Evangelio De Hoy 11 de Octubre


Difundiendo La Palabra es un lugar creado para orar y meditar la Palabra de Dios. Hoy, XXVIII Domingo Ordinario encontrará el Evangelio según San Mateo 22, 1-10 acompañado de una reflexión pastoral que lo ayudará a comprenderlo y a vivirlo con fidelidad. También incluimos las lecturas del día y el Salmo Responsorial.


Homilía y reflexión del Evangelio de hoy 11 de Octubre.

Una fiesta que Dios prepara

Jesús compara el Reino de los Cielos con un rey que prepara un banquete de bodas para su hijo. La imagen es hermosa: Dios no se presenta como alguien que quiere quitarnos vida, sino como quien prepara una fiesta, una mesa, una comunión llena de alegría.

A veces imaginamos la fe solo como obligación, esfuerzo o renuncia. Pero Jesús nos recuerda que, en el fondo, Dios nos llama a participar de su alegría. El Reino no es una carga triste, sino una invitación a vivir en comunión con Él. La vida cristiana comienza cuando descubrimos que el Padre nos espera, nos llama y prepara para nosotros algo más grande que nuestras pequeñas seguridades.

El banquete está listo. La invitación ya fue enviada. Dios no improvisa su amor. Desde siempre quiere reunir a sus hijos en la mesa de la vida.

Los invitados que no quisieron ir

Lo doloroso de la parábola es que los primeros invitados no quieren ir. Algunos rechazan directamente la invitación. Otros se van a sus campos o negocios. No todos responden con violencia; algunos simplemente están demasiado ocupados.

Esta parte toca mucho nuestra vida. No siempre rechazamos a Dios con palabras fuertes. A veces lo dejamos para después. La oración puede esperar. La conversión puede esperar. El perdón puede esperar. La misa puede esperar. La reconciliación puede esperar. Siempre hay algo urgente que parece más importante que la invitación del Señor.

Los campos y negocios no son malos en sí mismos. El problema aparece cuando ocupan todo el corazón. Cuando el trabajo, las preocupaciones, el dinero, los planes o las rutinas nos absorben tanto que ya no queda espacio para Dios. La fiesta está preparada, pero nosotros vivimos como si no tuviéramos tiempo para sentarnos a la mesa.

Una invitación despreciada

Algunos invitados no solo se desinteresan, sino que maltratan y matan a los servidores. La parábola muestra hasta dónde puede llegar un corazón cerrado cuando no quiere escuchar. Los mensajeros del rey representan esas voces que Dios envía para despertarnos: profetas, llamados interiores, personas que nos corrigen, situaciones que nos hacen ver la verdad.

A veces también nosotros rechazamos esas voces. No con violencia exterior, pero sí con indiferencia, orgullo o dureza. Nos molesta que alguien nos recuerde lo que debemos cambiar. Nos incomoda una palabra que toca una herida. Preferimos seguir ocupados antes que reconocer que Dios nos está llamando.

La invitación de Dios no es algo menor. No responder tiene consecuencias. No porque Dios deje de amar, sino porque el corazón que se cierra a la gracia termina perdiendo la alegría para la cual fue creado.

Salgan a los cruces de los caminos

El rey no cancela la fiesta. Envía a sus servidores a los cruces de los caminos para invitar a todos los que encuentren. La sala se llena de invitados inesperados. Esta imagen revela la amplitud de la misericordia de Dios.

Cuando algunos rechazan la invitación, el amor del Padre sigue buscando. Sale a los márgenes, a los caminos, a los lugares donde están los que quizá nadie habría elegido. El Reino no es un banquete reservado para los perfectos, sino una llamada abierta a todos los que aceptan entrar.

Esto nos llena de esperanza. Nadie está demasiado lejos para ser llamado. Nadie queda definitivamente excluido por su pasado si se abre a la gracia. Dios sigue saliendo a buscar en los cruces de la vida: en momentos de pérdida, de cansancio, de cambio, de búsqueda, de necesidad.

Hoy podemos preguntarnos cómo estamos respondiendo a la invitación del Señor. Tal vez hay excusas que nos alejan de la mesa; tal vez estamos demasiado ocupados para lo esencial; tal vez necesitamos escuchar de nuevo que Dios nos llama, no a una obligación vacía, sino a la alegría de su Reino.

