Evangelio De Hoy 29 de Octubre

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Difundiendo La Palabra es un lugar creado para orar y meditar la Palabra de Dios. Hoy, Jueves de la XXX semana del Tiempo ordinario encontrará el Evangelio según San Lucas 13, 31-35 acompañado de una reflexión pastoral que lo ayudará a comprenderlo y a vivirlo con fidelidad. También incluimos las lecturas del día y el Salmo Responsorial.



Lecturas Bíblicas del día de Hoy


Primera Lectura de Hoy Jueves 29 de Octubre

Carta de San Pablo a los Efesios 6, 10-20.

Hermanos: Busquen su fortaleza en el Señor y en su invencible poder. Utilicen las armas que Dios les ha dado, para poder resistir a las asechanzas del diablo. Porque no estamos luchando contra fuerzas humanas, sino contra las fuerzas espirituales y sobrehumanas del mal, que dominan y gobiernan este mundo de tinieblas.

Por eso, para que puedan resistir en los momentos difíciles y quedar definitivamente victoriosos, revístanse con la armadura de Dios: que su cinturón sea siempre la verdad; su coraza, la justicia; su calzado, la prontitud para anunciar el Evangelio de la paz; que la fe les sirva siempre de escudo para protegerlos y apagar las flechas incendiarias del enemigo malo; pónganse el casco de la salvación y empuñen la espada del espíritu, que es la palabra de Dios.

Y, con la ayuda del Espíritu Santo, oren y supliquen continuamente. Velen en oración constantemente por todo el pueblo cristiano y también por mí, a fin de que Dios me conceda hablar con toda libertad para anunciar el misterio de Cristo, contenido en el Evangelio, del cual soy embajador, aunque estoy encadenado. Pidan, pues, que tenga valor para predicarlo como debo.


Salmo Responsorial de Hoy – Salmo 143, 1. 2. 9-10.

Bendito sea el Señor,
mi roca firme;
él adiestró mis manos y mis dedos
para luchar en lides.
Bendito sea el Señor, mi fortaleza.

El es mi amigo fiel, mi fortaleza,
mi seguro escondite,
escudo en que me amparo,
el que los pueblos a mis plantas rinde.
Bendito sea el Señor, mi fortaleza.

Al compás de mi cítara,
nuevos cantos, Señor, he de decirte,
pues tú das a los reyes la victoria
y salvas a David, tu siervo humilde.
Bendito sea el Señor, mi fortaleza.


Aclamación antes del Evangelio

 Aleluya, aleluya.
¡Bendito el rey que viene en el nombre del Señor!
¡Paz en el cielo y gloria en las alturas!
Aleluya.



Evangelio de Hoy Jueves 29 de Octubre de 2026

Evangelio según San Lucas 13, 31-35.

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos fariseos y le dijeron: “Vete de aquí, porque Herodes quiere matarte”.

Él les contestó: “Vayan a decirle a ese zorro que seguiré expulsando demonios y haciendo curaciones hoy y mañana, y que al tercer día terminaré mi obra. Sin embargo, hoy, mañana y pasado mañana tengo que seguir mi camino, porque no conviene que un profeta muera fuera de Jerusalén.

¡Jerusalén, Jerusalén, que matas y apedreas a los profetas que Dios te envía! ¡Cuántas veces he querido reunir a tus hijos, como la gallina reúne a sus pollitos bajo las alas, pero tú no has querido!

Así pues, la casa de ustedes quedará abandonada. Yo les digo que no me volverán a ver hasta el día en que digan: ‘¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!’ ”


Un momento de oración para aquietar el corazón.

Antes de meditar el Evangelio, te invitamos a hacer una pausa y presentarte ante Dios con un corazón sencillo y confiado.


Homilía y reflexión del Evangelio de hoy 29 de Octubre de 2026

No dejarse gobernar por el miedo

Algunos fariseos se acercan a Jesús y le advierten que Herodes quiere matarlo. La amenaza es seria. Sin embargo, Jesús no cambia de rumbo ni abandona su misión. Sabe que su camino tiene dificultades, pero también sabe que su vida está en manos del Padre.

