Evangelio De Hoy 4 de Septiembre


Difundiendo La Palabra es un lugar creado para orar y meditar la Palabra de Dios. Hoy, Viernes de la XXII semana del Tiempo ordinario encontrará el Evangelio según San Lucas 5, 33-39 acompañado de una reflexión pastoral que lo ayudará a comprenderlo y a vivirlo con fidelidad. También incluimos las lecturas del día y el Salmo Responsorial.


Homilía y reflexión del Evangelio de hoy 4 de Septiembre de 2026

Cuando la fe se compara desde afuera

Los fariseos y escribas preguntan por qué los discípulos de Juan y los de ellos ayunan con frecuencia, mientras los discípulos de Jesús comen y beben. La pregunta nace de una comparación. Miran la práctica exterior y sacan una conclusión rápida: si unos ayunan y otros no, algo parece estar mal.

Jesús no desprecia el ayuno. Tampoco niega el valor de la penitencia. Pero quiere mostrar que las prácticas religiosas tienen sentido cuando nacen de una relación viva con Dios. Ayunar, rezar, servir, hacer sacrificios: todo eso puede acercarnos al Señor si el corazón está orientado hacia Él. Pero si se vive solo como comparación, apariencia o costumbre vacía, pierde profundidad.

También nosotros podemos caer en esa mirada exterior. Medimos la fe por lo que se ve, comparamos caminos, juzgamos procesos ajenos, creemos que todos deben vivir la relación con Dios del mismo modo y al mismo ritmo. Jesús nos invita a mirar más hondo: no solo qué hacemos, sino desde dónde lo hacemos.

El Esposo está presente

Jesús responde con la imagen del esposo y los amigos de la boda. Mientras el esposo está con ellos, no corresponde vivir como en duelo. Su presencia inaugura un tiempo de alegría. Donde está Cristo, hay una novedad que no puede reducirse a una práctica religiosa más.

Esta imagen revela el corazón de la fe cristiana. No seguimos primero una regla, sino a una Persona. No vivimos la religión como una carga triste, sino como respuesta al amor de Cristo, que se acerca, llama y comparte la vida con nosotros.

Hay momentos para ayunar y momentos para celebrar. Hay tiempos de penitencia y tiempos de consuelo. La madurez espiritual consiste en reconocer qué nos pide Dios en cada etapa, sin convertir la fe en una serie de gestos repetidos sin alma. Cuando Cristo ocupa el centro, incluso la renuncia se llena de sentido; cuando Cristo queda desplazado, hasta lo sagrado puede volverse rutina.

El vino nuevo no entra en odres viejos

Jesús usa luego dos imágenes muy concretas: el remiendo nuevo en un vestido viejo y el vino nuevo en odres viejos. La novedad del Reino no puede ser tratada como un simple agregado a una vida cerrada. No se trata de poner un pequeño parche religioso para seguir igual. Jesús viene a renovar desde dentro.

Muchas veces queremos que Dios nos acompañe, pero sin cambiar demasiado nuestras estructuras interiores. Queremos paz, pero conservando resentimientos. Queremos alivio, pero sin soltar el orgullo. Queremos una vida nueva, pero defendiendo hábitos viejos que nos dañan. Queremos que Jesús bendiga nuestros planes, pero nos cuesta dejar que Él los transforme.

El vino nuevo necesita odres nuevos. La gracia de Dios necesita un corazón flexible, humilde, disponible. No perfecto, pero sí abierto. Un corazón que pueda dejarse ensanchar por el Evangelio y no se aferre siempre a lo conocido por miedo a cambiar.

No encerrarnos en lo de siempre

Jesús termina diciendo que nadie, después de beber vino añejo, quiere el nuevo, porque dice que el añejo es mejor. Es una advertencia sobre la resistencia al cambio. A veces preferimos lo conocido, aunque ya no nos dé vida. Nos aferramos a costumbres, seguridades o formas de pensar que nos resultan familiares, pero que impiden recibir la novedad de Dios.

