Evangelio De Hoy 16 de Octubre


Difundiendo La Palabra es un lugar creado para orar y meditar la Palabra de Dios. Hoy, Viernes de la XXVIII semana del Tiempo ordinario encontrará el Evangelio según San Lucas 12, 1-7 acompañado de una reflexión pastoral que lo ayudará a comprenderlo y a vivirlo con fidelidad. También incluimos las lecturas del día y el Salmo Responsorial.


Lecturas Bíblicas del día de Hoy


Primera Lectura de Hoy Viernes 16 de Octubre

Carta de San Pablo a los Efesios 1, 11-14.

Hermanos: Con Cristo somos herederos también nosotros. Para esto estábamos destinados, por decisión del que lo hace todo según su voluntad: para que fuéramos una alabanza continua de su gloria, nosotros, los que ya antes esperábamos en Cristo.

En él, también ustedes, después de escuchar la palabra de la verdad, el Evangelio de su salvación, y después de creer, han sido marcados con el Espíritu Santo prometido. Este Espíritu es la garantía de nuestra herencia, mientras llega la liberación del pueblo adquirido por Dios, para alabanza de su gloria.


Salmo Responsorial de Hoy Salmo 32, 1-2. 4-5. 12-13.

Que los justos aclamen al Señor;
es propio de los justos alabarlo.
Demos gracias a Dios al son del arpa,
que la lira acompañe nuestros cantos.
Alabemos al Señor con alegría.

Sincera es la palabra del Señor
y todas sus acciones son leales.
El ama la justicia y el derecho,
la tierra llena está de sus bondades.
Alabemos al Señor con alegría.

Feliz la nación cuyo Dios es el Señor,
Dichoso el pueblo que escogió por suyo.
Desde el cielo el Señor, atentamente,
mira a todos los hombres.
Alabemos al Señor con alegría.


Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Muéstrate bondadoso con nosotros, Señor,
puesto que en ti hemos confiado.
Aleluya.


Evangelio de Hoy Viernes 16 de Octubre de 2026

Evangelio según San Lucas 12, 1-7.

En aquel tiempo, la multitud rodeaba a Jesús en tan gran número que se atropellaban unos a otros. Entonces Jesús les dijo a sus discípulos:

“Cuídense de la levadura de los fariseos, es decir de la hipocresía. Porque no hay nada oculto que no llegue a descubrirse, ni nada secreto que no llegue a conocerse. Por eso, todo lo que ustedes hayan dicho en la oscuridad, se dirá a plena luz, y lo que hayan dicho en voz baja y en privado, se proclamará desde las azoteas.

Yo les digo a ustedes, amigos míos: No teman a aquellos que matan el cuerpo y después ya no pueden hacer nada más. Les voy a decir a quién han de temer: Teman a aquel que, después de darles muerte, los puede arrojar al lugar de castigo. Se lo repito: A él sí tienen que temerlo.

¿No se venden cinco pajarillos por dos monedas? Sin embargo, ni de uno solo de ellos se olvida Dios; y por lo que a ustedes toca, todos los cabellos de su cabeza están contados. No teman, pues, porque ustedes valen mucho más que todos los pajarillos’’.


Un momento de oración para aquietar el corazón.

Antes de meditar el Evangelio, te invitamos a hacer una pausa y presentarte ante Dios con un corazón sencillo y confiado.


Homilía y reflexión del Evangelio de hoy 16 de Octubre de 2026

La levadura que crece en silencio

Jesús advierte a sus discípulos sobre la levadura de los fariseos, que es la hipocresía. La imagen es muy clara: la levadura actúa de manera silenciosa, se mezcla con la masa y poco a poco la transforma. Así también puede pasar con la falsedad interior. No siempre aparece de golpe; muchas veces entra lentamente en el corazón.

La hipocresía no es solo mentir con palabras. Es vivir divididos entre lo que mostramos y lo que somos, cuidar una imagen exterior mientras escondemos intenciones que necesitan ser sanadas. Es querer parecer justos sin dejar que Dios toque realmente el interior.

Jesús no dice esto para humillar, sino para liberar. Porque vivir de apariencias cansa. Sostener una imagen falsa desgasta el alma. El Señor nos llama a una vida más sencilla, más verdadera, más transparente delante de Dios.

Nada queda oculto para siempre

Jesús afirma que no hay nada oculto que no llegue a descubrirse. Esta frase puede sonar fuerte, pero también es una invitación a la verdad. Dios no mira lo escondido para destruirnos, sino para salvarnos. Lo que queda en la oscuridad suele crecer como peso, culpa o esclavitud. Lo que se abre a la luz puede ser curado.

Muchas veces tememos mostrar nuestra fragilidad. Preferimos disimular heridas, dudas, caídas, resentimientos o miedos. Pero el Señor no nos pide una vida fingida. Nos pide un corazón que se deje iluminar.

La verdad delante de Dios es camino de libertad. No necesitamos actuar ante Él. No hace falta aparentar fortaleza cuando estamos cansados, ni perfección cuando necesitamos perdón. Dios ya conoce lo que somos, y justamente por eso puede amarnos y transformarnos desde dentro.

No teman a los que matan el cuerpo

Jesús repite una llamada esencial: no tengan miedo. Sabe que sus discípulos enfrentarán oposición, rechazo y amenazas. Por eso les enseña a poner el temor en su lugar. Hay miedos que pueden dominar la vida: miedo al juicio ajeno, al rechazo, a perder seguridades, a decir la verdad, a ser fieles cuando cuesta.

El Señor no niega que existan peligros. Pero nos recuerda que hay algo más profundo que proteger: el alma, la fidelidad, la relación con Dios. Cuando el miedo gobierna, empezamos a callar lo que debemos decir, a esconder lo que creemos, a negociar con la conciencia para evitar problemas.

Jesús nos llama a una valentía humilde. No una valentía agresiva, sino la firmeza de quien sabe que su vida está en manos de Dios. El cristiano no busca conflictos, pero tampoco puede vivir esclavo del miedo.

Ustedes valen más que muchos pájaros

Después de hablar con tanta seriedad, Jesús ofrece una imagen llena de ternura: ni siquiera los pájaros pequeños quedan olvidados ante Dios, y hasta los cabellos de nuestra cabeza están contados. El Padre no es indiferente a sus hijos.

Esta palabra sostiene el corazón. Dios conoce lo grande y lo pequeño de nuestra vida. Conoce nuestras luchas visibles y nuestras batallas silenciosas. Conoce lo que otros no ven, lo que nos preocupa, lo que nos pesa, lo que nos cuesta decir. Nada de nuestra historia le resulta insignificante.

Por eso, la confianza vence al miedo. No porque todo sea fácil, sino porque no estamos abandonados. La mirada de Dios vale más que la mirada cambiante de los demás. Su cuidado es más profundo que nuestras inseguridades.

Hoy podemos pedir la gracia de vivir sin máscaras y sin miedo. Que el Señor purifique la levadura de la hipocresía, ilumine lo que necesita ser sanado y nos dé un corazón verdadero. Que recordemos, en medio de toda preocupación, que valemos mucho ante el Padre y que nuestra vida está sostenida por su amor.


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Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.

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