Su respuesta no nace de la imprudencia, sino de una libertad profunda. Jesús no permite que el miedo decida por Él. Continúa curando, liberando y anunciando. Tiene claro para qué ha venido y no deja que una amenaza le robe esa certeza.

También nosotros podemos sentirnos condicionados por distintos miedos: perder una seguridad, quedar mal ante otros, enfrentar una conversación difícil, tomar una decisión necesaria, reconocer un error. El miedo puede ayudarnos a ser prudentes, pero se vuelve una prisión cuando comienza a gobernar toda la vida.

Seguir a Cristo no significa no sentir miedo. Significa aprender a caminar sin entregarle al miedo la última palabra.

Seguir haciendo el bien

Jesús afirma que seguirá expulsando demonios y realizando curaciones. Es decir, frente a la amenaza no responde con violencia ni con odio. Sigue haciendo el bien.

Esta actitud tiene una fuerza enorme. Cuando alguien nos lastima o nos trata injustamente, la primera reacción puede ser devolver el golpe, endurecernos o abandonar aquello que estábamos haciendo. Jesús muestra otro camino: permanecer fiel al bien.

No siempre podremos cambiar a quienes nos rodean. Tampoco podremos evitar todos los conflictos. Pero sí podemos decidir qué clase de persona queremos ser en medio de ellos. Podemos elegir no alimentar el rencor, no convertirnos en aquello que nos hizo daño, no abandonar nuestros valores porque otros no los comprendan.

La fidelidad muchas veces consiste precisamente en seguir haciendo el bien cuando sería más fácil rendirse.

Como una gallina que reúne a sus polluelos

Después aparece una de las imágenes más tiernas del Evangelio. Jesús compara su amor con el de una gallina que quiere reunir a sus polluelos debajo de las alas.

La imagen contrasta con la dureza de la escena anterior. Frente a la amenaza de Herodes y al rechazo de Jerusalén, Jesús muestra un corazón que quiere proteger, reunir y cuidar. No habla desde el resentimiento. Habla desde un amor herido.

Así es también el deseo de Dios sobre nosotros. Quiere reunir lo que está disperso, proteger lo que está herido, acercar lo que se ha alejado. Sus brazos no se cierran cuando fallamos. Él sigue llamando.

Pero Jesús añade una frase dolorosa: “ustedes no quisieron”. Dios ofrece refugio, pero no obliga. Su amor respeta nuestra libertad. Podemos acercarnos o podemos seguir escapando de aquello mismo que podría darnos paz.

Dejarse reunir por Dios

Jerusalén representa una ciudad amada, pero también resistente. Ha recibido mensajeros, llamadas y oportunidades, pero muchas veces ha cerrado el corazón.

Esa imagen puede hacernos mirar hacia dentro. También nosotros podemos resistirnos a Dios. Sabemos que necesitamos perdonar, pero nos aferramos al enojo. Sabemos que necesitamos descansar en Él, pero seguimos intentando controlarlo todo. Sabemos que una actitud debe cambiar, pero postergamos la decisión.

El Señor no deja de llamarnos por eso. Sigue queriendo reunirnos bajo sus alas.

Hoy podemos pedir la gracia de no vivir gobernados por el miedo ni endurecidos por el rechazo. Que sepamos continuar haciendo el bien, aun cuando cueste. Que reconozcamos los lugares de nuestra vida donde todavía escapamos de Dios y nos dejemos alcanzar por su ternura.

Porque Cristo no se acerca para dominarnos, sino para reunirnos. Y debajo de sus alas no encontramos una vida sin dificultades, sino un refugio desde el cual volver a caminar con más libertad, confianza y esperanza.


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Las homilías y reflexiones pastorales publicadas en Difundiendo La Palabra son contenidos originales de este sitio.
Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.

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