Pidamos la gracia de no despreciar la invitación del Padre. Que sepamos dejar nuestras excusas, abrir el corazón y entrar con humildad en la fiesta que Él prepara. Porque la mesa está lista, y Dios sigue llamando.


Un momento de oración para aquietar el corazón.

Después de meditar el Evangelio, te invitamos a hacer una pausa y presentarte ante Dios con un corazón sencillo y confiado.


Lecturas Bíblicas del día de Hoy


Primera Lectura de Hoy Domingo 11 de Octubre

Libro de Isaίas 25, 6-10.

En aquel día, el Señor del universo
preparará sobre este monte
un festín con platillos suculentos
para todos los pueblos;
un banquete con vinos exquisitos
y manjares sustanciosos.

Él arrancará en este monte
el velo que cubre el rostro de todos los pueblos,
el paño que oscurece a todas las naciones.

Destruirá la muerte para siempre;
el Señor Dios enjugará las lágrimas de todos los rostros
y borrará de toda la tierra la afrenta de su pueblo.
Así lo ha dicho el Señor.

En aquel día se dirá:
“Aquí está nuestro Dios,
de quien esperábamos que nos salvara.
Alegrémonos y gocemos con la salvación que nos trae,
porque la mano del Señor reposará en este monte”.


Salmo Responsorial de Hoy Salmo 22, 1-3a. 3b-4. 5. 6.

El Señor es mi pastor, nada me falta:
en verdes praderas me hace reposar
y hacia fuentes tranquilas me conduce
para reparar mis fuerzas.
Habitaré en la casa del Señor toda la vida.

Por ser un Dios fiel a sus promesas,
me guía por el sendero recto;
así, aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú estás conmigo.
Tu vara y tu cayado me dan seguridad.
Habitaré en la casa del Señor toda la vida.

Tú mismo me preparas la mesa,
a despecho de mis adversarios;
me unges la cabeza con perfume
y llenas mi copa hasta los bordes.
Habitaré en la casa del Señor toda la vida.


Segunda Lectura de Hoy Domingo 11 de Octubre.

Carta de San Pablo a los Filipenses 4, 12-14. 19-20.

Hermanos: Yo sé lo que es vivir en pobreza y también lo que es tener de sobra. Estoy acostumbrado a todo: lo mismo a comer bien que a pasar hambre; lo mismo a la abundancia que a la escasez. Todo lo puedo unido a aquel que me da fuerza. Sin embargo, han hecho bien ustedes en socorrerme, cuando me vi en dificultades.

Mi Dios, por su parte, con su infinita riqueza, remediará con esplendidez todas las necesidades de ustedes, por medio de Cristo Jesús. Gloria a Dios, nuestro Padre, por los siglos de los siglos. Amén.


Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Que el Padre de nuestro Señor Jesucristo
ilumine nuestras mentes
para que podamos comprender cuál es la esperanza
que nos da su llamamiento.
Aleluya.


Evangelio de Hoy Domingo 11 de Octubre de 2026

Evangelio según San Mateo 22, 1-10.

En aquel tiempo, volvió Jesús a hablar en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo, diciendo: “El Reino de los cielos es semejante a un rey que preparó un banquete de bodas para su hijo. Mandó a sus criados que llamaran a los invitados, pero éstos no quisieron ir.

Envió de nuevo a otros criados que les dijeran: ‘Tengo preparado el banquete; he hecho matar mis terneras y los otros animales gordos; todo está listo. Vengan a la boda’. Pero los invitados no hicieron caso. Uno se fue a su campo, otro a su negocio y los demás se les echaron encima a los criados, los insultaron y los mataron.

Entonces el rey se llenó de cólera y mandó sus tropas, que dieron muerte a aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad.

Luego les dijo a sus criados: ‘La boda está preparada; pero los que habían sido invitados no fueron dignos. Salgan, pues, a los cruces de los caminos y conviden al banquete de bodas a todos los que encuentren’. Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos, y la sala del banquete se llenó de convidados.


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Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.

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