nuestras preocupaciones familiares, en esas situaciones pequeñas que para nosotros son muy importantes. El Señor no mira desde lejos el dolor doméstico. Se acerca a la fiebre, al cansancio, a la fragilidad concreta.

Cada casa tiene sus propias fiebres: preocupaciones, tensiones, silencios, heridas, enfermedades, cansancios acumulados. A veces pensamos que solo debemos llevar a Dios los grandes problemas, pero Jesús se inclina también sobre aquello que sucede en lo íntimo de la vida diaria.

La mano que levanta para servir

Jesús se acerca, reprende la fiebre y la mujer queda curada. Inmediatamente se levanta y se pone a servir. No se trata de un simple detalle doméstico. La sanación que Jesús realiza devuelve a la persona su fuerza, su dignidad y su capacidad de amar.

Cuando Cristo sana, no nos deja encerrados en nosotros mismos. Nos levanta para volver a vivir, para servir, para participar, para entregar algo de lo recibido. La salud que viene de Dios no es solo alivio personal; es también recuperación de la capacidad de amar.

Esto puede iluminar nuestros propios procesos. A veces pedimos ser curados, consolados o liberados, pero la gracia que recibimos está llamada a convertirse en servicio. Quien fue sostenido por Dios puede sostener a otros. Quien recibió consuelo puede consolar. Quien fue levantado puede tender la mano.

Al atardecer, todos buscan al Señor

Cuando se pone el sol, llevan a Jesús muchos enfermos. Él impone las manos sobre cada uno y los cura. La imagen es hermosa: una multitud de dolores acercándose al Señor, y Jesús atendiendo no de manera anónima, sino personalmente. Cada enfermo recibe su cercanía.

Esto revela el corazón compasivo de Cristo. No hay sufrimiento humano que le sea indiferente. No hay persona que sea solo un caso más. Para Él, cada vida tiene rostro, historia y valor.

También nosotros podemos acercarle nuestras enfermedades visibles e invisibles. Una ansiedad que no se calma, una tristeza que pesa, una culpa que vuelve, una relación dañada, una falta de esperanza. Jesús no siempre actúa del modo o en el tiempo que esperamos, pero su presencia sana desde lo profundo cuando le abrimos la vida con confianza.

Buscar el silencio para seguir la misión

De madrugada, Jesús se retira a un lugar solitario. Después de una jornada intensa de enseñanza y curaciones, busca el silencio. La gente quiere retenerlo, pero Él dice que debe anunciar el Reino de Dios también a otros lugares. No se deja encerrar por el éxito ni por la necesidad de ser buscado. Permanece fiel a la misión recibida del Padre.

Esta actitud nos enseña mucho. El servicio necesita oración. La entrega necesita volver a la fuente. Si no buscamos momentos de silencio con Dios, incluso el bien puede agotarnos o desordenarnos. Jesús no se pierde en la actividad; sabe retirarse para permanecer unido al Padre.

También nos muestra que no todo afecto debe retenernos. A veces alguien puede querer que nos quedemos donde somos útiles, valorados o necesitados, pero Dios nos pide seguir caminando. La misión no se guía solo por la aprobación de los demás, sino por la voluntad del Padre.

Hoy podemos pedir que Jesús entre en nuestra casa y toque nuestras fiebres interiores. Que nos levante para servir con amor, nos enseñe a acercarle nuestras heridas y nos regale espacios de silencio para no perder el rumbo. Porque solo quien vuelve al Padre puede servir sin vaciarse y caminar sin olvidar para qué fue enviado.


Un momento de oración para aquietar el corazón.

Después de meditar el Evangelio, te invitamos a hacer una pausa y presentarte ante Dios con un corazón sencillo y confiado.


Lecturas Bíblicas del día de Hoy


Primera Lectura de Hoy Miércoles 2 de Septiembre

Segunda Carta de San Pablo a los Corintios 3, 1-9.

Hermanos: Anteriormente no pude hablarles como a hombres movidos por el Espíritu Santo, sino como a individuos sujetos a sus pasiones. Como a cristianos todavía niños, les dí leche y no alimento sólido, pues entonces no lo podían soportar.

Pero ni aun ahora pueden soportarlo, pues sus pasiones los siguen dominando. Porque, mientras haya entre ustedes envidias y discordias, ¿no es cierto que siguen sujetos a sus pasiones y viviendo en un nivel exclusivamente humano?

Cuando uno dice: “Yo soy de Pablo”, “Yo soy de Apolo”, ¿no proceden ustedes de un modo meramente humano? En realidad, ¿quién es Apolo y quién es Pablo? Solamente somos servidores, por medio de los cuales ustedes llegaron a la fe, y cada uno de nosotros hizo lo que el Señor le encomendó.

Yo planté, Apolo regó, pero fue Dios quien hizo crecer. De modo que ni el que planta ni el que riega tienen importancia, sino sólo Dios, que es quien hace crecer. El que planta y el que riega trabajan para lo mismo, si bien cada uno recibirá el salario conforme a su propio trabajo. Así pues, nosotros somos colaboradores de Dios y ustedes son el campo de Dios, la casa que Dios edifica.


Salmo Responsorial de Hoy Salmo 32, 12-13. 14-15. 20-21.

Feliz la nación cuyo Dios es el Señor,
dichoso el pueblo que escogió por suyo.
Desde el cielo el Señor, atentamente,
mira a todos los hombres.
Dichoso el pueblo escogido por Dios.

Desde el lugar de su morada observa
a todos los que habitan en el orbe.
El formó el corazón de cada uno
y entiende sus acciones.
Dichoso el pueblo escogido por Dios.

En el Señor está nuestra esperanza,
pues él es nuestra ayuda y nuestro amparo;
en el Señor se alegra el corazón
y en él hemos confiado.
Dichoso el pueblo escogido por Dios.


Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
El Señor me ha enviado
para anunciar a los pobres la buena nueva
y proclamar la liberación a los cautivos.
Aleluya.


Evangelio de Hoy Miércoles de 2 de Septiembre de 2026

Evangelio según San Lucas 4, 38-44.

En aquel tiempo, Jesús salió de la sinagoga y entró en la casa de Simón. La suegra de Simón estaba con fiebre muy alta y le pidieron a Jesús que hiciera algo por ella. Jesús, de pie junto a ella, mandó con energía a la fiebre, y la fiebre desapareció. Ella se levantó enseguida y se puso a servirles.

Al meterse el sol, todos los que tenían enfermos se los llevaron a Jesús y él, imponiendo las manos sobre cada uno, los fue curando de sus enfermedades. De muchos de ellos salían también demonios que gritaban: “¡Tú eres el Hijo de Dios!” Pero él les ordenaba enérgicamente que se callaran, porque sabían que él era el Mesías.

Al día siguiente se fue a un lugar solitario y la gente lo andaba buscando. Cuando lo encontraron, quisieron retenerlo, para que no se alejara de ellos; pero él les dijo: “También tengo que anunciarles el Reino de Dios a las otras ciudades, pues para eso he sido enviado”. Y se fue a predicar en las sinagogas de Judea.


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Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.

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