Lunes de la XXIII semana del Tiempo ordinario
Difundiendo La Palabra es un lugar creado para orar y meditar la Palabra de Dios. Hoy, Lunes de la XXIII semana del Tiempo ordinario encontrará el Evangelio según San Lucas 6, 6-11 acompañado de una reflexión pastoral que lo ayudará a comprenderlo y vivirlo con fidelidad. También incluimos las lecturas del día y el Salmo Responsorial.
Homilía y reflexión del Evangelio de hoy 7 de Septiembre de 2026
Una mano paralizada en medio de la comunidad
Jesús entra en la sinagoga en sábado y encuentra allí a un hombre con la mano derecha paralizada. La escena ocurre en un lugar de oración, en un día sagrado, delante de personas que conocen la ley. Sin embargo, en medio de esa comunidad hay alguien limitado, herido, necesitado de ser mirado.
La mano paralizada puede representar muchas cosas. Una capacidad bloqueada, una vida que no puede desplegarse, una persona que tal vez se acostumbró a vivir con una parte de sí misma inmóvil. También nosotros podemos tener zonas paralizadas: dificultad para perdonar, miedo a servir, incapacidad de tender la mano, heridas que nos impiden amar con libertad.
Jesús ve a ese hombre. No lo deja perdido entre la gente. Lo llama al centro. Aquello que tal vez otros miraban con indiferencia, Jesús lo pone delante de todos, porque para Dios ninguna fragilidad queda escondida ni es secundaria.
Miradas que vigilan en vez de compadecer
Los escribas y fariseos observan a Jesús para ver si cura en sábado. No miran al hombre con compasión, sino a Jesús con sospecha. Están atentos, pero no para amar; vigilan para acusar. Esa es una forma muy triste de mirar.
Cuando el corazón se endurece, puede estar cerca de lo religioso y lejos de la misericordia. Puede conocer normas, pero no conmoverse ante el sufrimiento. Puede defender lo sagrado y, al mismo tiempo, dejar a una persona sola con su dolor.
Esta escena nos invita a revisar nuestra propia mirada. ¿Miramos a los demás para comprenderlos o para señalar sus faltas? ¿Vemos primero la necesidad o el error? ¿Nos alegra que alguien sea sanado, aunque eso rompa nuestras ideas, o nos molesta cuando Dios actúa de una manera que no controlamos?
Jesús desenmascara esa dureza, no para humillar, sino para devolver el corazón al centro de la fe.
Hacer el bien no puede esperar
Jesús pregunta si está permitido en sábado hacer el bien o hacer el mal, salvar una vida o dejarla perder. La pregunta es sencilla y profunda. No basta evitar el mal; también podemos pecar por no hacer el bien cuando está a nuestro alcance.
A veces nos escondemos detrás de excusas: no es el momento, no me corresponde, no quiero complicarme, otro lo hará. Pero Jesús muestra que la necesidad concreta del hermano no puede quedar siempre postergada. La caridad tiene urgencia.
El sábado es día de Dios, y justamente por eso debe ser día de vida. Nada honra más a Dios que levantar a quien está caído, aliviar a quien sufre, devolver dignidad a quien fue reducido a su herida. Una religión que no se convierte en amor concreto pierde su alma.
Extiende tu mano
Jesús le dice al hombre: “Extiende tu mano”. Le pide un gesto que, humanamente, parecía imposible. Pero aquel hombre obedece, y su mano queda sana. La palabra de Cristo despierta una capacidad nueva allí donde había parálisis.
También nosotros necesitamos escuchar esa voz. Extiende tu mano. Extendela para reconciliarte, para ayudar, para pedir perdón, para volver a servir, para salir del aislamiento, para dejar de vivir cerrado en la herida. Tal vez sentimos que no podemos, que esa parte de nuestra vida está demasiado bloqueada. Pero cuando Jesús habla, también da la gracia para responder.
El final del pasaje muestra que algunos, en lugar de alegrarse, se llenan de furia. Es doloroso: la misericordia de Jesús no siempre es recibida con gozo. Pero Él sigue eligiendo la vida.
Pidamos hoy un corazón libre de dureza. Que sepamos mirar como Jesús, compadecernos como Jesús y actuar cuando el bien nos llama. Y que el Señor sane nuestras manos paralizadas, para que podamos volver a extenderlas con fe, generosidad y amor.
Un momento de oración para aquietar el corazón.
Después de meditar el Evangelio, te invitamos a hacer una pausa y presentarte ante Dios con un corazón sencillo y confiado.
Lecturas Bíblicas del día de Hoy
Primera Lectura de Hoy Lunes 7 de Septiembre
Primera Carta de San Pablo a los Corintios 5, 1-8.
Queridos hermanos: Es voz común que hay entre ustedes un caso de inmoralidad tan grande, que ni entre los paganos existe, pues uno de ustedes vive con la mujer de su padre.
Y todavía andan ustedes presumiendo, cuando más bien deberían estar de luto y haber arrojado de entre ustedes al que cometió semejante enormidad. Por mi parte, yo, ausente de cuerpo, pero presente en espíritu, ya pronuncié mi sentencia como si hubiera estado presente, contra el que ha hecho eso.
Reúnanse, pues, ustedes –yo estaré presente en espíritu–, y en el nombre de nuestro Señor Jesucristo y con su poder, entreguen a ese hombre a Satanás para castigo de su cuerpo, a fin de que su espíritu se salve el día del Señor.
Así que no está bien que anden presumiendo. ¿No saben que un poco de levadura hace fermentar toda la masa? Tiren la antigua levadura, para que sean una masa nueva, ya que son pan sin levadura, pues Cristo, nuestro cordero pascual, ha sido inmolado.
Celebremos, pues, la fiesta de la Pascua, no con la antigua levadura, que es de vicio y maldad, sino con el pan sin levadura, que es de sinceridad y verdad.
Salmo Responsorial de Hoy – Salmo 5, 5-6. 7. 12.
Tú no eres, Señor, un Dios al que pudiera
la maldad agradarle,
ni el malvado es tu huésped
ni ante ti puede estar el arrogante.
Condúceme, Señor, por tu camino santo.
Al malhechor detestas
y destruyes, Señor, al embustero;
aborreces al hombre sanguinario
y a quien es traicionero.
Condúceme, Señor, por tu camino santo.
Que se alegren con júbilo eterno
los que se acogen a ti;
protégelos, que se regocijen los que te aman.
Condúceme, Señor, por tu camino santo.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Mis ovejas escuchan mi voz, dice el Señor,
yo las conozco y ellas me siguen.
Aleluya.
Evangelio de Hoy Lunes 7 de Septiembre de 2026
Evangelio según San Lucas 6, 6-11.
Un sábado, Jesús entró en la sinagoga y se puso a enseñar. Había allí un hombre que tenía la mano derecha paralizada. Los escribas y fariseos estaban acechando a Jesús para ver si curaba en sábado y tener así de qué acusarlo.
Pero Jesús, conociendo sus intenciones, le dijo al hombre de la mano paralizada: “Levántate y ponte ahí en medio”. El hombre se levantó y se puso en medio. Entonces Jesús les dijo: “Les voy a hacer una pregunta: ¿Qué es lo que está permitido hacer en sábado: el bien o el mal, salvar una vida o acabar con ella?” Y después de recorrer con la vista a todos los presentes, le dijo al hombre: “Extiende la mano”. El la extendió y quedó curado.
Los escribas y fariseos se pusieron furiosos y discutían entre sí lo que le iban a hacer a Jesús.
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Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.
