Memoria de Santa Teresa de Jesús, virgen y doctora de la Iglesia
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Difundiendo La Palabra es un lugar creado para orar y meditar la Palabra de Dios. Hoy, Memoria de Santa Teresa de Jesús, virgen y doctora de la Iglesia encontrará el Evangelio según San Lucas 11, 47-54 acompañado de una reflexión pastoral que lo ayudará a comprenderlo y a vivirlo con fidelidad. También incluimos las lecturas del día y el Salmo Responsorial.

Lecturas Bíblicas del día de Hoy
Primera Lectura de Hoy Jueves 15 de Octubre
Carta de San Pablo a los Efesios 1, 1-10.
Yo, Pablo, apóstol de Cristo Jesús por voluntad de Dios, les deseo a ustedes, los hermanos y fieles cristianos que están en Éfeso, la gracia y la paz, de parte de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo.
Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que nos ha bendecido en él
con toda clase de bienes espirituales y celestiales.
El nos eligió en Cristo, antes de crear el mundo,
para que fuéramos santos
e irreprochables a sus ojos, por el amor,
y determinó, porque así lo quiso,
que, por medio de Jesucristo, fuéramos sus hijos,
para que alabemos y glorifiquemos la gracia
con que nos ha favorecido por medio de su Hijo amado.
Pues por Cristo, por su sangre,
hemos recibido la redención,
el perdón de los pecados.
El ha prodigado sobre nosotros el tesoro de su gracia,
con toda sabiduría e inteligencia,
dándonos a conocer el misterio de su voluntad.
Este es el plan que había proyectado realizar por Cristo,
cuando llegara la plenitud de los tiempos:
hacer que todas las cosas, las del cielo y las de la tierra,
tuvieran a Cristo por cabeza.
Salmo Responsorial de Hoy – Salmo 97, 1. 2-3ab. 3cd-4. 5-6.
Cantemos al Señor un canto nuevo,
pues ha hecho maravillas.
Su diestra y su santo brazo
le han dado la victoria.
El Señor nos ha mostrado su amor y su lealtad.
El Señor ha dado a conocer su victoria,
y ha revelado a las naciones su justicia.
Una vez más ha demostrado Dios
su amor y su lealtad hacia Israel.
El Señor nos ha mostrado su amor y su lealtad.
La tierra entera ha contemplado
la victoria de nuestro Dios.
Que todos los pueblos y naciones
aclamen con júbilo al Señor.
El Señor nos ha mostrado su amor y su lealtad.
Cantemos al Señor al son del arpa,
suenen los instrumentos.
Aclamemos al son de los clarines
al Señor, nuestro rey.
El Señor nos ha mostrado su amor y su lealtad.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Yo soy el camino, la verdad y la vida.
Nadie va al Padre, si no es por mí, dice el Señor.
Aleluya.

Evangelio de Hoy Jueves 15 de Octubre de 2026
Evangelio según San Lucas 11, 47-54.
En aquel tiempo, Jesús dijo a los fariseos y doctores de la ley: “¡Ay de ustedes, que les construyen sepulcros a los profetas que los padres de ustedes asesinaron! Con eso dan a entender que están de acuerdo con lo que sus padres hicieron, pues ellos los mataron y ustedes les construyen el sepulcro.
Por eso dijo la sabiduría de Dios: Yo les mandaré profetas y apóstoles, y los matarán y los perseguirán, para que así se le pida cuentas a esta generación de la sangre de todos los profetas que ha sido derramada desde la creación del mundo, desde la sangre de Abel hasta la de Zacarías, que fue asesinado entre el atrio y el altar. Sí, se lo repito: a esta generación se le pedirán cuentas.
¡Ay de ustedes, doctores de la ley, porque han guardado la llave de la puerta del saber! Ustedes no han entrado, y a los que iban a entrar les han cerrado el paso’’.
Luego que Jesús salió de allí, los escribas y fariseos comenzaron a acosarlo terriblemente con muchas preguntas y a ponerle trampas para ver si podían acusarlo con alguna de sus propias palabras.
Un momento de oración para aquietar el corazón.