Esto puede pasar en la vida personal, familiar y comunitaria. Dios quiere hacer algo nuevo, pero nosotros respondemos con desconfianza. Nos cuesta creer que pueda haber otra manera de vivir, rezar, perdonar, servir o mirar al otro.

Pidamos hoy un corazón renovado. Que nuestras prácticas religiosas no sean solo costumbre exterior, sino expresión de un amor vivo. Que sepamos reconocer la presencia del Esposo y dejarnos alegrar por Él. Y que no tengamos miedo de convertirnos en odres nuevos, capaces de recibir el vino nuevo de la gracia que Cristo sigue derramando.


Un momento de oración para aquietar el corazón.

Después de meditar el Evangelio, te invitamos a hacer una pausa y presentarte ante Dios con un corazón sencillo y confiado.


Lecturas Bíblicas del día de Hoy


Primera Lectura de Hoy Viernes 4 de Septiembre

Primera Carta de San Pablo a los Corintios Corintios 4, 1-5.

Hermanos: Procuren que todos nos consideren como servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios.

Ahora bien, lo que se busca en un administrador es que sea fiel. Por eso, lo que menos me preocupa es que me juzguen ustedes o un tribunal humano; pues ni siquiera yo me juzgo a mí mismo. Es cierto que mi conciencia no me reprocha nada, pero no por eso he sido declarado inocente.

El Señor es quien habrá de juzgarme. Por lo tanto, no juzguen antes de tiempo; esperen a que venga el Señor. Entonces él sacará a la luz lo que está oculto en las tinieblas, pondrá al descubierto las intenciones del corazón y dará a cada uno la alabanza que merezca.


Salmo Responsorial de Hoy Salmo 36, 3-4. 5-6. 27-28. 39-40.

Pon tu esperanza en Dios, practica el bien
y vivirás tranquilo en esta tierra.
Busca en él tu alegría
y te dará el Señor cuanto deseas.
La salvación del justo es el Señor.

Pon tu vida en las manos del Señor, en él confía,
y hará que tu virtud y tus derechos
brillen igual que el sol de mediodía.
La salvación del justo es el Señor.

Apártate del mal, practica el bien
y tendrás una casa eternamente
porque al Señor le agrada lo que es justo
y vela por sus fieles;
en cambio, a los injustos
los borrará de la tierra siempre.
La salvación del justo es el Señor.

La salvación del justo es el Señor;
en la tribulación él es su amparo.
A quien en él confía, Dios lo salva
de los hombres malvados.
La salvación del justo es el Señor.


Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Yo soy la luz del mundo, dice el Señor;
el que me sigue tendrá la luz de la vida.
Aleluya.


Evangelio de Hoy Viernes 4 de Septiembre de 2026

Evangelio según San Lucas 5, 33-39.

En aquel tiempo, los fariseos y los escribas le preguntaron a Jesús: “¿Por qué los discípulos de Juan ayunan con frecuencia y hacen oración, igual que los discípulos de los fariseos, y los tuyos, en cambio, comen y beben?”

Jesús les contestó: “¿Acaso pueden ustedes obligar a los invitados a una boda a que ayunen, mientras el esposo está con ellos? Vendrá un día en que les quiten al esposo, y entonces sí ayunarán”.

Les dijo también una parábola: “Nadie rompe un vestido nuevo para remendar uno viejo, porque echa a perder el nuevo, y al vestido viejo no le queda el remiendo del nuevo. Nadie echa vino nuevo en odres viejos, porque el vino nuevo revienta los odres y entonces el vino se tira y los odres se echan a perder. El vino nuevo hay que echarlo en odres nuevos y así se conservan el vino y los odres. Y nadie, acabando de beber un vino añejo, acepta uno nuevo, pues dice: ‘El añejo es mejor’”.


👉 Conozca la vida y el mensaje del santo del día de hoy


Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.

Scroll al inicio