Antes de meditar el Evangelio, te invitamos a hacer una pausa y presentarte ante Dios con un corazón sencillo y confiado.
Homilía y reflexión del Evangelio de hoy 15 de Octubre de 2026
Honrar a los profetas sin escuchar su voz
Jesús dirige palabras muy severas a quienes levantan monumentos a los profetas, pero no reciben el mensaje que esos profetas anunciaron. Los honran por fuera, los recuerdan con respeto, pero permanecen cerrados a la conversión que Dios pedía por medio de ellos.
Es una advertencia fuerte. Se puede admirar a los santos, hablar bien de los profetas, recordar a los grandes testigos de la fe, y al mismo tiempo resistirse a vivir lo que ellos vivieron. Se puede venerar la memoria de quienes fueron fieles a Dios, pero no aceptar que esa fidelidad cuestione nuestras propias comodidades.
La verdadera honra no está solo en mirar hacia el pasado con respeto, sino en dejar que la Palabra de Dios siga tocando el presente. Los profetas no fueron figuras decorativas. Fueron voces incómodas, llamadas a la verdad, invitaciones a volver al Señor.
La Palabra que incomoda
Jesús muestra que la Palabra de Dios no siempre es recibida con gratitud. Muchas veces despierta resistencia, porque ilumina zonas que preferimos mantener ocultas. Cuando Dios habla, no solo consuela; también corrige, desnuda intenciones, rompe falsas seguridades y llama a cambiar.
Esto puede sucedernos también a nosotros. Hay palabras del Evangelio que aceptamos con gusto, pero otras nos cuestan más. Nos incomoda perdonar, soltar el orgullo, renunciar a una mentira, reconocer una injusticia, revisar una actitud dura, pedir disculpas o cambiar una manera de tratar a los demás.
El corazón sincero no busca una Palabra que siempre le dé la razón. Busca una Palabra que lo salve. Y para salvarnos, muchas veces el Señor necesita sacudir nuestras defensas interiores.
La llave que abre o cierra
Jesús reprocha a los doctores de la Ley haber quitado la llave del conocimiento: ellos no entraron y tampoco dejaron entrar a otros. Es una imagen muy seria. Quien debería ayudar a acercarse a Dios puede, si se vuelve soberbio o cerrado, terminar poniendo obstáculos.
También nosotros podemos tener una llave en la mano. Cada palabra, cada gesto, cada consejo, cada modo de vivir la fe puede abrir o cerrar caminos. Podemos acercar a alguien a Dios con una actitud humilde, paciente y misericordiosa. Pero también podemos alejarlo con dureza, incoherencia, orgullo o falta de compasión.
La fe no se transmite solo con explicaciones. Se transmite con una vida que deja pasar la luz de Dios. Cuando el corazón se endurece, incluso las cosas religiosas pueden convertirse en barrera. Cuando el corazón se deja convertir, todo puede volverse puerta.
Santa Teresa y la verdad del corazón
En la memoria de Santa Teresa de Jesús, esta Palabra resuena con una fuerza especial. Ella supo que la vida espiritual no puede sostenerse en apariencias. Su camino fue una búsqueda intensa de Dios, con humildad, verdad interior y decisión. No quiso una fe superficial, sino una amistad viva con Cristo.
Santa Teresa nos recuerda que la oración verdadera no nos encierra en nosotros mismos. Nos vuelve más sinceros, más libres, más disponibles para la voluntad de Dios. Quien se encuentra de verdad con el Señor no puede seguir escondiéndose detrás de máscaras.
Hoy podemos pedir la gracia de escuchar la Palabra aunque nos incomode. Que no honremos a los santos solo con admiración, sino también con conversión. Que no usemos la fe para cerrar puertas, sino para abrir caminos. Que nuestras palabras no sean peso para otros, sino ayuda para acercarse a Dios.
El Señor nos llama a una fe más verdadera, menos preocupada por parecer y más dispuesta a dejarse transformar. Que, como Santa Teresa, busquemos a Cristo con un corazón sincero, y que su amistad nos haga vivir con más humildad, más valentía y más amor.
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Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.
